El elefante reumático que nadará en petróleo

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Algo extraño ocurrió, este martes, en la conferencia “mañanera” del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

El tema del día, como ocurre eventualmente, con funcionarios públicos invitados, fue el de mostrar las “huellas” de que el Gobierno Federal, es decir, la “Cuarta Transformación”, está rescatando Pemex y empujando la producción.

Para ello estuvieron en el salón Tesorería de Palacio Nacional la Secretaria de Energía, Rocío Nahle, y el Director General de Pemex, Octavio Romero.

Su presentación de pantallas con cifras y datos, así como la exposición, duró, entre los dos, algunos 50 minutos.

Antes, el Presidente hizo una introducción destacando que Petróleos Mexicanos volverá a ser pilar de la economía mexicana y será el gran respaldo para sacar adelante los programas sociales.

Al concluir Nahle y Romero su participación vino la obligada ronda de preguntas y respuestas, pero, increíblemente, sólo hubo dos sobre la exposición, y en el mismo sentido.

Una la hice yo. Expuse al Presidente y a los funcionarios invitados que en 10-11 meses de gobierno, hablar de la recuperación de Pemex pareciera una solución mágica. Y que pediría datos concretos, pero ya estaban ahí. Entonces resumí en dos puntos: ¿No conlleva un riesgo volver a “petrolizar” la economía? y ¿cuál es la relación o el compromiso actual entre empresa y trabajadores de Pemex? Nahle, en un video corto que se proyectó, resaltó la labor de sindicalizados (sin mencionar la palabra) y de los ingenieros.

La otra pregunta la hizo un reportero de nombre Miguel. Y párele de contar; el resto de los reporteros hizo preguntas sobre otros temas, dejando plantados en sus sillas tanto a Nahle como a Romero, que sólo eran espectadores de una crónica distinta a la que ellos contaron.

¿Por qué nadie más se interesó en el tema toral para la economía mexicana? O no le creen al Gobierno o los datos son todavía muy preliminares.

Sobre mis dos preguntas, el Presidente no respondió nada.

Quizá destacan esas palabras en las que aseguró que “era muy importante el recuperar para la nación el petróleo”.

Eso sí, dijo que con los grandes volúmenes de petróleo que ya empiezan a sacar -aunque por ahora las cantidades son pírricas- se apoyarán los programas sociales y apoyos a los más pobres.

O esa parte en la que dijo que no olvidemos lo que decía Rockefeller: “El petróleo es el mejor negocio del mundo y el petróleo mal administrado es el segundo mejor negocio del mundo”, es decir, el petróleo es negocio.

“¿Por qué?, habría que preguntarse.

“Porque no se le paga renta a la naturaleza. Extraer un barril de petróleo cuesta 10 dólares y se vende en 55, en 60 dólares, ahora. ¿Cuánta es la utilidad?; 40 dólares por barril. ¿Qué otra actividad económica deja esa utilidad?”.

Y cuando reitera: “Pero para tener más bienestar ¿qué necesitamos? Desde luego, mantener cero corrupción, cero impunidad, cero lujos en el gobierno…”.

López Obrador hizo todo un recuento de cómo se va a manejar ahora la operación de la petrolera, pero en ningún momento pronunció la palabra “riesgo” ni “petrolizar”.

Casi todo el sexenio de Enrique Peña Nieto se habló de eso. En principio por el derrumbe del precio internacional del petróleo y, luego, por el desplome de la producción en México.

Pero Miguel, prácticamente, repitió la pregunta, sólo que con peras y manzanas.

Mencionó a Jorge Díaz Serrano y a José López Portillo, y los festejos que llegaron al límite de anunciar que había que “administrar la abundancia”.

Y que, pese a eso, vino la debacle y se rompió el sueño. Ni administración ni abundancia.

Miguel preguntó si el país estaba preparado para eso. Es decir, lo que yo preguntaba, si no había riesgo en volver a “petrolizar” las finanzas.

El Presidente se remitió a los precios del petróleo de aquellos tiempos y a la forma en que se manejaba Pemex.

Insistió en que ahora será distinto.

El Presidente pudo aprovechar mejor el momento y la presencia de Nahle y Romero, pero a las preguntas les da muchas vueltas para una respuesta concreta.

Y, así, hasta él se queda con las ganas de que, en realidad, esa información sea preponderante para los medios de comunicación porque mocha, ni cómo.

Romero explicó que en enero estábamos en un millón 626 mil barriles diarios de petróleo.

“A partir de febrero, y hasta el día de hoy, se ha venido dando un incremento en la producción y, en promedio, en estos 23, 24 días de septiembre ya andamos en un millón 715 mil barriles, ligeramente por encima del promedio de noviembre del año pasado y alrededor de 85 mil, 90 mil barriles de la caída brutal que se tuvo en enero, de un millón 626”, expresó.

La meta, añadió, será producir 2.4 millones de barriles diarios a finales de sexenio y 1.8 para el cierre de este año.

Veamos si la varita mágica de la “no corrupción” hincha de combustible a Pemex. Veamos si hoy sí podemos “administrar -la futura- abundancia.

Veamos si el “elefante reumático” (“que ya camina”) se pone a chapotear en charcos de oro negro.

Ya entonces no será necesario ni hacer preguntas.

 

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@RobertoCZga

 

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