El ‘pecado’ de Osorio Chong

Personajes conspicuos de la corte presidencial no le perdonan el atrevimiento de usar las redes sociales para promover sus actividades

Compartir:

Un buen día de septiembre de 2016, a Miguel Osorio Chong se le ocurrió promoverse en Facebook y Twitter. Por ejemplo, en una fotografía en la que aparecía rodeado de jóvenes se podía leer una leyenda anunciando que esos muchachos son el futuro de México.

Los buenos lectores de señales pudieron releer que el secretario de Gobernación también se ofrecía como futuro o, al menos, en esos términos lo murmuraban, incluso en Los Pinos.

Y cundió la alarma en el primer círculo.

En automático, Osorio Chong fue señalado de operar una estrategia de marketing para colocarse en la carrera presidencial del 2018, en la que ya era superado por Andrés Manuel López Obrador y Ricardo Anaya, quienes, con descaro, utilizaban los tiempos electrónicos de sus respectivos partidos políticos.

La novedad es que, ayer, el Poder Judicial de la Federación determinó que Osorio Chong no cometió delito con aquellos mensajes en apoyo a la mujer, de su convicción de que el diálogo es la mejor herramienta para encontrar soluciones, etcétera, temas, por cierto, recurrentes en sus apariciones públicas.

Es curioso; aquella estrategia, sin duda ideada para, sin violar la ley, no dejar solos en campaña a los dirigentes de Morena y del PAN, coincide con la puesta en marcha de la versión de que el Presidente Peña Nieto se molestó por tamaña iniciativa y que a causa de ello le había puesto distancia; en términos priístas lo había enfriado.

En los dominios del Señor, dicen los religiosos, todo es posible, pero sería absurdo, en realidad el término es irresponsable, que un Presidente de la República, al menos el de México, enfríe a su secretario de Gobernación si está molesto con él.

Donald Trump podrá retar al jefe del Departamento de Estado, Rex Tillerson, a comparar sus cocientes intelectuales, pero un mandatario mexicano se daría un balazo en el pie, o perdería el brazo derecho, si por molestia, enojo o lo que sea, castiga con su indiferencia a quien, en el organigrama, es el número dos de su gobierno, por más que la influencia la tenga otro.

Lo lógico, lo aconsejable, lo saludable, habría sido, de ser cierto que Peña Nieto estaba molesto con su secretario de Gobernación, regresarlo a Pachuca y buscar un mexiquense para ocupar su lugar. El ínclito y nunca bien ponderado Luis Miranda, por ejemplo.

Se haya disgustado o no el Presidente, lo cierto es que alguien en su entorno aprovechó la oportunidad para socavar, al menos en las columnas políticas y en los restaurantes, al secretario de Gobernación. De entonces data la especie de que está fuera de la competencia por el 2018.

Para el Instituto Federal Electoral y para el Trife, Osorio Chong es inocente, pero para los personajes conspicuos de la corte presidencial cometió pecado por el atrevimiento de usar las redes sociales para promover sus actividades.

Lejanos están los tiempos en los que Osorio Chong fue el primero, o uno de los primeros de su nivel, que se pronunció por el gobernador Peña Nieto cuando muchos otros apenas llegaban al Estado de México a hacer negocio o en busca de trabajo.

 

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...