El ‘muro azteca’ y el señalamiento de Muñoz Ledo: La Segob, desplazada

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Por un excesivo respeto o temor a quedar fuera de la jugada, y no necesariamente hablando del deporte del diamante, muchos morenos cercanos al Presidente Andrés Manuel López Obrador no dicen lo que piensan ante las decisiones del Gobierno Federal.
Se aguantan o se tragan sus ganas de expresar sus sorpresas o desacuerdos. Vaya, ni siquiera un líquido graznido.
Pero en el Congreso hay dos personajes que, cuidando intereses, marcando líneas de poder, autonomía, o mera congruencia y ética política, no se quedan callados.
Porfirio Muñoz Ledo y Ricardo Monreal, en primer lugar, lo que demuestran es que, efectivamente, se mueven en un Poder distinto al Ejecutivo, autónomo. Y sus posicionamientos, a veces contrarios a los del Presidente, que, en este caso, hasta podría considerarse con muchas más “sana cercanía” que la del priísmo y el panismo cuando fueron gobierno nacional, ante el peso que ejerce la figura de López Obrador sobre el partido y sus miembros, podrían generar molestia.
En principio no hay que olvidar que sin la figura de Andrés Manuel, Morena no habría alcanzado el poder, en julio del año pasado, de la forma en que lo consiguió. Impensable.
De sobra se conoce la trayectoria política de Muñoz Ledo, hoy presidente de la Cámara de Diputados; su cultura, su versatilidad en el discurso, pero ante todo su lealtad a sí mismo para no traicionar su propio pensamiento, lo cual habla de la personalidad de cada individuo.
Y Monreal, líder de la bancada de Morena en el Senado, no se queda atrás.
A diferencia, por ejemplo, de Cuauhtémoc Cárdenas y hasta del propio Marcelo Ebrard, que en momentos de diferencias con López Obrador, aun no siendo Presidente de la República todavía, prefirieron soslayar las divergencias.
En ese aspecto debemos destacar la dura postura, ayer, de Muñoz Ledo durante la sesión de la Comisión Permanente, sobre el uso de la Guardia Nacional para hacer un favor a Estados Unidos, pero concretamente a Donald Trump.
Pero, además, advirtiendo, sin decir que es por mandato del Presidente, que Marcelo Ebrard está desplazando de sus facultades a Gobernación, léase a Olga Sánchez Cordero, pues, dice, se está transgrediendo el Artículo 27 (fracción 33, de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal), que delimita las funciones de la otrora supersecretaría.
Y explica textualmente el artículo citado: “Formular y dirigir, competencia de Gobernación, la política migratoria, así como vigilar las fronteras del País y los puntos de entrada del mismo por tierra, mar o aire, garantizando, en términos de la ley, la libertad de tránsito, en coordinación con la Secretaría de Seguridad”.
El reclamo lo hizo el ex priísta ante la inconformidad de su compañera de partido Dolores Padierna, quien defendió las decisiones del Presidente López Obrador.
“De facto, esas atribuciones las ha absorbido la Secretaría de Relaciones Exteriores, que ayer dio órdenes al Comisariado de Migración, a las 5 de la tarde”, advirtió.
Y ni qué decir de sus palabras sobre lo que llamó el “muro mexicano” en Chiapas. Duro, sin pelos en la lengua. “Ayer salieron los agentes de la Guardia Nacional a poner nuestro muro. Sé lo que estoy diciendo. La Guardia Nacional está ahorita de ‘muro mexicano’ en este momento en Chiapas; infórmese (dijo a Padierna)”.
“La Guardia Nacional fue creada para combatir delincuentes, no para combatir migrantes”, expresó, provocando los aplausos de la oposición y la contrariedad de la bancada de Morena.
Y ya por si Padierna aguantaba un poco más, don Porfirio dijo que México está a punto de convertirse en un “país enjaulado” y que, como en este caso, “son los congresos los que impiden los convenios lesivos para sus países”. Quien quiera ya puede graznar.
Ese es el Muñoz Ledo de siempre. El mismo que el sábado pasado lanzó un cubetazo de agua fría sobre el acuerdo de México con EU para frenar las caravanas de migrantes: “Lo que es, en mi criterio, inmoral e inaceptable es el doble rasero entre la frontera norte y la del sur. Por una parte exigimos que nos abran las puertas y, por el otro lado, sellamos el paso de los centroamericanos para hacerle un oscuro favor a Estados Unidos”.
No faltará quien diga que Muñoz Ledo habla con espíritu priísta, o que esto y lo otro. La verdad, ante un entreguismo tan visible a Estados Unidos, y tan criticado por la Izquierda, este balance de sobriedad política hasta favorece al régimen de la “Cuarta Transformación”, así los aduladores vean, juzguen y callen.
Y recordemos lo que Monreal dijo sobre lo que tantos festejaron en Tijuana:
“No hay ninguna garantía (de que Estados Unidos nos vuelva a amenazar). Estamos en la vulnerabilidad; no hay ninguna garantía; por eso México no puede cantar victoria; México no debe festinar en exceso el acierto que ahora tuvo; hay que actuar con moderación, con prudencia
“Esta ya la pasamos, pero nada sabemos sobre el futuro próximo; tenemos que mantenernos alerta, en sigilo, con prudencia”.
Y ¡sopas!, que Trump salió ayer con su “Fase II, más dura (que los aranceles)” si México no cumple.
Con todo, guste o no guste (o grazne quien grazne), Muñoz Ledo tiene toda la razón tanto sobre el “Muro Azteca” como sobre el desplazamiento de Gobernación por el innegable buen trabajo de Ebrard, pero que sólo revela la desconfianza del Presidente en Sánchez Cordero.
Pero ¿saben qué? Ya me cansé.

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