El linchamiento de Ricardo Alemán

Si bien se ha defendido a su estilo, por ahora no hay explicación que le ayude; ha sido juzgado, sentenciado y ejecutado

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Ricardo Alemán paga, con creces, el error garrafal de retuitear una ocurrencia ominosa, a la que añadió una aportación propia, dirigida a los seguidores de Andrés Manuel López Obrador conocidos, popularmente, como “chairos”.

Lo hemos crucificado bajo la acusación de incitarlos a comportarse como los fans que asesinaron a John Lennon, Versace y Selena. “Les hablan”, habría escrito él.

La ocurrencia ajena, más el añadido del periodista, fue interpretada como invitación al magnicidio en agravio del candidato presidencial de Morena, objetivo recurrente, al igual que los “chairos”, de los textos del periodista.

Ayer, Ricardo escribió su última columna en Milenio. Explicó que después de platicar con el director Carlos Marín decidió renunciar. Antes, Televisa rompió su relación laboral con él, e igual le ocurrió con el Canal 11. Poco a poco se ha ido quedado sin micrófonos y sin cámaras; la única tribuna que le queda es su página en Internet.

Es un pago excesivo para un error sin justificación no sólo en la época de las redes sociales, dominadas por los seguidores y los expertos manipuladores de López Obrador, sino en cualquier tiempo.

Ricardo se ha defendido a su estilo, pero, por ahora, no hay explicación que le ayude; ha sido juzgado, sentenciado y ejecutado.

Aceptemos, sin conceder, que merecía el castigo descomunal que ha sufrido sólo para preguntarnos por qué sólo él merece el escarnio, el linchamiento y el desempleo.

Montado en su caso, El Universal publicó, el lunes pasado, un tuit del ex integrante de la banda de rock Zoé Elihu Gil en el que asegura que “más de uno deseamos que le apliquen un Colosio al populista ese”, sin especificar quién es el “populista”.

Y nada pasó; nadie se rasgó las vestiduras, ni el oportunista abogado Ricardo Peralta acudió a la PGR a denunciar a Juan Francisco Ealy padre o a su hijo, ni al director David Aponte, por hacer “apología del delito de homicidio”.

Más aún, nadie se ensañó con el editor de la página “Eje Central”, el afamado columnista Raymundo Riva Palacio que reproduce la ominosa frase con que en un video remata Elihu Gil: “Que le disparen en la cabeza (al populista) sería un alivio”.

Todo se ha reducido a Alemán, pese a que igual hicieron sitios de Internet como Regeneración, sinembargo, diariocambio, nación 21, periódico central, etcétera, que dieron cabida, con el pretexto del interés periodístico, al músico que ahora toca en el grupo Salvación y que, sin ambigüedades, pide hacer un disparo en la cabeza.

La disparidad en la reacción entre lo que hizo Alemán y Elihu quizás tenga explicación en que quienes reprodujeron el deseo estúpido de Elihu no añadieron nada de su cosecha, como lo hizo Ricardo con el “les hablan”.

Se nota, por ejemplo, en que el músico no mereció un escrito de Ricardo Monreal explicándole que Andrés Manuel no es el mensaje, sino el mensajero.

Que sepamos, nadie ha separado a Elihu de su trabajo, le ha dado la oportunidad de renunciar para que no parezca que lo echaron ni un abogado, celoso guardián de la ley, ha llevado su caso a la PGR.

No nos equivoquemos; no se trata de hacer causa común con Ricardo, que, sin duda, cometió un error mayúsculo, sino de darle la razón cuando se queja de ser víctima de un linchamiento, en especial de los medios en que laboraba porque, hasta donde sabemos, no fue en sus páginas ni en sus sitios de Internet en donde dijo a los “chairos” que “les hablan”, quienes recordaron que Lennon, Versace y Selena fueron asesinados por un fan.

Alemán sembró vientos con sus permanentes críticas a López Obrador, y ahora, cuando las encuestas indican que el candidato de Morena por fin se hará del poder, cosechó tormentas; espero temporales porque si no tuvieran que ver son su vida laboral y la pérdida de tribunas para hacerse oír no pasarían de ser meras anécdotas.

Iguales o peores tonterías hemos dicho y hecho todos (corrijo, casi todos, para no dar pie a suspicacias) quienes nos dedicamos a este oficio.

 

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