De Bonilla a Winckler, el ‘chavismo’ de Morena

Después del plan urdido en Baja California para que el próximo gobernador morenista permanezca cinco, y no dos años, como estaba estipulado, y del férreo apego a liderar el Congreso Nacional, todo se puede esperar... Aunque el ‘golpe’ al Fiscal veracruzano se cuece aparte…

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La grave situación de violencia en Veracruz (como en Morelos, Guanajuato, Michoacán y Guerrero) ha llevado a Morena a un peligroso desfiladero, utilizar su mayoría en el Congreso local para cometer un agravio en contra del Fiscal General, Jorge Winckler, al puritito estilo del chavismo en Venezuela.
La acción cumplimentada este martes huele mucho a venganza y a una decisión “palomeada” desde otro sitio, y de más altura. Huele mucho a “golpe de estado”.
Una destitución fortuita, con un reemplazo en minutos, y la Fiscalía General tomada por policías y la Guardia Nacional, mientras helicópteros sobrevolaban la sede del organismo en Xalapa.
La “guerra” entre el Gobernador morenista Cuitláhuac García y el Fiscal electo en 2016 data de tiempo atrás. El mandatario estatal, arropado dos veces, en su búsqueda de la gubernatura, por Andrés Manuel López Obrador, ha utilizado siempre a Winckler para deshacerse de la responsabilidad de la inseguridad en la entidad.
Winckler fue electo Fiscal General a finales de 2016, durante la gestión del panista Miguel Ángel Yunes Linares. Su gestión en el cargo duraría nueve años (culminaría en 2025), una decisión que ha sido criticada por el Presidente de la República.
Yunes venció a Cuitláhuac en su primera participación por la gubernatura en el 2016.
Para algunos, dejar en el cargo nueve años a un Fiscal implicaba asegurar un blindaje para el propio Yunes ante cualquier “eventualidad”.
Desde entonces, la tirria morenista contra Winckler fue creciendo. Era obvio; no era, propiamente, un elemento del equipo de la “Cuarta Transformación”, pero además resultaba una piedra en el zapato al manejo total del estado.
Como ocurre a nivel nacional, y aunque López Obrador ha dicho que ya no se culpará al pasado de nada, “porque la responsabilidad ya es nuestra”, sobre la violencia en el país, a la actual administración no le queda de otra que escudarse en sus antecesores.
Eso ha estado ocurriendo en Veracruz. Pero ante la proliferación de hechos de violencia, la falta de acuerdos o cooperación entre García y Winckler ha complicado las cosas y ha abierto el zaguán al crimen organizado, que se sirve con la cuchara grande, dejando indefensa a la ciudadanía, afectada como daño colateral.
Uno de los casos más difundidos, y que prendió las alertas en Veracruz en esta nueva administración, ocurrió, el 19 de abril, en Minatitlán, cuando un grupo armado atacó una fiesta familiar y mató a 13 personas.
La salida más rápida fue el despliegue anticipado, en la entidad, de la Guardia Nacional. Sin embargo, el pasado 27 de agosto, el crimen organizado duplicó el agravio masacrando a 30 personas en un centro nocturno de Coatzacoalcos.
La rencilla García-Winckler se acrecentó.
El de este martes no fue el primer intento de echar fuera al Fiscal dejado por Yunes. Ya desde febrero hubo un intento de juicio político para destituirlo, pero fracasó.
Esta vez, la mayoría morenista consumó un acto que a la vista da la imagen de “golpismo”.
El acto fue calificado por el panismo como madruguete, ilegal y realizado “fast track”. Durante la sesión de la Comisión Permanente, el presidente de la Mesa Directiva, el morenista José Manuel Pozos Castro, ordenó dejar en el orden del día un solo asunto, la separación “temporal” del cargo a Winckler.
De manera también apresurada se designó como encargada del despacho a Verónica Hernández, quien fungía, hasta ayer, como Directora General Jurídica de la Secretaría de Gobierno del Estado.
Winckler, entonces, redactó un comunicado de cinco puntos.
Afirma que la decisión es “a todas luces ilegal”, “una arbitrariedad, (que) constituye un delito federal”.
“Con esta ilegalidad no se ataca y perjudica a Jorge Winckler Ortiz, sino a la autonomía de las instituciones y a la independencia de los poderes”, señaló.
En el punto cinco advierte: “En vista de las acciones violentas a través de las cuales la Secretaría de Seguridad Pública cercó y tomó las oficinas de la Fiscalía General del Estado, incluso utilizando la violencia en contra de Diputados y trabajadores de la Institución, hago responsable de mi integridad y la de mi familia al Gobernador del Estado, Cuitláhuac García Jiménez, y al Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador”.
¿Será que con la destitución “temporal” de Winckler, la violencia y la inseguridad terminen en Veracruz? Y si no, ¿Cuitláhuac dejaría el cargo?
Esperemos lo primero, pero deploremos el fondo y la forma. México no debe caminar sobre el autoritarismo.
Iba a decir que son tiempos de huracanes, pero creo que, más que eso, la verdad es que los demonios andan sueltos.

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@RobertoCZga

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