El narco Estado de Mario Delgado

Sólo a coordinador legislativo de Morena se le ha ocurrido que el gobierno de México sea poseedor de una empresa que acapare y distribuya mariguana

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Inicio preguntándome de cuál fumó Mario Delgado para promover que a la Cuarta Transformación se le conozca como “Narco Estado” si prospera su iniciativa de otorgar al gobierno el monopolio de la comercialización, al mayoreo, de la mariguana.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador, promotor de la moralización del país, no merece que en su nombre, o en el de Morena, por más que el coordinador de los diputados morenistas pudiera decir que lo hace a título personal, sea creada una empresa gubernamental facultada para adquirir la mariguana producida por emprendedores beneficiados con la autorización oficial para sembrar y, después, venderla a los intermediarios, que la pondrán a disposición de todos los mexicanos que quieran drogarse.

A Delgado, su propuesta le podrá parecer revolucionaria y, en extremo, liberal porque seguramente argumentará que de esa manera dejarán de enlistarse en el crimen organizado quienes siembran y comercializan, al mayoreo y al menudeo, la cannabis, pero aún no sabemos, aunque sospechamos, lo que piensa el Presidente, quien, por cierto, suele eludir pronunciarse sobre otros temas controvertidos, como el aborto.

Es probable que el coordinador legislativo se concretara a lanzar un globo sonda para medir la reacción de la ciudadanía, pero mientras esta se produce sería interesante escuchar, en la conferencia mañanera de este miércoles, lo que el Presidente piensa.

El tema tiene docena de aristas, desde morales, de salud y económicas, todas propias de expertos, pero hay una por la que López Obrador debe poner atención especial a la iniciativa de Mario.

De manera irremediable, México sería conocido como un “Narco Estado”, con todas las consecuencias que esto acarrearía.

En su campaña para conseguir los votos de los diputados, Delgado quizás argumente que la mariguana es droga “suave”, menos peligrosa que el alcohol. Debe reconocer, sin embargo, su condición de puerta para que sus consumidores acudan a otras drogas poderosas ya a disposición de los jóvenes en todos sus centros de reunión.

En el pasado, la mariguana era tema, en México, de soldados y reos, pero a raíz del ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, los norteamericanos cerraron la frontera, de tal manera que la droga empezó a quedarse en México y el narcomenudeo se convirtió en uno de los negocios más lucrativos y sanguinarios. Hoy es posible adquirir cualquier tipo de droga en lugares inimaginables.

La Ciudad de México es un mercado gigantesco y sangriento.

Se argumentará que en el mundo prospera el movimiento para legalizar el consumo de mariguana, lo cual es cierto, pero sólo a Mario Delgado se le ha ocurrido que el gobierno de México sea poseedor de una empresa que la acapare y distribuya entre los intermediarios, quienes deberán disputar el mercado, hoy en manos del crimen organizado.

Uno de los efectos de la existencia de la empresa Cannsalud será la fijación del precio oficial a los productores de mariguana; conforme a la lógica gubernamental, la pagará barata a los productores. Ya veremos si los agricultores estarán dispuestos a venderla al gobierno o a los narcos, pero por encima de estas consideraciones no se entiende que un gobierno distribuidor de cartillas morales sea, a la vez, monopolio de una droga por suave que sea.

Una cosa es regular su consumo y otra ser el único abastecedor del mercado.

Como que suena inmoral y ajeno a la filosofía de López Obrador.

 

 

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