La negra tormenta llega; ¿quién cargará con la losa?

El huracán del “Coronavirus”, letal o no, está haciendo añicos la economía del planeta. Infunde pánico. Los países se alocan. Los infectados aumentan. Vienen meses difíciles. ¿Realmente estamos preparados?

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El “Coronavirus” alcanzó ya a más de la mitad del planeta, y ayer México registró en un solo día cinco casos en cuatro estados. Esos cinco, seguramente se duplicarán y la cifra rondará en unos 20 para principios de la próxima semana.

Después serán cientos, y luego miles.

Pocos si se quiere comparados con Italia, Estados Unidos y otras naciones, pero el país ya sufre lo que el resto del mundo, aunque los casos de contagios varíen.

La declaración de la Organización Mundial de la Salud de pandemia cayó como bomba en todo lo que signifique productividad, mercado de dinero.

La muestra más visible en México son el precio del petróleo y la devaluación del Peso ante el Dólar.

Pero eso es poco. De nada servirá que pretendamos tapar el sol con un dedo bromeando durante las “mañaneras”, pegándole al Supermán.

Hasta ahora el panorama en México es todavía soportable, y no me refiero en sí a los efectos de la enfermedad surgida en China, sino al económico.

Durante décadas nuestro país ha aprendido a vencer, con organización, los efectos de los golpes brutales de la naturaleza.

Aprendimos a soportar los huracanes y casi los terremotos. Evitamos lo mejor, las víctimas mortales.

Lo que viene ahora será también fácil torearlo porque en sí la naturaleza misma del “Coronavirus” no es tan letal como otros virus.

De hecho, quienes deben estar bajo mayor cuidado son las personas adultas arriba de 60 años, sobre todo quienes ya padezcan enfermedades crónicas o graves.

Eso es en cuanto a la patología que implica la pandemia de “Coronavirus”. Pero no las afectaciones económicas.

Este miércoles fue el día con mayor cruce de información en América sobre lo que es y cómo avanza el “Coronavirus”.

Al margen de que por vez primera sumamos cinco casos más en México, el Presidente Donald Trump anunció la suspensión de vuelos de Europa hacia Estados Unidos, además de pedirle a los estadounidenses evitar viajar a otros países, incluido el nuestro.

Pero se comienzan a cerrar comercios, suspender eventos de todo tipo, empezando por los deportivos. La Liga MX, por ejemplo, ha anunciado un protocolo para prevenir el avance de los contagios.

En días pasados, el doctor Hugo López-Gatell, subsecretario de Salud, advirtió que México entrará, irremediablemente a la hipérbole de los contagios masivos, es decir, vamos rumbo a una epidemia.

Habló que podría llegarse el momento en que tengamos que cerrar escuelas y cancelar las reuniones masivas. Y para allá vamos.

Para muchos es el momento en que aparezca el Secretario de Salud y tome al toro por los cuernos, pero sigue sin aparecer.

Es momento que la Secretaria de Economía, Graciela Márquez, diga algo. Que el de Hacienda, Arturo Herrera, el más movido hasta ahora, amplíe sus informes; que Marcelo Ebrard, de Relaciones Exteriores, sin verse las últimas semanas, retome su actividad con mayor énfasis, lo requerimos. Que Olga Sánchez Cordero, de Gobernación, deja a un lado temas que son de otros, y aporte a la emergencia que se nos viene.

Vaya, es momento de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador muestre una actitud distinta a estar tratando de solventar todos los días, con reclamos y reclamos a los conservadores, para mitigar el atorón que ya llega, superior al de 2019.

En las próximas semanas podremos ver, sin duda, una serie de medidas que el Presidente deberá sacar de cualquier lado para implementarlas, y superar lo que puede ser detonante de fracasos de sus proyectos.

¿Pero qué hará López Obrador?

Claro, primero aplicar las reservas de recursos. Pero las reservas se acaban. ¿Y después? ¿Qué tan pueblo será para no cargar a los ciudadanos la losa que viene, y pesada?

No es deseo, sino advertencia, y ojalá no ocurra, pero López Obrador podría enfrentar la situación más adversa que ningún otro Presidente.

Entonces, por el bien de la unidad, deberá aplacar su diarias acusaciones y confrontaciones gratuitas contra sus enemigos invisibles.

Ya una vez lo hizo, cuando Trump lo traía de encargo. Entonces hasta el Ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Arturo Zaldívar, llamó a la unidad. También el Presidente lo hizo. Pero pasaron los días y volvió a lo mismo, la confrontación.

Cunde la sospecha de que no sabemos o no entendemos lo que viene.

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