¿Duermen temprano colaboradores de AMLO?

Por fin sabemos el secreto para que el ganso no se canse. El Presidente reveló que por dormir temprano no ha visto “Roma”, la película multipremiada de Alfonso Cuarón

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Malas noticias para desde los que padecemos desvelos por obligación profesional de estar atentos a la conferencia mañanera de prensa hasta sus enemigos, que brincarían de gusto si colapsara físicamente por el ritmo impreso a su gobierno: No hay forma de que Andrés Manuel López Obrador se canse y modifique sus hábitos, o esté en riesgo de que su salud quebrante.
¿La razón? Duerme temprano.
Por fin sabemos el secreto para que el ganso no se canse. El Presidente reveló que por dormir temprano no ha visto “Roma”, la multipremiada película de Alfonso Cuarón, lo cual, para el cineasta, debió ser la peor de las noticias en medio de la fiesta.
El dormir temprano permite a Andrés Manuel iniciar la jornada, a la 06:00 de la mañana, con lo que vendría a ser, en la época neoliberal, el Gabinete de Seguridad y que en la Cuarta Transformación debe ser algo como el Comité de Salud Pública o por el estilo.
A vía de suposición, para estar a las 06:00 con Olga Sánchez Cordero, Clemente Sandoval, José Rafael Ojeda, Alfonso Durazo, Julio Scherer y varios más, debe saltar de la cama como a las 05:00, bañarse, medio desayunar y salir volado a la reunión de las malas noticias porque la inercia de la violencia no tiene freno.
La pregunta es a qué hora concluye la jornada para que pueda retirarse temprano a sus habitaciones y, al día siguiente, estar como si nada y mostrar el rostro rozagante, pues ya se sabe que no le gustan las fotografías en las que se ve viejo y “chocho”, como se quejó de la portada con que la revista Proceso ilustró una entrevista con Diego Valdés.
Campeón de la austeridad, es hombre a quien no se le conocen excesos; es de vida, si no espartana, casi monacal, aunque, evidentemente, nada que ver con la de los monjes de la Edad Media, que comían, bebían y le entraban a todo lo prohibido por su prédica.
Es decir, no tiene vida nocturna y, con seguridad, ni sus más cercanos están autorizados a interrumpir el sacrosanto descanso una vez que baja la cortina, a menos, imagino, que la emergencia los obligue.
Para decirlo de otra manera, hoy no son tiempos de comida tardía que se convierta en cena aderezada con un buen calvado.
Pero, en realidad, la pregunta es otra: ¿Sus colaboradores, en especial los encargados de la seguridad interior y quienes realizan las negociaciones políticas, también duermen temprano?
Hasta donde es posible saber, algunos de ellos inician la jornada mucho antes que su jefe. Un cálculo somero permite suponer que para llegar informados a la reunión del gabinete de seguridad con el Presidente, sus integrantes deben juntarse, por lo menos, una hora antes para intercambiar información; a su vez, debieron ser informados por sus subordinados con media hora de anticipación, esto es, a las 04:30 horas.
Si los cálculos son correctos, su día empieza como a las 03:00, para hacer todo lo necesario para estar presentables a la hora del primer encuentro, pero en especial en la conferencia mañanera, en la que con frecuencia participan algunos.
¿A qué hora duermen?
Es de suponerse que ellos no lo hacen temprano porque el país no se detiene, en especial en las cuestiones que les atañen.
Digamos que se acuestan tarde y se levantan temprano, y que, por eso, cada día es más frecuente sorprenderlos en la mañanera con un bostezo, un dejo de aburrimiento y, en ocasiones, hasta con señales de agotamiento.
Es contrastante la lozanía del Presidente con las de algunos de sus colaboradores, sobre todo los de mayor edad. Mientras él insiste en el me canso ganso, algunos de ellos parecen estar a punto de colapso.
Dormir temprano es la receta, pero hoy por hoy sólo es privilegio del jefe.


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