¿El lunes negro de AMLO?

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Los optimistas de la Cuarta Transformación esperan que en la penúltima mañanera de la primera decena de marzo, el Presidente López Obrador brinque con su habilidad característica lo que podría ser el primer lunes negro de su gobierno.

Los pesimistas opinan lo contrario porque quizás el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, tendrá que ser convocado a participar en la reunión del gabinete de seguridad nacional por una variable no prevista: el peso despertará en peores condiciones de las que se fue a dormir la noche del domingo, es decir, aplastado por el dólar a causa de la guerra petrolera desatada por Arabia Saudita.

En cada ocasión que López Obrador dice al país que nuestra economía está bien, se refiere fundamentalmente a la posición que guarda el peso ante el dólar. La mala noticia es que ayer, mientras las mujeres marchaban por miles, más de 100 mil calculan algunos, sólo en la Ciudad de México, el peso llegó a su peor posición: 21.17 por un dólar.

Su peor momento anterior, ocurrió el 27 de agosto pasado cuando llegó a 19.97 por la guerra comercial entre China y Estados Unidos. El 19 de mayo de 2018 había estado en 18.70 por la presunción de que las negociaciones del Tratado de Libre Comercio podrían prolongarse durante meses.

Y como la guerra petrolera continuará, lo peor estaría por venir porque nuestra producción está en caída y Arturo Herrera no encuentra la manera de inyectar dinero a la exploración y a la producción.

El Presidente deberá tener respuestas puntuales en la mañanera para un problema que no se puede evadir ni tratar por encimita, como tampoco lo podrá adjudicar a los neoliberales y conservadores, no al menos a los nacionales, porque los árabes saudíes lo son, sin duda.

A este problema ineludible, el Presidente deberá aunar el paro femenil de este lunes que obstinadamente subestimó a grado que en la última oportunidad que tuvo para enmendar el error, lo empalmó con el inicio de la venta de los cachitos de la lotería para la rifa de los 2 mil millones de pesos y todavía se atrevió a justificar que lo hizo porque olvidó que las mujeres no moverían un dedo el lunes en protesta por el clima de inseguridad que priva en el país, en especial para ellas.

Se ha dicho que la irrupción del poder femenil con su marcha del domingo y el paro del lunes, es un parte aguas y así es, pero lo será aun más porque coincide con la peor posición del peso ante el dólar, por la causa que sea, ajena o no a su gobierno.

Para entenderlo en su verdadera dimensión digamos que el lunes será equivalente a la noche negra de Enrique Peña Nieto por la desaparición en Iguala de los 43 de Ayotzinapa.

Así de pantanoso se empieza a poner el terreno para la Cuarta Transformación: lo saludable es no tomarlo a chunga ni suponer que con chascarrillos y descalificaciones se puede salir avante.

El movimiento femenino y la caída del peso ante el dólar son problemas concretos que merecen ser tratados con el respeto que merecen.

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