Ebrard, el último baluarte de la revolución y de Morena

Es de todos conocido la enemistad y traición que le jugó el jefe de Gobierno a su antecesor y creador con apenas unos meses en el gobierno. La manzana de la discordia fue la línea 12 del metro, quizá una de las obras más importantes construidas en la ciudad en la era de los gobiernos perredistas

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Ante el anuncio del regreso de Marcelo Ebrard, “el último baluarte de la Revolución”, como lo llamaba la profesora Elba Esther Gordillo, muchos esperamos la reacción de nuestro flamante “demócrata” Miguel Ángel Mancera.

Es de todos conocida la enemistad y traición que le jugó el jefe de Gobierno a su antecesor y creador con apenas unos meses en el gobierno. La manzana de la discordia fue la Línea 12 del Metro, quizá una de las obras más importantes construidas en la ciudad en la era de los gobiernos perredistas.

Ante el acoso de las autoridades, Marcelo dejó nuestro país, por temor a ser aprehendido. Hoy se le anuncia, junto a Ricardo Monreal, como coordinador de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador.

A Mancera no le quedó de otra que tragar gordo y ponerse en guardia porque sabe que el tabasqueño es más peligroso ahora que seis años atrás; no fue casual que dijera a los medios de comunicación que no existe investigación sobre el ex jefe de Gobierno.

Sin duda, el señor López tiene a dos armas muy poderosas en su ya vasto equipo de trabajo. Marcelo es un gran político y no cabe duda que regresa como el ave fénix. Sin duda alguna operará al más alto nivel, porque su regreso no es casual. Muy dentro de su corazón sabe que le queda edad para disputar la Presidencia cuando se presente el momento, en el 2024, o, si se da el caso, en cualquier momento.

Recordemos que seis años atrás, debido a una encuesta amañada de la gente más cercana a López, no pudo alcanzar la tan ansiada candidatura con el PRD y tuvo que ceder su puesto a Andrés Manuel porque perdió en tres de las cinco preguntas.

Hoy, el panorama es distinto; seguramente peleará la elección del 2024, a menos que el mesías opte por modificar la Constitución y se reelija por otros seis años, o hasta la eternidad. Por el lado que lo queramos ver, es bueno el fichaje de Ebrard. Ahora sólo queda esperar que Mancera cumpla con su palabra de no perseguirlo porque de lo contrario sería una bomba mediática que los demás partidos no desaprovecharían.

Es probable que la profesora Gordillo exagerara cuando estaba comprometida con la causa de Manuel Camacho y Marcelo no sea el último, o el único, baluarte de una Revolución desaparecida, inclusive, en el discurso, pero, sin duda, es el último recurso de Morena en caso de que el señor López cumpla su promesa de irse a “La Chingada” (su finca, que conste) en caso de que pierda, por tercera ocasión, en su búsqueda de la Presidencia.

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