No es inocentada, pero Josmar podría mediar entre México y Bolivia

José Marc Flores Pereyra es el pastor boliviano que el 9 de septiembre de 2009 secuestró un avión de Aeroméxico simulando una bomba con dos latas de jugo; por cierto, fue detenido en otro “show” montado, aquel día, por Genaro García Luna

Compartir:

Cierto que el Día de los Inocente fue este 28 de diciembre, sin embargo, aunque hay cosas que lo parezcan podrían no serlo.

Finalmente, y ante tanto embrollo que presenciamos este 2019, los astros, dicen, se alinean. Claro, para la conveniencia de cada quién.

Porque nada más inoportuno para el actual gobierno que a tres días de terminar el año, México esté enfrascado en una confrontación diplomática con Bolivia, saldo de su buena voluntad con Evo Morales, Presidente “derrocado” por la Derecha, y que podría trascender a algo más penoso, y que nadie desea.

Es un hecho que así terminará el 2019, porqueel trance es tan difícil para ambos países, puesen medio hay asilados nueve ex funcionarios leales a Evo, que solo una instancia internacional o agrupación de países podrían resolverlo, si no es que alguna de esas ideas superiores del Secretario mejor posicionado en el Gabinete de Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard.

Pero, para el gobierno mexicano, también así iniciaría el 2020.

Jugando, entonces, un poco con fechas, nombres y sucesos, resulta que dos personajes, unidos un día por el destino, uno como “secuestrador” de un avión de Aeroméxico, el pastor boliviano José Marc Flores Pereyra, y el otro como Secretario de Seguridad federal, Genaro García Luna, se asomaron en el tiempo este 2019.

El incidente en el que participó el religioso llamado también Josmar, ocurrió el 9 de septiembre de 2009, durante un vuelo procedente de Cancún. Ese día, México estuvo ante los ojos del mundo por algunas tres o cuatro horas, pues las autoridades ponían en operación un despliegue policiaco federal, acompañado con algunos militares, que solo cumplieron labor de apoyo y vigilancia, para liberar a los 112 pasajeros del vuelo 576, amenazados “por uno o varios” terroristas con hacer estallar la aeronave, un Boeing 737.

El despliegue requería un “plan maestro”, por ello la acción de la Policía Federal fue coordinada por García Luna. Ante las cámaras de televisión no podría ser de otra forma si ahí estaba el hoy detenido en Estados Unidos, entonces Secretario de Seguridad nacional de Felipe Calderón-, táctica y cadenciosamente, la aeronave fue tomada por un grupo de agentes federales.

“Una acción limpia… sin disparar un solo tiro”, dijo luego en conferencia de prensa García Luna cuando ya presentaba, esposado, a Flores Pereyra, quien dijo que su acción obedeció a una alineación de la fecha, el día nueve, del mes nueve, del año nueve (9-9-9, el 666, pero de cabeza), y que lo hizo para tener la atención del Presidente Calderón, y advertirle sobre los sucesos que, alertó, se aproximaban, como un gran terremoto, porque Dios se lo había comunicado.

Este año se cumplieron 10 años de aquel incidente que “cubrió de gloria” a los policías que “liberaron” a los 112 pasajeros y detuvieron a un “terrorista de lata”.

Pero Josmar es boliviano, nacionalidad del país que hoy se confronta con México por un incidente diplomático y de asilo. En el embrollo, iniciado el 10 de noviembre pasado cuando el gobierno mexicano ofreció apoyo a Evo Morales, destituido, no tiene nada que ver García Luna, claro, pero sí es protagonista de los últimos sucesos con que cerró el año la administración de López Obrador, pues a raíz de su detención, la Unidad de Inteligencia Financiera, a cargo de Santiago Nieto, se ha dado vuelo señalando, acusando y advirtiendo a cuanto personaje pudo cruzarse en el camino del ex Secretario de Seguridad.

Pero, dije, los astros se alinean. Y si Josmar es boliviano y profesa el amor al prójimo, y el “amor y paz”, y seguramente los “besos no balazos”, pues que más que pedirle si no su mediación -pues durante cuatro meses, después de salir de prisión, fue sometido a rehabilitación psicológica-, si, cuando menos, sus dotes de pastor y su oración para que todo llegue a buen puerto ahora que las cosas están intrincadas en la Embajada mexicana en La Paz.

Además, mientras seguramente un equipo de cada país, por su propia cuenta, mueve laspiezas de ajedrez sobre qué movimiento hacer mañana, para sacar ventaja sobre el otro en cuanto a la suerte no solo de los nueve ex funcionarios de Evo, sino, como punto principal también, salvaguardar a los diplomáticos mexicanos, encabezados por la Embajadora María Teresa Mercado, se vale elucubrar un poco sobre los sucesos de fin de año.

No intentamos hacer inocente a nadie, ni serlo nosotros mismos, ya con la dosis de tremendismo recibidas durante el 2019, tenemos.

Solo pensamos que sí, a veces, los astros se alinean.

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...