El nuevo orden imaginado oficializa la mentira desde Palacio Nacional para simular éxito

Las cosas no van bien; Alfonso Romo se queja constantemente; los indicadores económicos y el crecimiento son alarmantes; el crimen organizado en el paraíso, mientras en Palacio Nacional se construye un nuevo orden imaginado para moldear la realidad a una verdad propia, de éxito

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Sorprendió en la Coparmex un comentario sobre la contrariedad de Alfonso Romo Garza con Andrés Manuel López Obrador.
El jefe de la Oficina de la Presidencia deslizó, sin precaución alguna -tal vez por hartazgo-, la recomendación al sector empresarial, al industrial y al patronal para que sean la voz de exigencia del enrutamiento de políticas públicas proscritas por el presidente, satanizadas por el mismo Ejecutivo como “neoliberales” y conservadoras.
No hay novedad alguna en la molestia de Romo por la cancelación del nuevo aeropuerto de la CDMX en Texcoco (lo hizo desde un principio) ni por algunas de las nuevas políticas de Pemex y de la Comisión Federal de Electricidad.
Sin embargo, el conglomerado de decisiones erróneas es una barrera que crece entre el gabinete obradorista y el sector productivo de la iniciativa privada. La Coparmex representa cerca del 30% del Producto Interno Bruto del país, 36 mil empresas y 4.8 millones de empleos formales.
Su presidente, Gustavo de Hoyos Walther, es una voz excepcional en un escenario de temerosos, con posiciones convenencieras y nerviosamente conciliadoras, en espera de que el ogro los devore hasta el final.
Sin embargo, el desgaste en el primer cuatrimestre de gobierno, que se cumplió el lunes, es también excepcional, con el agravante de una operación orquestada para debilitar a los poderes y organismos autónomos, y la mentira oficializada desde la conferencia mañanera de Palacio Nacional, con el propósito de construir un nuevo orden imaginado para simular que cada paso que se da es exitoso.
En este nuevo orden imaginado, el crecimiento del país NO es lo que estiman los expertos del Banco de México de Alejandro Díaz de León, avalado por su secretario de Hacienda, de Carlos Urzúa Macías, que oscila del 1.2% al 2.1%.
No. Es, al menos, el 2%, según el profeta de la Cuarta Transformación, que no necesita de estudios y ecuaciones econométricas para obtener el número mágico como resultado.
El objetivo es simular éxito.
Como se simuló éxito en los números mágicos presentados en la presunta lucha contra el huachicoleo y los imaginarios empleos del informe de los 100 días, y la “nueva moral” que permite otorgar contratos directos, sin licitación, y, por lo tanto, la redefinición de corrupción.
En este orden imaginado de éxito están las “bondades” colaterales sociales y ecológicas al eliminar el NAIM de Texcoco y optar por el absurdo de Santa Lucía, además del detonador fantasioso del Tren Maya y el del Istmo; inclusive, la locura de dejar las energías limpias para generar electricidad en la CFE por la errada tesis de Manuel Bartlett Díaz.
Este orden tiene la flexibilidad funcional de justificar absurdos como el poner a disposición de la mafiosa Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) la nueva Reforma Educativa o el control de los sindicatos a través de una nueva central, en manos de Napoleón Gómez Urrutia.
En esta nueva narrativa, el crimen organizado vive en el paraíso permitido, donde el decomiso de cocaína en el primer trimestre bajó a sólo 4 kilos, comparado con los 1,330 en el de Enrique Peña Nieto y 1,470 en el de Felipe Calderón. El decomiso de heroína es de 5 kilos, comparado con más de 19 mil kilos con el pasado sexenio y 4 mil del antepasado. El crimen organizado es dueño del territorio llamado México.
Sin embargo, también sirve para imponer, con cínica arbitrariedad, cuatro ternas repetidas de candidatos a la Comisión Reguladora de Energía, presidida por Guillermo García Alcocer, atemorizado por las funciones extracurriculares de policía política de Santiago Nieto Castillo (Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda) y de la SFP de Irma Eréndira Sandoval Ballesteros, esposa del ideólogo de López Obrador, John Ackerman.
En este orden imaginado se moldeará la realidad para adaptarla a una verdad propia.
Se cambiarán definiciones y parámetros de bienestar y crecimiento, globalmente aceptadas para construir un nuevo lenguaje del éxito, impuesto, cada mañana, desde la conferencia de prensa de Palacio Nacional.
Es el orden imaginado de la Cuarta Transformación.

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