El cuento liberal de López Obrador

No hay forma de entender a un liberal, promotor de la militarización. Ni a un entusiasta de la prisión preventiva, propia de las tiranías para controlar a sus adversarios. No entiendo a un liberal que bloqueo en la Jefatura de Gobierno los matrimonios y adopciones gays, y los derechos de la comunidad LGBTTTI.

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No hay forma de entender a un liberal que es a la vez promotor de la militarización.

Tampoco a alguien que se dice ‘liberal’ y aplaude la aprobación en la Cámara de Diputados de la Prisión Preventiva, avalada por la aplanadora de Morena.


No se entiende porque la prisión preventiva es propia de las tiranías, de los gobiernos urgidos por controlar a sus adversarios políticos y a ciudadanos incómodos mediante el encierro ‘preventivo’, sin necesidad de presentar pruebas directas.

Con esta modificación de ley estaría en la cárcel ‘preventiva’ el presidente de la Comisión Reguladora de Energía, Guillermo García Alcocer, en base a las suposiciones de la titular de la SFP Irma Eréndira Sandoval, y las de Santiago Nieto Castillo de la UIF.

El cuento liberal de López Obrador es un mito bien orquestado, imagino que durante los largos 14 o 18 años de campaña, reivindicador del México de ‘buenos y malos’, de ‘liberales contra conservadores’ que imagina.

Sirve para polarizar y llevar a la inquisición, sin pruebas, a todo aquel que estorbe a su proyecto, o a quién no se le someta. García Alcocer es uno de ellos, sin embargo, el líder de la 4aT se está dando cuenta de que no es lo mismo pueblo bueno que dócil.

De eso también se enteró, la tarde de este miércoles, la diputada Tatiana Clouthier Carrillo. En un café de la colonia Roma algunos comensales pidieron un aplauso -con ironía por supuesto- para la hija del ‘Maquío’ “por militarizar al país”.

Tatiana salió enfurecida y le pidió a su chofer que la sacara de ahí. En su cuenta de twitter dijo que la cita que tenía era en otro lado, pero fue refutada por el tuitero @AndrésCitizen1, quien difundió la primera información, y escribió: “Así debe la sociedad hacerles saber que no estamos de acuerdo con traiciones”.

Es todo un enredo argumentar la militarización del país, a través de la Guardia Nacional, tal como la quiere Andrés Manuel, porque existe demasiada evidencia en video y redes sociales del rechazo de su cofradía, durante esos largos años de campaña, a la militarización, donde todos ellos en diferentes trincheras hicieron constantes reclamos a los presidentes Felipe Calderón Hinojosa y a Enrique Peña Nieto.

Y no hay forma de esconderse de esa evidencia, de esa contradicción documentada.

La lista de esos furibundos reclamos por la la militarización es larguísima, por supuesto López Obrador la encabeza, pero está la historia de Yeidckol Polevnsky, de Manuel Bartlett, de Ricardo Monreal, del padre Alejandro Solalinde, Martí Batres y el iracundo Epigmenio Ibarra que tachó al Ejército, a la Marina y a la Policía Federal de asesinos, y muchos más.

Pero ahora la militarización es ‘necesaria y recomendable’ para “apaciguar al país”, cuando en un videomensaje del 2010, Andrés Manuel sentenció: “El Ejército no deben suplir las incapacidades de los gobiernos civiles”.

En las conferencias mañaneras, el presidente López Obrador ha repetido: “Nunca reprimiré al pueblo con la Guardia Nacional” o con el Ejército.

Recuerdo que también dijo: “Bajaré el precio de la gasolina”, “meteré a la cárcel a los corruptos”, “rebajaré al máximo las prerrogativas a los partidos” y nunca lo hizo. Morena recibe 125 millones mensuales a través del INE -igual otros partidos en proporción- mientras su sueldo es de 108 mil pesos al mes.

La simulación, el populismo de las autocracias.

Tampoco se entiende a un liberal que contuvo al máximo desde la Jefatura de Gobierno del DF a los matrimonios del mismo sexo, a las adopciones gays de infantes y todas las políticas de derechos de la comunidad LGBTTTI. Andrés Manuel controlaba a la Asamblea Legislativa del DF y ahí bloqueó todas esas iniciativas de ley.

No imagino a un liberal totalmente deísta, que piensa que la voluntad de Dios influye en la vida cotidiana de los hombres, que si se porta bien, recibirá la gloria, si se porta mal, el infierno.

Ese pensamiento dogmático está totalmente plasmado en las conferencias mañaneras. ¿En verdad Juan Ramón de la Fuente aprueba todo esto, lo vale la representación de México en la ONU..?

Como dice el mismo Andrés Manuel: “a otro perro con ese hueso”, o: “ya chole” con el cuento de que es liberal.

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