Hoy nadie pone en tela de juicio que uno de los pilares de la democracia moderna fue Abraham Lincoln, quien en Estados Unidos abolió la esclavitud, sin embargo, en su época y ya siendo presidente de aquella nación, fue brutalmente asesinado a manos de Booth, en medio de una guerra decadente entre los Yanquis y los Confederados, en la que una nación emergente y que recién había encontrado su independencia trataba de sentar sus reales en una primaria Constitución que no acababa de entenderse en una nación en la que imperaba el silencio de la ley ante el imperio de las armas y orilló a que los sureños y quienes conspiraron para matar a Lincoln no entendieran que la evolución y las reglas democráticas eran para todos y no para conveniencias políticas y lo mataron según gritó su verdugo, por la opresión y traición a los sureños, sobre todo por haber proclamado la igualdad de los hombres. Tan atroz crimen, fue seguido por un juicio alejado de la búsqueda sincera de la justicia y del debido proceso, estuvo lleno de venganza y de odio por quienes quedaron en ese momento al frente, asumiendo la presidencia el entonces vicepresidente Johnson y violentando aquello que estaban fundando y paradójicamente por lo que Lincoln había sido sacrificado, las libertades y la igualdad, el gobierno en turno decidió hacer un juicio exprés y en una Corte militar sentenció a muerte a los acusados del asesinato, siendo que según la historia y las evidencias existentes, había serias dudas sobre todo en la participación de una mujer de nombre Mary Surrat, cuyo único crimen fue ser la madre de uno de los conspiradores, John Surrat. Mary fue ejecutada, siendo la primera mujer en Estados Unidos en morir en la horca por mandato del gobierno federal y su participación nunca estuvo probada en el crimen, en cambio la de su hijo sí, y cosas de la vida, su hijo a diferencia de su madre no tuvo un juicio militar sino civil y el jurado nunca se puso de acuerdo para declararlo culpable, en cambio, su madre pagó por los crímenes del hijo y por las "pistolas" de un gobierno que en lugar de buscar justicia, buscó venganza, tan es así que el abogado de Mary Surrat, Frederik Aiken, dejó la abogacía y fundó el Washington Post, desde dónde dio la batalla por la fortaleza de las instituciones. Así pues Lincoln murió por el odio de sus verdugos, y sus verdugos por el del gobierno, y la justicia, bien gracias.
Es muy fácil sembrar dudas que destruyen y odios que matan en las mentes de las personas, si en la época de Lincoln, alguien hubiera explicado lo bueno que ese hombre estaba haciendo por su patria, quizá los que le mataron pensando que de igual forma hacían un bien a la suya, hubieran reconsiderado quizá su condenable acto. Preocupa demasiado que en nuestro país, desde luego a cientos de años y de realidades distintas, hoy de fondo se esté alimentando en ciertos sectores de la población que de pronto con el machete en la mano, no como un instrumento del campo sino de lucha, se esté hablando de un "frente nacional contra la imposición", queriendo paradójicamente amagar con "movilizaciones", con no dejar que el Presidente electo, en caso de que sea confirmado por el Tribunal Electoral, Enrique Peña Nieto, tome posesión, bloquear televisoras, calles, marchas, etcétera, simplemente porque el candidato que ellos piensan que debía ganar no ganó y ponen en jaque la relación con las instituciones y el camino que las mismas han trazado para terminar con la contienda electoral amagan que si no les gusta pues simplemente no le van a obedecer, y ese discurso de odio que algunos siembran con ahínco, enarbolando el apotegma de que del amor al odio es sólo un paso, están acrecentando una cuesta social que puede convertirse en una pendiente de caída libre que nadie deseamos vernos inmersos en la avalancha de la necedad.
Los reclamos sociales de odio encuentran eco en el mundo al revés de la política mexicana donde el PAN y el PRD, anuncian denuncias conjuntas contra el PRI, López Obrador, da copias de las denuncias a la PGR y a Hacienda pero quiere imponer su voluntad y si no le hacen caso amenaza; mientras tanto el Presidente Calderón, panista, se reúne con Peña Nieto, es decir deja de lado la contienda y a lo que sigue, la candidata de su partido Josefina Vázquez Mota está retomando fuerzas para lo que viene pero tiene claro que esta contienda no le favoreció y su trabajo está enfocado en otra cosa, entonces por un lado los partidos se enfrascan, el PAN, en un jaloneo interno entre el Presidente y el partido, le hacen el caldo gordo, al mismo que no les permitía tomar posesión y que todo el tiempo de su gestión llamó espurio al Presidente panista Calderón, quien parece ser el único sensato y al que el cuero sí le duele, pero a su partido parece eso no importarle y abonan al camino de la discordia, con una mano dan y con la otra arrebatan, en fin dos partidos, se empeñan en seguir con las denuncias y con la siembra del odio a cuestas de una población cada vez más dividida…
La democracia no es de contentillos, eso lo sabemos usted y yo, pero el PRD sí la entiende así, por ejemplo a raíz de la defensa de la vida y de la libertad religiosa, al PRD le pareció que debía poner la ley mordaza a los clérigos que le criticaran y así ante el Tribunal Federal Electoral, ganó un "juicio" contra la Arquidiócesis de México y contra su vocero, ¿por qué entonces no desconoció a ese mismo tribunal que hoy amaga con desconocer? La respuesta es fácil, porque le favoreció, entonces los que quieren instituciones a modo, son ellos, para muestra un botón, caen en absurdos como si, algunos de los sectores que fueron agraviados por la gestión de Emilio Álvarez cuando estuvo en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal por el rechazo desde su posición como ombudsman al derecho a la vida y apoyaba la censura de los ministros de culto, hoy al no estar felices con su nombramiento como secretario ejecutivo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organizaran un boicot en su contra o no obedecieran alguna disposición del organismo, pues sería absurdo, así pues como de absurdo es que por un lado se aliente a la gente a la revuelta y al desmán y por el otro, los partidos políticos pongan en tela de juicio las instituciones creadas por ellos mismos y a la par esté uno de ellos dejando solo a su presidente.
Así como fue injusta la muerte de Lincoln y de injusto el juicio a Mary Surrat, así de injusto es que se desacredite por no ser favorable el resultado, el actuar de las instituciones electorales o de procuración de justicia y que se quiera enarbolar la imposición de un capricho personal, precisamente proclamando "la no imposición", es paradójico, injusto y peligroso para la historia y para los incipientes pilares de nuestra democracia. Mexicanos somos todos, no hay de colores ni sabores, tenemos una misma identidad y debemos en lugar de sembrar odio, sembrar amor, las dudas matan y la gente va albergando en su corazón falsas verdades alentadas por quienes quieren a toda costa su propio interés, el mito y la incertidumbre destruyen, no es con creencias de realidades paralelas como vamos a levantar esta nación, es momento de soslayar el egoísmo y de dar de una vez por todas vuelta a la página, la patria exige en este momento responsabilidad política y acatar las reglas del juego, basta ya de división, hagamos votos por la unidad y reconciliación nacional.
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