Del epitafio de Gordillo a la falda bien puesta de Robles

La ex titular de la Sedesol y la Sedatu confió mucho en su aplomo, en que sólo se le requería por ‘omisión’ en el caso de la ‘Estafa Maestra’, y en los dichos de López Obrador de que sólo era un ‘chivo expiatorio’ de los de ‘arriba’

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Desde Carlos Salinas de Gortari, y tal vez desde antes, cada Presidente ha requerido de un “trofeo” como señal de golpe de timón.
Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, quiere muchos. Aun cuando no sea “Poncio Pilatos” (¿de qué tendría que lavarse las manos? En todo caso, Pedro) tiene una larga lista para salir de cacería.
Los sabuesos, de cualquier forma, andan sueltos y correteando.
El caso de Rosario Robles, luego de dos audiencias, una el fin de semana pasado y otra este martes, que concluyó ayer miércoles, nos recordó el episodio del 26 de febrero de 2013, cuando fue detenida la maestra Elba Esther Gordillo.
Las dos mujeres echadas pa’ delante, pero sin que su arrojo rindiera fruto, al menos de manera inmediata.
En el caso de la ex lideresa del SNTE, 20 días antes de su detención en Toluca, en un mensaje con dedicatoria al entonces Presidente Enrique Peña Nieto, adelantó su epitafio: “Aquí yace una guerrera, y como guerrera murió”.
Permaneció recluida hasta el 8 de agosto de 2018, siendo absuelta de todos los delitos, entre ellos defraudación fiscal, lavado de dinero y delincuencia organizada.
Un tribunal canceló el proceso porque las pruebas presentadas en el juicio no acreditaron su responsabilidad en los delitos.
Es decir, el Poder Judicial echó abajo el expediente de la entonces PGR. Casos parecidos hay muchos en este sentido. El de Andrés Granier, ex gobernador de Tabasco, por ejemplo.
Pero la PGR ya no existe; ahora se llama Fiscalía General de la República y es la que armó, gracias, en mucho, a los datos recaudados por la Unidad de Inteligencia Financiera, que encabeza Santiago Nieto, el expediente contra Rosario Robles.
La ex titular de la Sedesol y de la Sedatu en el sexenio de Peña Nieto confió mucho en su tenacidad y aplomo. Pero también en las afirmaciones preliminares de la FGR, que el jueves pasado sólo le imputó, por omisión, daños al erario público, pero también en los dichos constantes del Presidente López Obrador en el sentido de que sólo era un “chivo expiatorio” de los de “arriba”.
El jueves pasado, al inicio de la audiencia en el Reclusorio Sur, lanzó un “aquí estoy; vengo a dar la cara, como lo prometí”, ataviada, como este lunes, cuando continuó su comparecencia, en un glamuroso vestido blanco.
Y volvió a mostrar arrojo: “Confío plenamente en la autonomía del Poder Judicial; por eso estoy aquí… con las faldas bien puestas; tomando al toro por los cuernos”.
Pero la noche fue, quizá, la más larga de su vida. Ni siquiera tuvo un amargo despertar. Nunca durmió. El amanecer la sorprendió con la orden del juez Felipe de Jesús Delgadillo de ser remitida al penal de Santa Martha Acatitla.
Los cálculos y, tal vez, ese vínculo que quedaba del pasado le habían fallado.
Su caso es histórico por su origen político, su juventud de activista social al lado siempre de la Izquierda; porque fue Jefa de Gobierno (en sustitución de Cuauhtémoc Cárdenas), Secretaria de Estado, fundadora del PRD (hoy oposición de Morena) y lideresa nacional del mismo; porque pasó la estafeta en la Jefatura de Gobierno al hoy Presidente de la República, que en su “mañanera”, al enterarse de la decisión de Delgadillo, dijo que “es un logro que no haya impunidad”.
Fuera del PRD, al que renunció tras episodios en los que se involucró al empresario argentino Carlos Ahumada, en 2012 se unió a la campaña presidencial de Peña Nieto.
Ocupó los cargos que en los últimos días han sido referidos hasta el cansancio; fue conminada a “aguantar” en 2013, para antes de culminar el sexenio peñista ser señalada como parte de lo que han llamado la “Estafa Maestra”.
Al fijársele la “prisión preventiva justificada” queda, entonces, como la principal sospechosa de los más de 5 mil millones de pesos que andan volando.
La pregunta es si la FGR será más efectiva que la PGR en eso de armar expedientes. Se sabrá en dos meses.
Porque eso de que una de las “joyas” de Delgadillo fue el hallazgo (entregado por la Fiscalía) de la solicitud de una licencia de conducir con un domicilio distinto al donde reside, y que por ello podría estar fraguando su escape, como que no es, precisamente, el gran aporte.
El asunto, sí, pinta para “trofeo”. Ya veremos de quién.

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@RobertoCZga

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