El presidente y la CNTE; la fidelidad tiene precio

Con o sin leyes secundarias, pendientes, en la Contrarreforma Educativa, el asunto del control o venta de plazas laborales en el sector es innegable, aunque fluctúe entre el honor y la honradez. En la discreción

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Cuando el río suena, bueno, usted ya sabe, hay hasta para bañarse.
Y en estos momentos, en donde hay bastante bullicio es en territorio de la CNTE (y CETEG, su sucursal en Guerrero) con el sempiterno asunto del control y venta de plazas.
Esta práctica es recurrente y tradicional tanto en sindicatos oficiales como privados (donde esto se da como un tácito acuerdo). Digamos el IMSS, en el que hasta tráfico de incapacidades se daban. Como en el de Bomberos de la CDMX; como en el de Telmex (que heredó la práctica después de privatizarse).
En lo que concierne a las plazas laborales en el sector educativo, donde, con o sin Cuarta Transformación, suponemos que prevalece la rectoría del Estado, su control o venta después de una reforma y una contrarreforma, todo indicaría que tal práctica sería cosa del pasado.
Y eso es lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador respondió este martes a IMPACTO en la conferencia “mañanera” de Palacio Nacional.
“No va a haber corrupción; no se va a permitir la corrupción; no va a haber venta de plazas; eso tuvo que ver con una época. Hasta hace poco se practicaba lo de la venta de plazas”, respondió cuando se le comentaron los hechos, de este lunes, en Chilpancingo, donde un grupo de mentores irrumpió en las oficinas de Educación Física de la Secretaría de Educación y destrozó mobiliario, quemó documentos y pintarrajeó el edificio en protesta por la supuesta venta de plazas en Acapulco por parte del Director de esa área.
Pero, además, se le recordó que hace un mes se dio a conocer que la CNTE había recuperado el control de las plazas en Oaxaca y que para obtener una de ellas, el mayor requisito era comprobar, en un 80 por ciento, participación en marchas, plantones y bloqueos.
“Y quiero también decir, con toda claridad, que la CNTE, el movimiento democrático de los maestros, no está proponiendo eso. Se le echa la culpa de que se opusieron a la Reforma Educativa porque querían que se siguieran entregando las plazas a recomendados o que se vendieran las plazas.
“Eso, para decirlo con claridad, es una calumnia; eso no es cierto. O sea, la derecha, el conservadurismo, usó todas esas mentiras para imponer la ‘mal llamada Reforma Educativa’ y satisfacer su obsesión ideológica y sus deseos de privatizar la educación. Entonces, mintieron, engañaron.
“Debe de darse en algunos casos, pero no es un asunto general y no se le puede atribuir a la CNTE o a una organización de maestros, pero sí puede haber y hay que estar pendientes, y no permitirlo”.
Eso dijo el Presidente: Hubo corrupción; no hay corrupción.
Quizá de lo que deberán cuidarse los maestros disidentes es de la discreción. No levantar tanto polvo. No hacer olas.
Porque frente a ellos está el sindicato (el SNTE), en el que ni sudan ni se acaloran; son entre 12 o 15 veces más miembros que la disidencia y no pensamos, ni nos la creeríamos, que la práctica quedó en el pasado.
En todo caso, el Presidente conserva su fidelidad ante uno de los gremios, la CNTE, que, igual, más fiel le fue en su campaña presidencial. Y la fidelidad (como la felicidad) tiene precio.
Tampoco nos vamos con la finta de que una práctica tan añeja y casi de “usos y costumbres” sea desaparecida por mágicas leyes secundarias, como tampoco que éstas se estén elaborando en mesas de consulta con la participación de maestros, expertos, padres de familia y más.
El asunto está entre el honor y la honradez.
Toda esta trama me recuerda aquellos tiempos (que quizá hoy ya no existan porque sería dantesco que ocurrieran en plena Cuarta Transformación) en los que hice mi servicio militar.
A las 7:00 de la mañana de cada domingo, un Capitán daba el aviso con acento marcial: “¡A ver, los que se quieran ir, una fila!”. Y comenzaba la colecta. No recuerdo el monto, y menos porque nunca fui de los que aportaban para tener el día libre, pues apenas y cargaba lo justo para el transporte. Es decir, se iban los “fifís”.
Un día, justo cuando la “recaudación” estaba sobre el cofre de un vehículo, llegaron tres jeeps; de uno descendió un General; a los que cumplíamos con nuestro “servicio militar” nos pusieron como palo de gallinero. Lo mismo que al Capitán, a quien se llevaron en uno de los vehículos; nos “arrestaron”. A nosotros hasta las 6:00 de la tarde; al Capitán nunca supimos cuánto tiempo.
Nuestra “libertad” fue otorgada bajo la advertencia de que eso no volviera a ocurrir.
Claro, nos cambiaron de Capitán. Transcurrieron dos semanas sin novedad, pero a la tercera se paró, firme, frente a nosotros y anunció con acento marcial: “¡A ver, los que se quieran ir, una fila!”.
No eran plazas laborales, pero sí horas para la Patria.
En cuanto a la CNTE, la CETEG y hasta el SNTE, nadie nos puede contar las muelas. Hemos visto quizá más que los que nos puedan narrar. Y vaya que muchas, muchísimas, cosas deplorables.
Ahora que si de fidelidad se trata, pues ahí están millones de niños y jóvenes mexicanos ante los que no se vale ni mentir ni burlar ni lucrar.

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@RobertoCZga

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