El México de la presidenta Sheinbaum

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Hace unos meses, Gabriel Quadri -aquel que puso el ojo cuadrado cuando, durante un debate de candidatos presidenciales en 2012, la edecán Julia Orayen pasó frente a él, distribuyendo papeletas, enfundada en un vestido que hacía imposible mantener fijo el cuello- dijo que “si México no tuviera que cargar con Guerrero, Oaxaca y Chiapas, sería un país de desarrollo medio y potencia emergente”.

Quadri, entonces candidato presidencial del Partido Nueva Alianza, el que fue de la profesora Elba Esther Gordillo, no proponía independizar o dar autonomía a esos tres hermosos estados; más bien les hacía el “¡Fuchi!”, el “¡Guácala!”.

Los que sí proponen la separación de una parte del país son los integrantes del grupo “República de México del Norte”, que en su sitio de redes sociales aconsejan, por cultura y economía, que Baja California, Coahuila, Sinaloa, Nuevo León, Chihuahua y Tamaulipas, sean “punto y aparte”. No se vale partir la Cuarta.

Algo parecido, pero aterrador, propuso, hace dos meses, Daniel McCarthy, candidato a senador en Estados Unidos por el estado de Arizona: La anexión de México a la Unión Americana como forma de terminar con la migración ilegal.

Vaya, quizá por esas locuras, el comentario, esta semana, de Clara Brugada, cercanísima a Andrés Manuel López Obrador, casi hace que más de uno se atragante. La Alcaldesa de Iztapalapa comentó que “hace falta una reforma política que logre que la Ciudad de México no sólo sea una capital autónoma, sino soberana”.

En realidad trató de abogar por una economía doméstica más libre para las alcaldías capitalinas, que, afirmó, se siguen rigiendo por leyes del antiguo Departamento del Distrito Federal. Sólo recomendarle más prudencia porque en Día de Brujas, los sustos y los dulces suelen ser mala combinación.

 

EN CASO BONILLA, LA CORTE SE PONE TREMENDA

Cuando creíamos que pasado el barullo del sueño, aún vigente, de Jaime Bonilla de gobernar Baja California por cinco años todo sería cuestión de días para que la Suprema Corte de Justicia de la Nación lo sentara en la realidad, resulta que va para largo.

Nadie tiene prisa, es cierto, porque habrá 729 días para decirle al gober de Morena “hasta aquí llegaste”. Claro, si el Poder Judicial así lo considera, aunque, para muchos, la negativa al capricho de ostentar la gubernatura por un quinquenio debió ser “ipso facto” en cuanto llegara a las manos de los ministros.

El caso es que Jaime Bonilla rindió protesta los primeros minutos de este viernes y la Corte se apresta a recibir en audiencia, en fecha aún no definida, a los ex candidatos perdedores para escuchar sus argumentos. Además, el tribunal supremo deberá analizar y fallar sobre las controversias interpuestas, una de ellas del Gobernador saliente, el panista “Kiko” Vega, y otra del INE.

Por lo pronto, Bonilla sigue ganando el partido.

PALABRAS SABIAS DE DURAZO

¿Será que el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Alfonso Durazo, le midió el agua a los camotes? O sólo nos está “cucando” con eso de que “si una renuncia resolviera el problema de inseguridad, la pongo sobre la mesa”.

Para su Jefe, el Presidente, seguramente sería cuestión de una votación a mano alzada, de una encuesta o de una tómbola. Aunque creemos que a como están las cosas, por la “guerra de Culiacán”, cuyo “minuto a minuto” está resultando más “machuchón” que armar el cubo de Rubik, lo mejor es que antes de que otra fragorosa batalla ocurra se escuchara un unísono “síííí´”…

Cosa que, por cierto, durante la comparecencia, ayer, del sonorense en la Cámara de Diputados, la única oposición brava que se notó fue la del PAN. ¿A poco el PRI ya renunció a sus curules o, de plano, como al espantado con la sombra le basta?

En fin, que por aquello de que, como en Culiacán, se le amotinaran en San Lázaro, el Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana pidió a los titulares de Sedena y Marina, General Luis Crescencio Sandoval y Almirante José Rafael Ojeda, que lo acompañaran en el frente.

 

LA MORALEJA DEL BOZAL

Este jueves, el Presidente recordó una frase de Francisco I. Madero barnizada con Cicerón. Respecto al trato con la prensa, el gobernante anti-porfirista dijo: “Le muerden la mano a quien les quitó el bozal”.

El único, pero es que, también aprendiendo de la maestra de la vida, la Historia, el bozal tampoco debe traerse en la mano para cuando se ocupe. Porque como escribiera el poeta Miguel Hernández: “¡Cuánta boca enterrada,/ sin boca, desenterramos!”.

 

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