El filtrador encapsulado

Tomás Zerón de Lucio en el ‘exilio dorado’, rescatado del desempleo y protegido de la persecución jurídica

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No obstante seguir cobijado por la primocracia encabezada por Humberto Castillejos (que en sus personajes estelares tiene a Raúl Cervantes y Alfredo Castillo, y a Alberto Bazbaz), Tomás Zerón de Lucio vive momentos incómodos.

Hace como que no sabe por qué, pero no ignora la razón de que en cuanto ingresa a esos lugares ajenos para los mexicanos comunes y corrientes, quienes ahí se encuentran reunidos, en especial Miguel Osorio Chong, Salvador Cienfuegos, Vidal Soberón, Raúl Cervantes y Eugenio Ímaz (cuando puede asistir), de inmediato callan para guardar silencio sepulcral y se apresuran a guardar sus documentos, no vaya a ser que alguna de sus palabras o de sus papeles sean reproducidos, al día siguiente, a 8 columnas o en comentarios políticos de los diarios capitalinos.

Vale decir que quizás quien menos desconfianza le demuestra es el Procurador General de la República porque, al final de cuentas, forman parte de la misma cuadra mexiquense liderada por el Consejero Jurídico del Presidente Peña Nieto.

Si el mal de muchos es consuelo de pocos, el ex director de la Agencia de Investigación Criminal debe saber que no es el único identificado como el corresponsal periodístico en el Gabinete de Seguridad Nacional o en el Sistema de Seguridad Pública, sino también otro conspicuo personaje, pero éste de pulcra vestimenta, adornada con entorchados, que da fe de su participación gloriosa en diferentes campañas, pero esa es otra historia.

En principio, y a manera de disculpa amplia y sincera, debo reconocer que, no obstante saber que el mejor camino para obtener información “privilegiada” en la Procuraduría General de la República es un fajo de billetes o, en todo caso, ser beneficiario de las venganzas o de las ansias de escalar de un funcionario clave, como, seamos justos, ocurre en cualquier lugar del mundo, por un largo tiempo supuse que a la ex procuradora Arely Gómez la vencía el amor filial (Polo, su hermano, es vicepresidente de Noticieros de Televisa) y que, por ella, cada mañana nos enterábamos, en narrativas plagadas de detalles al minuto, de, por ejemplo, cómo se fue y cómo regresó “El Chapo”.

Y así hasta Tanhuato.

Cuando Arely anunció que pronto nos hablaría de lo “verdaderamente asombroso” en la escapatoria de Archivaldo Guzmán nos quedamos con las ganas de escucharla, pero la entonces procuradora se encontró con que nada de lo que dijera podría asombrar a nadie, pues la narrativa, basada en documentos oficiales a la vista del redactor, ya podía ser consultado en páginas de periódico.

Siempre se le adelantaban. Ella y el Gabinete de Seguridad de Osorio Chong tienen sospechoso.

Arely nunca fue el “topo”; otro era el corresponsal en los diferentes gabinetes, el de Seguridad Nacional o el de Seguridad Pública, que tienen que ver con lo que más interesa a los mexicanos, pues sin éstas, ninguna otra actividad puede desarrollarse a plenitud en el país.

 

UN POLICÍA POLÉMICO

Conforme al consenso de sospechosistas y afectados, el grueso de la información llegó siempre a las páginas de la prensa escrita vía Zerón de Lucio, a quien, el 14 de septiembre de 2016, su protector, Castillejos, rescató del desempleo y protegió de la persecución jurídica convirtiéndolo en secretario técnico del Consejo de Seguridad Nacional, un ente gubernamental presidido por el Presidente de la República que entre otras misiones tiene nada más y nada menos que “la integración y coordinación de los esfuerzos y medidas orientadas a preservar la Seguridad Nacional, los programas de cooperación internacional y los lineamientos que permitan el establecimiento de políticas generales”.

Zerón de Lucio es un policía polémico. Su salida de la dirección de la Agencia de Investigación Criminal ocurrió a raíz de la difusión, el 24 de abril de 2016, de un video que lo exhibe en el río San Juan, en Cocula, en donde, conforme a la indagatoria del Ministerio Público de la Federación, fueron arrojados restos de algunos de los 43 estudiantes de la escuela normal de Ayotzinapa desaparecidos en los hechos sangrientos de Iguala, Guerrero.

Según la versión de Zerón de Lucio, no cometió delito al hacerse acompañar de un testigo el 28 de octubre de 2014, apenas un mes después de los trágicos acontecimientos, e incluso, argumentó, estuvieron presentes miembros de la ONU y del Equipo Argentino de Antropología Forense. Ambas organizaciones lo desmintieron.

Al parecer, el jefe policiaco no cometió delito al hacerse acompañar del testigo, pues no estaba bajo su custodia, sino del agente del Ministerio Público. No obstante, el escandalo ocasionó su salida de la AIC.

Es un policía experimentado que viene de los tiempos en que Genaro García Luna encabezaba a la Secretaría de Seguridad Pública Federal, en el sexenio de Felipe Calderón. En esta condición fue cesado con otros de sus compañeros a causa de un enfrentamiento, en Cananea, Sonora, de policías federales con delincuentes. El saldo fue de 5 policías y 2 civiles muertos. Después demandó y ganó una jugosa indemnización.

Después del incidente de Cananea encontró refugio al lado de Alfredo Castillo Cervantes en el Estado de México; esto le permitió participar en la investigación de la desaparición de Paulette, la niña cuyo cadáver fue encontrado, 10 días después de su desaparición, en su recámara, entre el colchón y la cajonera de la cama. Zerón de Lucio fue decisivo en la determinación de que la muerte de la menor de 4 años fue accidental.

Ya en el grupo de Castillejos, Castillo, Cervantes y Alberto Bazbaz, se incorporó al de Jesús Murillo Karam en la PGR, hasta que se le atravesó el video difundido por el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes que investigó los hechos de Iguala y Cocula, y postula hipótesis diferentes a la “verdad histórica” de la PGR.

En sus nuevas funciones como secretario Técnico del CSN, designado por el Presidente de la República, realiza las acciones necesarias para la ejecución y seguimiento de los acuerdos del CSN; propone políticas, lineamientos y acciones en materia de Seguridad Nacional, así como el Programa para la Seguridad Nacional; presenta la Agenda Nacional de Riesgos y elabora los informes de actividades que ordene el CSN; remite los informes correspondientes a la Comisión Bicameral de conformidad con lo señalado en la Ley de Seguridad Nacional; realiza estudios especializados en materias relacionadas con la Seguridad Nacional y realiza el inventario de la infraestructura estratégica del país.

Sin embargo, en los hechos, el Secretario Técnico del CSN es una especie de secretario de asuntos sin importancia porque “formalmente no es parte del Consejo”.

 

EL GOLPE A GALINDO

En esa ratonera de largo nombre y funciones inexistentes fue a parar Zerón de Lucio acompañado por media docena de agentes de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR que no se sabe si trabajan para él, si lo cuidan de alguien o informan cada uno de sus movimientos.

Porque si, en el día a día, poco o nada hace en cumplimiento de la ley que dio vida a su Secretariado Técnico, lo cierto es que el puesto le permite acceso a espacios en donde, con mano hábil y ojo avizor, puede seguir recopilando, aquí y allá, cualquier retazo de información que lo mantiene útil ante sus periodistas de cabecera.

Si se ajustara al procedimiento, ya no le sería posible ser citado, de manera anónima, como testigo presencial de acontecimientos históricos del pasado reciente u obsequiar documentos clasificados del gabinete de seguridad para la manufactura de envidiables historias reporteriles.

Ya no podría hacer mucho sobre el presente o el futuro porque lo mantienen en un exilio dorado y alejado de documentos vitales que antes estaban en su escritorio o que le confiaban quienes no conocían su proclividad a alimentar narraciones periodísticas; empero, algo debe quedarle en el chip cerebral en donde guarda mucho de lo que supo y protagonizó.

Pero todo esto es pura teoría.

Por lo pronto, la historia que contó sobre Tanhuato, y que sirvió para construir la desgracia de Enrique Galindo Ceballos a golpe de periodicazos y presentar a la Policía Federal ante la opinión pública como un escuadrón de exterminio, empieza a tomar su verdadera dimensión.

El pasado 4 de abril, en entrevista con Carlos Marín, el nuevo comisionado general de la Policía Federal, Manelich Castilla, “reveló que en los días previos al enfrentamiento del 22 de mayo de 2015 en el rancho El Sol, en Tanhuato, Michoacán, con un saldo de 42 civiles y un agente federal muertos, había ahí alrededor de 500 presuntos sicarios”.

“Ese fue el resultado final, pero tenemos información… de que en el rancho llegó a haber casi 500 (sicarios) en los días previos y, entonces, eso nos da una perspectiva de lo que pudo haber sido ese lugar. Si bien es cierto el resultado de las víctimas mortales está ahí, y esos son 42, hay elementos para presumir que pudo haber mucho más”.

Por lo pronto, Zerón de Lucio la pasa mal cuando se acerca a los miembros del Consejo de Seguridad Nacional y el silencio acompaña al saludo, y todos guardan celosamente sus documentos.

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