El patriota hijo del ‘Cachorro’ de la Revolución

Donald Trump debe seguir atacado de risa si leyó el discurso del gran patriota que es el ex gobernador de Veracruz

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Luis Donaldo Colosio, quien convirtió en senador a quien sólo quería ser presidente municipal de Naucalpan, no vivió para escucharlo decir que no era bombero para justificar que no acudiera al mercado “Hidalgo” cuando un incendio causó la muerte a 28 personas durante su gobierno en Veracruz.

Tampoco pudo escucharlo el martes pasado convocar a los mexicanos a “hacer patria” para enfrentar la amenaza que para el país significa la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.

Parece colección de perlas, pero retratan de cuerpo completo a Miguel Alemán Velasco, hijo del “Cachorro” de la Revolución, como Fidel Velázquez llamó en aquellos tiempos a Miguel Alemán Valdés.

A diferencia del profesor Carlos Hank González, que primero fue pobre y luego político rico, Miguel Alemán fue rico de nacimiento gracias a la visión de su revolucionario padre, de lo contrario habría acuñado la frase que retrata a quienes no son de su especie: un político pobre es un pobre político.

Escucharlo el martes en Puebla convocándonos a hacer patria me recordó a Ignacio Ramírez convenciendo a los mexicanos del siglo XIX a no seguir jugando a las guerritas con Estados Unidos porque en 100 años, decía, los territorios perdidos volverían a ser nuestros debido a la capacidad mexicana de reproducción.

No sé si Alemán se refería a la confianza de “El Nigromante”, aquel liberal más radical que Benito Juárez, de recuperar Texas, Nuevo México, Arizona y la Alta California, a base de cumplir el mandato bíblico de crecer y  multiplicarnos en aquellas tierras, o si está listo para sacar su cartilla militar y engrosar la reserva nacional por aquello de las dudas.

Pero sus palabras a Peña Nieto no dejan duda de su ejemplar disposición a entregarse por México: “En lo personal, reitero mi lealtad inquebrantable a mi Presidente y a mi país.”

“Cuando la historia llama, nuestro deber es hacer Patria. Patria con mayúscula”.

No hay duda, Miguel Alemán rebosaba patriotismo en Puebla; en estas condiciones el Presidente Peña Nieto debe cuidarse de no invitarlo a una de las tantas ceremonias en el Alcázar de Chapultepec porque en un descuido del Estado Mayor se envuelve en la bandera y se lanza al precipicio para darnos ejemplo de hacer Patria, con mayúscula.

Por lo pronto, para que al Presidente de México no le quede duda de su lealtad y su decisión de dar la vida por México, el hijo del “Cachorro” de la Revolución usó una fábula contada por Jacques Rogozinski sobre un rey asombrado porque uno de sus 3 halcones no alzaba el vuelo y prefería quedarse posado sobre una rama. Un campesino le enseñó que basta con cortar la rama para que el ave volara.

La moraleja, según Alemán, es: “Si nos quieren cortar las alas o las ramas, tenemos la certeza, señor Presidente, de que podemos volar y vamos a volar”.

Lo que sea que esto signifique para enfrentar el huracán que según Agustín Carstens nos arrasará.

Por lo pronto, Donald Trump debe seguir atacado de risa si leyó el discurso del gran patriota que es el ex gobernador de Veracruz.

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