Criminalizó el desabasto para ocultar torpezas; WSJ exhibe a López Obrador

La estrategia contra el huachicoleo, acusaciones a gobiernos y funcionarios sin detención alguna, sirvió al Presidente para ocultar la drástica reducción en importación de combustible, provocadora de una gran crisis que polariza al país y presenta los primeros síntomas de ingobernabilidad

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Todo fue una cortina de humo; el Presidente Andrés Manuel López Obrador criminalizó el desabasto de combustible para ocultar una cadena de torpezas que resultó en la peor crisis de desabasto de combustible de las últimas décadas, imposible de controlar por la Secretaría de Energía de Rocío Nahle García y el titular de Pemex, Octavio Romero Oropeza, provocadora de los primeros brotes de ingobernabilidad por tensiones sociales.

El viernes, el diario The Wall Street Journal (WSJ) informó que el gobierno de López Obrador redujo en 45% la importación de gasolina desde Estados Unidos para enfrentar el consumo en México del combustible y diésel en las fechas decembrinas, según reporta el análisis sobre transporte de energéticos de ClipperData.


En realidad, la crisis se agudizó por el cierre de oleoductos, presuntamente, para combatir el robo de combustible, operación que desestabilizó el sistema en la red de distribución de hidrocarburos, pero, a la vez, la estrategia contra el huachicoleo no ha reportado detenidos de ningún nivel ni funcionarios de cuellos blanco citados en el discurso del Presidente como los principales cómplices del delito.

Según el diario WSJ de la capital de EU, en los primeros 10 días de enero, el gobierno de México importó 33% menos de gasolina, comparado a diciembre de 2018, y 45% menos del promedio diario ocurrido un año atrás, en enero de 2018.

Además, el cierre de ductos transportadores de combustible de los puertos a las terminales de los centros urbanos del país provocó la saturación de los tanques que reciben las gasolinas del extranjero, lo que resultó en un cuello de botella que mantiene al menos 15 buques tanque en espera de descargar en los puertos del Golfo de México.

La historia de la criminalización del desabasto dejó estas huellas en el calendario:

El domingo 6 de enero se dieron los primeros síntomas graves de la crisis de desabasto. Las primeras alertas nacionales llegaron de Zapopan, Jalisco, con un caos vial brutal; ese mismo día, el Presidente dijo, en Michoacán, sospechar que su visita hubiese coincidido con la alarma del desabasto: Nos pareció raro que fue aquí (Morelia) donde se padeció el desabasto”, refirió el mandatario, acompañado por al gobernador Silvano Aureoles -visiblemente nervioso-, durante su estancia en Michoacán. “Hay que transportar bastante combustible”, dijo.

Más tarde culpó a los anteriores gobiernos y a Pemex de ser los cómplices del robo de combustible: “Se daba al interior del gobierno; ahí se manejaba todo el sistema de conducción de los combustibles; ahí se maneja toda la transportación de las gasolinas; ahí es donde se ven los monitores, cómo van los ductos“.

El lunes 7 de enero, el Presidente aseguró que se magnificó el tema del desabasto de gasolinas porque “no es un asunto generalizado; es una situación que han magnificado los ‘conservadores’ y opositores a nuestro gobierno”.

El martes 8, ante la insistencia de reporteros, López Obrador reveló que se investiga por el saqueo de combustibles en Pemex al general brigadier Eduardo León Trauwitz, nombrado por Enrique Peña Nieto, en el sexenio pasado, en la Salvaguarda Estratégica de Pemex; además, fue su jefe escoltas en el Edomex. Ese día por la tarde se registraron las primeras compras de pánico en la CDMX.

El miércoles 9 se enfocaron las baterías de Presidencia a los grupos criminales del robo de combustible ante el caos; entrábamos, de lleno, a la segunda semana de desabasto a nivel nacional y al caos en la Ciudad de México, donde la jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, trató de desestimar la situación.

El jueves 10 de enero, el Presidente dio las gracias a los ciudadanos por “resistir en las filas”; no se reportó ningún delincuente detenido por estos ilícitos, sin embargo, por la tarde aseguró que “no hay marcha atrás en la estrategia contra el huachicoleo” y confirmó que seguirá la distribución de pipas después de denunciar sabotaje al ducto que corre de Tuxpan, Veracruz, pasa por Hidalgo y llega a la alcaldía de Azcapotzalco, en la CDMX.

Viernes 10: Ante la información de un presunto amparo del líder sindical de Pemex, Carlos Romero Deschamps, el Presidente dijo que no había ninguna denuncia en su contra ni que era investigado: “No vamos a actuar si no tenemos elementos. Yo entiendo que hay gente que quisiera que se le enjuiciara, pero esto no corresponde a lo que legalmente existe: no hay, de parte del gobierno, una denuncia; no hay pruebas. No significa impunidad; significa decir la verdad“.

Este mismo día, el WSJ reveló la drástica reducción de las importaciones de hidrocarburos del gobierno mexicano, destapando la causa real del desabasto y echando abajo una lucha contra las bandas criminales de robo de combustible que no ha dejado ningún detenido ni funcionarios de nivel consignados.

 

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