El Estado mexicano, una institución criminal

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Olga Sánchez Cordero, a velar porque la ‘Justicia Transicional’ comience a partir del próximo 1 de diciembre

El pasado 29 de agosto, la ministra en retiro Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación a partir del próximo 1 de diciembre, se comprometió, ante México y los mexicanos, a hacer realidad lo que en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador tendrá la denominación de “Justicia Transicional”,  un pendiente de más de 100 años que hoy debe culminar con la responsabilidad de los autores de las masacres del Estado mexicano.

Entrevistada por Leo Zuckerman en su programa “Es la hora de opinar”, Sánchez Cordero lamentó los crímenes de Estado jamás resueltos y encubiertos por la corrupción y la impunidad.  Independientemente de la obligación gubernamental de resolver esos grandes pendientes, a Sánchez Cordero la compromete su condición de liberal, que ella misma pregona, y su paso testimonial, como estudiante, en la gran represión de 1968, durante el trágico diazordacismo.


Sin embargo, asume un compromiso más como futura responsable de la política interior. Hay un dato que ella misma resalta, y su compromiso de que jamás vuelva a repetirse.  Durante la “guerra sucia” de los años 60 y 70, en los gobiernos de Gustavo Díaz Ordaz y Luis Echeverría, muchos de los jóvenes de aquélla época perdieron a sus padres, y hoy, esos jóvenes, como padres, perdieron a sus hijos.

Para la ex ministra, la “Justicia Transicional” debe sustentarse en parar, definitivamente, esas masacres, desapariciones forzadas y cementerios clandestinos.  Es necesaria, entonces, la investigación, el castigo a los responsables y, hasta donde se pueda, la reparación del daño.  La tarea es titánica y pareciera imposible, sobre todo porque en asesinatos y desapariciones forzadas se advierte la responsabilidad gubernamental  con sus fuerzas de seguridad, como una institución criminal, y la delincuencia organizada.

Hasta hoy, ninguno de los crímenes de Estado ha sido aclarado, y menos sancionado.  Por el contrario, desde el porfiriato, todos han sido protegidos, y a veces auspiciados, desde el poder.  Así, los atentados a la población civil inerme es el recuento de nunca acabar:

1.- La primera del siglo XX se dio en 1907, cuando obreros de la fábrica de tejidos de Río Blanco, en Veracruz, se rebelaron en contra de las jornadas de trabajo de más de 12 horas, los miserables salarios, insuficientes para la manutención familiar, y las deudas, impagables, en las tiendas de raya. El saldo a sus justos reclamos culminó en 800 asesinatos, entre obreros, mujeres y niños.

2.- En 1908, la huelga de la mina de Cananea, en el estado de Sonora, terminó en más de 600 muertos por el delito de rebelarse en contra de las  jornadas de trabajo de más de 12 horas, la insalubridad, los míseros salarios, los malos tratos y la discriminación, frente a los empleados estadounidenses.

3.- El 3 de octubre de 1927, por órdenes directas del presidente Plutarco Elías Calles, 300 soldados armados, al mando del general Claudio Fox, asesinaron al grupo antirreleccionista liderado por el general Francisco Serrano por oponerse a un segundo mandato presidencial del general Álvaro Obregón.  El candidato Obregón acuñó, entonces, una frase memorable y ofensiva para los derechos humanos y la democracia: “Mientras más matas, más gobiernas”.

4.-  En 1929, José Vasconcelos, el maestro de América, decidió enfrentar la dictadura de Plutarco Elías Calles para oponerse a la candidatura presidencial del embajador de México en Brasil, Pascual Ortiz Rubio.  La osadía tuvo como respuesta persecuciones, cárcel y asesinatos en contra de las juventudes vasconcelistas, de las que saldría el futuro presidente, Adolfo López Mateos.

5.- Protagonista de diversos movimientos sociales, Rubén Jaramillo creó el Partido Agrario Morelense, del que fue su candidato a gobernador del estado de Morelos en 1945. Convencido zapatista, pugnó por el reparto de tierras y la expropiación de la industria básica, que culminó, en el gobierno de López Mateos, con su asesinato por militares y policías judiciales, junto con sus tres hijos y su esposa embarazada.  El antiguo reprimido ahora convertido en represor y encubridor de un crimen de Estado.

6.- El movimiento estudiantil de 1968,  liderado por alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional, terminó en el asesinato de un número indeterminado de jóvenes. Oficial y vergonzosamente se habla de apenas 20 muertos cuando, por el número de desaparecidos y muertes documentadas, la cantidad de estudiantes podría llegar a varios centenares.  Para encubrir su crimen de Estado, Díaz Ordaz se atrevió a decir: “Defenderé a México cueste lo que cueste”.

7.- El Jueves de Corpus del 10 de junio de 1971, estudiantes de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto Politécnico Nacional exigían la democratización de la enseñanza y la libertad de los presos políticos.  A la demanda estudiantil, el gobierno de Luis Echeverría respondió con balas y palos para masacrar a 45 estudiantes.   Tampoco hubo responsables y se pretendió ocultar otro homicidio múltiple alentado y protegido desde el poder.

8.- La desaparición y masacre de Ayotzinapa.  El 26 de septiembre de 2014, 6 personas fueron asesinadas y 43 estudiantes normalistas jamás aparecieron. La verdad histórica de Jesús Murillo Káram fue que los estudiantes fueron incinerados para deslindar de toda responsabilidad a la Policía Federal, miembros del Ejército y policías municipales, cuya participación fue ampliamente documentada por el periodismo de investigación y el Grupo Internacional de Expertos Independientes.

9.- La muerte de 43 civiles en Villa Purificación, Jalisco, en mayo de 2015, hasta la fecha permanece en la impunidad y no hay responsables.

10.- La masacre de Apatzingán del 6 de enero de 2015 quedó también en el olvido con 16 muertos, de los cuales se responsabiliza a la Policía Federal y al Ejército, según consta en noticias divulgadas por la revista Proceso y el portal de Carmen Aristegui.

11.- El 30 de junio de 2014, en una bodega de la población de Tlatlaya, Estado de México, aparecieron 22 jóvenes sin vida de entre 18 y 22 años, y sin que hasta la fecha se sepa quiénes fueron los responsables.

12.- El 22 de mayo de 2015, en Tanhuato, Michoacán, un  enfrentamiento entre federales y un supuesto grupo armado dejó un  saldo de 43 hombres muertos, en lo que se ha calificado como una masacre silenciada.

13.- Los habitantes de Ecuandureo califican el episodio del 23 de mayo de 2015 como una matanza a cargo de policías federales, en la que perdieron la vida 34 jóvenes nativos del municipio michoacano.

14.- La muerte de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas, en agosto de 2010, es otro de los pendientes sin resolver del Estado mexicano, independientemente de quien haya sido el responsable.

Así, la futura secretaria de Gobernación deberá de velar porque la “Justicia Transicional” comience a partir del próximo 1 de diciembre.  Ampliaremos…

 

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