El paraguas que AMLO debe abrir porque lloverán votos… en contra

Anaya se le acercará peligrosamente (en la mezcla debates-encuestas); después (de requerirse), el priísmo, militante y simpatizante, rebosará al Frente… y, tan-tan, al tigre le saldrá espuma por la boca…

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Andrés Manuel lee el futuro… pero, en alguna parte, su predicción se nubla.

La posibilidad de que José Antonio Meade sea sacrificado no está lejana, pero como todos los que creen saber qué depara el destino, el candidato presidencial de Morena omite (o desconoce) detalles importantes.

En sus apariciones públicas dijo que el aspirante tricolor debe tener cuidado porque su partido lo quiere hacer a un lado. En realidad, el cuento es viejo; lo comenzó a predicar desde casi el inicio de la campaña, la oficial, no la de él, que empezó hace 15 años, pero no: Meade se queda. No lo harán a un lado, es decir, no entrará nadie, en su relevo, como candidato del PRI. A estas alturas, el tricolor sabe que lo dado, dado.

Y ante lo que, increíblemente, muchos ven como un apremio y tiempo concluido para el PRI, éste parece no tener prisa. Ni se truena los dedos ni hace pucheros.

¿Qué se traen entre manos?

Por lo pronto, Meade repite y repite, con una tranquilidad inusitada, que “hay mucho ánimo para ganar el 1 de julio”. Y, bueno, se puede ganar de muchas formas.

Si se analizan los plazos, la situación actual de cada candidato -Meade está en tercer lugar y Anaya sigue en segundo, pero más cerca de Andrés Manuel-, sería entre la segunda mitad de mayo, y la primera de junio, cuando se apriete el botón para una masiva campaña prianista, no firmada, contra el candidato de Morena.

Es el intervalo de tiempo -ni más allá ni más acá- para meterle cuchillo a la mantequilla y forjar la tercera derrota consecutiva de Andrés Manuel si éste se deja y si no aprieta con algo más que su “amor y paz”.

Casi 60 días parecerían pocos para el milagro de Meade, pero faltan también dos debates. El segundo será determinante.

¿Por qué determinante?, porque generará la segunda oleada de encuestas en donde si Andrés Manuel no mete el acelerador, Anaya se le pegará más, como ya inició de acuerdo a algunos sondeos.

Del tercer debate ni hablar. Sonarán alarmas.

Claro, Meade puede llegar al segundo con otra estrategia, ¿pero cuál?

De los independientes, no creo que Margarita Zavala “explote”, ni que Jaime Rodríguez, por muy aventado que vuelva a ser, se quite la camisa de fuerza que varios sectores le han colocado.

Ese lapso de tiempo será también determinante porque se verán los efectos, en la ciudadanía, del seguro nuevo incremento al Salario Mínimo en curso y los efectos del trabajo del Gobierno federal para destacar los logros del sexenio y demostrar que, a pesar de varios pendientes y emergencias, el país no es el infierno que muchos pintan.

El juego puede llamarse de muchas formas, pero como lo dijo “El Jefe” Diego, el primer paso lo están dando las encuestas. “Están compradas”, dirá Andrés Manuel, pero quién no dice misa.

Y otra vez vuelvo al cabalístico lapso de tiempo (la segunda mitad de mayo y la primera de junio) en el que se sabrá si la Procuraduría General de la República refuerza la acción contra el candidato del Frente por presunto lavado o descubre que “hubo errores” en el debido proceso.

Sabremos también si el caso Chihuahua baja de tono y se mantiene como un “simulador político”.

Me extraña que siendo araña, Andrés Manuel no haya afilado el colmillo después de dos fracasos en contiendas electorales por la Presidencia de la República no porque le hayan hecho trampa o fraude, en lo que suele escudar sus derrotas (y menos en la del 2012, donde Enrique Peña Nieto le ganó por más de 3 millones de votos), sino porque el pez por su boca muere y se deja, devoto que es, a la mano de Dios en la recta final.

Si el ajedrez político que le armarían pega, López Obrador casi estaría haciendo maletas rumbo a Chiapas y el tigre echando espuma por la boca, pero las mías son tarugadas.

Anaya descartó la posibilidad de unificar candidaturas con el PRI. Y Meade que no declinará por el panista y que lo que pregona López Obrador (su remoción) es para desviar la atención sobre sus mentiras, pero eso es futuro. Andrés Manuel dice que la Presidencia de la República no lo mareará.

 

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