El pago a Slim por alejarlo de López Obrador

La interrogante es, si ya envalentonado porque la Corte está de su lado, ‘El Ingeniero’ intentará cobrar nuevamente las llamadas de larga distancia que, conforme al gobierno, su eliminación ha ahorrado a los mexicanos la friolera de 20 mil millones de pesos al año

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El costo de restar aliados a Andrés Manuel López Obrador podría ser alto y riesgoso.

En breve, Carlos Slim podría escalar un puesto en la lista de los hombres más ricos del mundo, pero el gobierno mexicano enfrentaría la grave circunstancia de tener que cantar las golondrinas a las empresas telefónicas extranjeras que invirtieron en nuestro país gracias a las nuevas reglas del juego de la Reforma en Telecomunicaciones, como ATT, que al llegar a México anunció una inversión escalonada de 3 mil millones de dólares.

Paradojas de la política, apenas concluya la XXII Asamblea Nacional del PRI, en la que el Presidente Peña Nieto se juega la lealtad del priísmo con vistas al 2018.

El gobierno federal enfrentará el riesgo de que la Reforma en Telecomunicaciones, una de las que sí ha incidido en favor de los bolsillos del consumidor, sufra un grave revés gracias a Javier Laynez, impulsado a ministro de la Corte por Luis Videgaray, al que se supone enemigo o al menos no amigo de Carlos Slim.

Lo curioso del asunto estaría en que el gobierno busca de manera alguna conseguir que “El ingeniero”, como se conoce a Slim, o “Cierto bulto”, como lo apodan con su consentimiento sus allegados, se mantenga alejado de Andrés Manuel López Obrador, con el que ya parecen estar alineados otros empresarios como Ricardo Salinas, Olegario Vázquez Aldir y Miguel Rincón, entre otros.

El problema consiste en que mantener la lealtad de Slim podría dar paso a la salida en estampida de empresas que apostaron sus inversiones en México gracias al nuevo marco regulatorio en telecomunicaciones, y los consumidores quedaríamos de nueva cuenta en manos de un solo jugador.

Se trata de la llamada “interconexión cero”, que permite a los competidores de América Móvil no pagarle, desde que está vigente por disposición del Congreso, algo así como 900 millones de dólares por conectarse a su red para ofrecer servicio.

Si el proyecto de Laynez que, conforme a todas las consultas, viene en favor del otrora monopolio telefónico, tendrán que pagarle por interconectarse y además liquidar lo que por mandato legal dejaron de hacer en los últimos años, casi mil millones de dólares.

Hay un antecedente que permite suponer que Slim ganará en la Corte a sus competidores. El pasado 21 de junio, La Segunda Sala de la Corte, encabezada por el ex procurador general de la República y ex embajador en Londres y Washington, Eduardo Medina Mora, resolvió que Telefónica Movistar pague a América Móvil las tarifas de interconexión de 2015.

Con Laynez podrían votar en favor de América Móvil, Medina Mora que ya resolvió en contra de Telefónica, Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena, Margarita Luna Ramos y Alberto Pérez Dayán, por lo menos.

La argumentación jurídica de América Móvil se centra en que la “tarifa cero” es materia del Instituto Federal de Telecomunicaciones y no del Congreso, razón por la que es la Corte quien debe definir si el artículo 131 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión es constitucional o no.

Esta disposición permite a sus competidores no pagar a América Móvil por las llamadas que ingresan a sus redes, pero lo obliga cuando las llamadas de sus clientes terminan en las de ellos. Esto porque tanto el Congreso como el Instituto consideran asimétrica la relación de Slim con sus competidores, es decir, tiene más del 50 por ciento del mercado, en realidad casi 2 tercios.

Cuando en diciembre de 2015 protestó en el Senado como ministro, Laynez recordó que ha trabajado en el gobierno desde que existía la Secretaría de Programación y Presupuesto. Brincó del gobierno de Ernesto Zedillo al de Vicente Fox y así sucesivamente hasta llegar a la Corte; incluso litigó, perdiendo, contra Raúl Salinas.

En esa ocasión afirmó que “nunca recibí mi salario como servidor público para decir siempre: ‘sí señor, lo que usted ordene’. Y no creo que ninguno de mis superiores jerárquicos me haya ratificado, conservado o contratado para que únicamente hiciera eso”.

Ahora está en sus manos un porcentaje sensible de la Reforma en Telecomunicaciones.

Mony de Swaan, el ex presidente de lo que fue la Comisión Federal de Telecomunicaciones, identificado como cabildero de Slim, niega que una resolución en favor de América Móvil sea el fin de la Reforma.

Esta, dice, “es más que la tarifa cero; lo del 131 no es ni un quinto de reforma… es mucho más que la interconexión”.

La pregunta, en todo caso, no es si los competidores de Slim cargarían a los usuarios el costo de la interconexión porque quedarían fuera del mercado; ellos simplemente se irán, con todo lo que esto significa en inversión extranjera y credibilidad.

La interrogante es, si ya envalentonado porque la Corte está de su lado, “El Ingeniero” intentará cobrar nuevamente las llamadas de larga distancia que, conforme al gobierno, su eliminación ha ahorrado a los mexicanos la friolera de 20 mil millones de pesos al año.

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