Descentralización va en serio: La casa de Gómez, sede alterna

Tiempo, como el pueblo, también es sabio, y a ratos irá armando el rompecabezas

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¿O será parte del gobierno itinerante?
El caso es que el Presidente Andrés Manuel López Obrador ha insistido no sólo a diario, sino, en ocasiones, hasta varias veces al día, que la presente administración no se puede comparar a las anteriores “neoliberales” porque ésta sí es honrada.
Sólo que para serlo hay que demostrarlo. Y no es que existan visos de nada, pues, como lo hemos dicho, 100 días de gobierno no alcanzan ni para rasguñar, menos para calificar, a plenitud, una administración, por mucho que algunas señales indiquen barbaridades.
Por ello, la reunión del Presidente con Jared Kushner, asesor y yerno de Donald Trump en la residencia de Bernardo Gómez, vicepresidente ejecutivo de Grupo Televisa y principal asesor de Emilio Azcárraga Jean, revelada por él mismo en su “mañanera”, quiérase o no, despierta el “sospechosismo”.
Decía mi abuelita: “Y lo dices como si hubieras hecho una gracia”.
Para nada asombra la tranquilidad con que el líder de la Cuarta Transformación, que con ello parece que sí va en serio, confiesa su acto. Su arma más mortífera lo arropa: “Me canso, ganso”.
Porque, como reaccionaron sus oponentes ayer mismo, claro, los “conservadores” y la resaca “neoliberal”, las reuniones de este tipo que no se dan en una sede institucional algo tienen de familiar.
Sabemos bien que si en administraciones anteriores ese encuentro hubiera ocurrido, como hoy, fuera de Los Pinos o Palacio de Gobierno, ¡ja, qué vaina!
Podría ser, quizá, que todo inició como una reunión de cortesía y terminó como acto oficial para definir “medidas” en bien del país. Suele ocurrir.
Porque entre sorbito y sorbito, y ya entrando en confianza y calorcito, y el dime y te digo, pues se habló, a dicho del Presidente, de cooperación y desarrollo, fomento a la inversión para impulsar el crecimiento, inversión en Centroamérica y México de hasta 10 mil millones de dólares, migración. Vaya, toda una agenda de gobierno a gobierno en casa, eso sí, no de cualquier cristiano.
Sin embargo, de lo que no se tocó ni una hebra, también lo dijo López Obrador, fue de la construcción del muro fronterizo, obsesión que Trump ve hasta en la sopa, y quizá no me equivoque si digo que hasta en sus sueños.
Igual y la reunión habría tenido los mismos perfiles y el mismo formato (hablar de mucho, pero revelar lo poco) de haber ocurrido en Palacio de Gobierno, pero ¿por qué ante un testigo tan especial?
Me supongo que tras concluir se dio el obligado “chitón” y “chica” el que raje.
En la casa de Gómez, además del Presidente, estuvieron Marcelo Ebrard, Secretario de Relaciones Exteriores, y John Creamer, encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en México.
El hecho no sólo desafía el límite de capacidad política o de entendimiento del pueblo sabio, al fin que de formalidades no entiende nada, sino que quizá es parte de la descentralización del Gobierno federal, de buscar sedes alternas, y como ya el territorio está repartido para las 28 de las 31 dependencias que dejarán la Capital mexicana, pues “mi casa es tu casa”.
Así comienzan los divorcios entre asombrosas relaciones, con las infidelidades.
Pero el tiempo, como el pueblo, también es sabio, y a ratos irá armando el rompecabezas.
Lo cierto-cierto es que Gómez siempre podrá presumir de que en su casa se fraguó una “pizca” de la Cuarta Transformación.
También me canso.

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