La Lotería del miedo: 250 mil con “Coronavirus” en México

Solo para ir sopesando lo que viene con la Fase 3 de la epidemia. Contagiarse de la enfermedad china, el “premio” que nadie quiere sacarse y sin comprar “cachito”

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Tan animados que estábamos con la puesta en circulación de los “cachitos” de Lotería para la rifa de dinero con la imagen del avión ex presidencial, pero tenía que caernos el chahuistle, que no es cualquier chahuistle, ¿eh?

Bueno, pues esta semana, en dos días de conferencia “mañanera” (lunes y martes), ni siquiera el más interesado se ha acordado del sorteo, ni de cómo va la venta de boletos.

El mundo, los mexicanos en particular, no tenemos ya otra conversación que no sea el “Coronavirus”. Pero ya no es una simple plática. En el restaurant, en la gasolinera, en la peluquería; con el vecino, con los compañeros de trabajo, el punto es el virus chino.

Y ni cómo quejarnos, en el 2009 también nosotros recetamos al planeta nuestro propio monstruito, el A(H1N1), que, para firma de nuestra idiosincrasia esculpimos para la posteridad en la estatua del “Niño Cero”, en Perote, Veracruz, de la que siempre estará enorgullecido el ex gobernador Fidel Herrera.

Ahora con el regalito chino, que ojalá como muchas otras cosas que nos llegan de allá, éste también fuera pirata, la preocupación, pero a veces también un gesto de miedo, terror o pánico, nos cambia el rictus de la cara.

Le pegamos al valiente, pero muy adentro, y algunos ya no tanto, pensamos que “ese virus no es letal, pero, ¿y si me lo pegan?”. Y nos confortamos, “pero tengo años que no me topo ni a un italiano, ni a un chino, ni a un español”. Y ponemos carita de Emoji sonriente.

¿Pues qué creen? Que parte de los datos que todos los días no imparte el doctor Hugo López-Gatell, que si nos pusieran un examen, pasábamos con 100, nos pinta un futuro cercano como de “segunda Lotería”, sin avión y sin comprar “cachito”, que tiene que ver con las fases de desarrollo de la epidemia.

Seguro usted ya sabe que las fases son tres. En la 1 los portadores del virus se cuentan por decenas (del 1 al 100); en la 2, por centenas (del 101 al 1000), y en la tres, por miles.

Pues, bueno, hasta ayer reportaron 93 casos confirmados. Es decir, este jueves brincamos a la Fase 2.

Y no es que yo sea un “transformador” de hueso colorado, pero creo que la dosificación de información y medidas que ha implementado el Gobierno Federal, concretamente la Secretaría de Salud, el doctor López-Gatell, ha funcionado al menos para no andar como loquitos, como está ocurriendo en otros países.

Una gran cantidad de países ha cerrado sus fronteras con las naciones vecinas; ha cancelado vuelos, aplazado eventos.

Me contaron que en Colombia se ha impuesto una especie de “Toque de Queda” para pueblos y ciudades con diferentes horarios. A determinada hora nadie sale de sus casas. Incluso han programado un “simulacro de aislamiento”: Todos encerrados.

Los estados andan, como dijo ya saben quién, desquiciados, solicitando préstamos extras para darle con todo al virus y sus maldades de poner de cabeza la economía mundial.

Entonces, decía, de acuerdo al equipo de nuestro guía espiritual en este momento de arrepentimiento, López-Gatell, con datos cruzados de lo que ocurrió en China, en nuestro país unos 250 mil mexicanos padeceríamos la enfermedad (considerando la tasa observada en la provincia de Hubei de 0.11 a la mitad de la epidemia, se duplica para completar primera curva).

Esa cifra representa, según los gráficos presentados, el 0.2 por ciento de la población total mexicana, que es de 125 millones 327 mil 797 ciudadanos.

¿Poca? Pero como si fuera, dijimos, otra “lotería”.

De esos 250 mil infectados, 175 mil 459, un 70 por ciento, buscarían atención médica.

Prevén que el 80 por ciento (140 mil 367) reciban tratamiento ambulatorio, 14 por ciento (24 mil 564) requieran hospitalización sin terapia intensiva y el 6 por ciento (10 mil 528) con terapia intensiva.

Estos últimos estarían en riesgo de morir, según la Secretaría de Salud.

He ahí, entonces, la fantasmagórica “lotería” a la que nadie desea entrarle, pero que, además, nos ha hecho olvidar hasta aquella, la de los 100 premios de 20 millones de pesos cada uno.

Pero no hay de otra, acá el “cachito” es gratis. San Hugo (López-Gatell), ampáranos.

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