El poder atontador

Titular del Ejecutivo federal aprovecha artículo de historiador Enrique Krauze para enfrentar algo que se le atribuye

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Andrés Manuel López Obrador aprovechó un artículo de Enrique Krauze para enfrentar algo que a él se le atribuye: Poseer casi el poder absoluto que el pueblo le dio en las urnas y que, a partir de negociaciones con el Partido Verde y desertores del PRD, le ha añadido lo que le faltaba, excepto en el Senado, y un poco en la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El historiador, citado por el Presidente, escribió que el poder corrompe y que el poder absoluto corrompe absolutamente.
Él añadió que el poder marea a los inteligentes y vuelve locos a los tontos.
Para contrarrestar estas afirmaciones acuñó la propia: El poder sólo tiene sentido cuando se pone al servicio del pueblo, como él lo hace.
Las 3, surgidas de la sabiduría popular, tienen razón, en especial la segunda, que se la escuché al general Marcelino García Barragán, quien fue secretario de la Defensa Nacional en tiempos de Gustavo Díaz Ordaz.
El gran jalisciense decía lo que, por su alta investidura, el Presidente López Obrador no puede permitirse, al menos en público, y mucho menos en la conferencia mañanera: “El poder marea a los inteligentes y enloquece a los pendejos”.
Y no puede expresarse en esos términos crudos, pero sabios, por respeto a su investidura de mandatario, sí, pero porque daría carnita a quienes están a la caza de lo que sea para colocarlo contra las cuerdas.
Ayer se refirió como “ternuritas” a los miembros del grupo de reflexión organizado por el gobernador chihuahuense, Javier Corral, y le llovió duro y tupido.
Se extrañó el Presidente de que haya mexicanos que tengan la piel tan sensible y reaccionen mal a un “cariñito”, como el que endosó a quienes quieren ser su contrapeso.
Ayer decía aquí que el Presidente se equivocó, que ya no puede usar el lenguaje de la campaña electoral. Antes podía darse el lujo de usar esos giros; ya no, pero, irremediablemente, los seguirá usando porque está en su naturaleza.
Por lo demás, muy bien que recordara la frase sobre el poder en el sentido de don Marcelino García Barragán porque por ahí brincó el senador Salgado Macedonio, que ahora quiere acabar con los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para otorgarle el poder absoluto; sólo falta que exija desaforar a los senadores que se le oponen y que lograron las modificaciones a la Guardia Nacional y que tal vez consigan cambios sensibles en la contra reforma educativa del neoliberalismo.
El poder absoluto es una tentación grave aun cuando se busque para ponerlo al servicio del pueblo.


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