“El Marro” ya, “El Mencho” ¿cuándo?

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Lo saludable es que la política no contamine a la seguridad del país, pero es imposible no asociar la despedida de Andrés Manuel López Obrador de Sinhue Rodríguez al abandonar Guanjuato en su reciente gira por aquella entidad: “Mi Gober, ahí estamos. Ahí te encargamos lo de seguridad, tú eres el coordinador”.

Esta mañana, con palabras bien medidas y fotografías bien cuidadas, las Fuerzas Armadas, la Secretaría de Seguridad de Alfonso Durazo y la Policía Ministeria de Guanajuato anunciaron el golpe demoledor al Cartel de Santa Rosa de Lima: la detención de José Antonio Yépez, conocido como “El Marro”.

Yépez se había convertido en un tumor en las posaderas del gobierno guajuatense, pero también en las del federal. Mas aún después que declaró la guerra a todos los niveles de gobierno por la aprehensión de su madre y de muchos de sus familiares.
En las redes sociales pululan los videos que lo muestra fuera de quicio anunciando su guerra contra el gobierno por su presunta complicidad con el Cartel Jalisco Nueva Generación de “El Mencho”.

A partir de esa declaración, las crónicas policíacas fueron en el sentido de que el emperador del huachicol estab perdiendo fuerza, que la acción policíaca de los tres niveles de gobierno lo cercaba paulatinamente, reduciendo su área de influencia.
Si así ocurrió, la coordinación entre Fuerzas Federales, en especial el Ejército, la Guardia Nacional de la SSP y la Policía Ministerial de Guanajuato lograron descabezar al cartel huachicolero que a fuerza de ser perseguido incursionó en otras actividades delictivas, como el secuestro.

Lo importante fue la coordinación de los gobiernos federal y estatal a pesar de los enfrentamientos políticos de las últimas semanas por lo que los gobernadores consideran abandono del centro en materia presupuestal, pero también por la determinación de los mandatarios panistas, en especial, por obligar al presidente López Obrador a prescindir de los servicios del subsecretario de Salud, Hugo López Gatell, cuya conducción en la lucha contra el coronavirus consideran un desastre.

Es de registrar el inmediato reconocimiento a las Fuerzas Armadas, y por ende a López Obrador, de los gobernadores panistas, algunos bajo amenaza de lo que pueda declarar Emilio Lozoya sobre supuestos sobornos en su paso por el Senado para aprobar la Reforma Energética.

No es declaración de paz pero si evidente muestra de sensibilidad política, porque sería mezquino no reconocer la coordinación.

Es probable que con la detención de “El Marro” recuperen los guanjuatenses un poco la tranquilidad en meses de acción sanguinaria de los carteles, sin embargo ya con este en la cárcel la consecuencia lógica es que la entidad ahora será anexada al CNGJ que disputa el territorio nacional al grupo sinaloense.

Relevante sería saber si la acción contra “El Marro” fue una acción aislada, un chiripazo o producto de una investigación bien realizada y de la decisión firme de combatir ahora si a la delincuencia organizada.

Si fue esto último estaríamos hablando del final de la política de intercambiar abrazos por balazos e interpretaríamos la aprehensión como una declaración de guerra a todos los delincuentes contra los que la población exigen acción inmediata.
De ser así, ¿“El Mencho” estaría remojando sus barbas?

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