Entre estupidez y descaro culpar al “neoliberalismo” de feminicidios

Si sus estrategias no son capaces de modificar las del pasado en casi año y medio, pues no creemos que los inútiles sigan siendo los que gobernaron antes, aunque Martí Batres lo asegure

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Lo primero que la “Cuarta Transformación ha “transformado”, valga la redundancia, es la mentalidad, tal vez no toda, de quienes ahora detentan el poder político desde la Presidencia de la República hasta el más mínimo cargo, refugiando en el maniqueísmo, pero siempre el lado bueno para ellos, todo lo que acontezca en el país.

Si es malo, la culpa es del “neoliberalismo”. Si es bueno, salió de la inteligencia cuartotransformadora.

El mejor abrevadero de las cápsulas diarias contra el multimentado “neoliberalismo” es la conferencia matutina en Palacio Nacional del Presidente Andrés Manuel López Obrador.

A la fecha, la reunión a las 7:00 de la mañana del Mandatario federal con periodistas de la mayoría de los medios de comunicación rebasa las 300 ediciones, mismas que cumplen las menciones contra el “neoliberalismo” (lo entrecomillo porque el “neoliberalismo” que desdeñan es menos hipócrita que el que han establecido, es decir, salimos de uno para entrar a otro, aunque en gustos se rompen géneros).

Habría situaciones que pudieran enmarcar, con mucho, a los gobiernos pasados, por ejemplo, la corrupción que, no hay que negarlo, fue descarada. En ese rubro es quizá donde se nota la verdadera mano del nuevo gobierno. En realidad, López Obrador ha cercado las posibilidades de que actos de corrupción, al menos del tamaño de periodos anteriores, se puedan dar. No será una limpia total, tengámoslo por seguro, pero sí bastante aseadora.

Y, claro, de los reductos de esa conducta culparán al “neoliberalismo”, el que no es el suyo.

La marca, sin embargo, es que la maniquea versión de los hechos la han dividido, como lo dijimos arriba, en lo que son capaces de ver como triunfos o logros, y de lo que son incapaces de modificar o que simplemente se ven rebasados.

Es el caso, muy claro, de la inseguridad y la violencia en el país.
Como no encuentran la solución, y ni siquiera logran que la situación mejore un poquito, sino que, al contrario, cada día se vuelve más dramática y pesada, pues no es culpa del presente gobierno.

Todavía en cuestión genérica, se les podría dar el beneficio de la duda y aumentarles unos tres meses más de gracia; no más, ya un año y tres meses es más que suficiente para que cualquier gobierno, cuando menos, explique los fracasos en ciertos rubros, basándose en las reglas o métodos propuestos por ellos mismos.

Porque, efectivamente, si sus estrategias no son capaces de modificar las del pasado en casi año y medio, pues no creemos que los inútiles sigan siendo los que gobernaron antes.

Este lunes se dio un caso concreto que raya ya en la desfachatez.

Frente a una ola de homicidios, con saña inaudita, contra mujeres, en la Ciudad de México y su zona conurbada, pero en el más reciente caso, descubierto el sábado-domingo pasado, el de la niña de siete años, Fátima Cecilia, el senador de Morena Martí Batres retomó la desgastada excusa del Presidente de la República de culpar a los gobiernos pasados… ¡Por el crimen de una inocente menor! Entienda eso, por favor.

“Es cierto. El feminicidio, como se conoce en nuestros días, es producto del neoliberalismo”, fue el extraordinario y lúcido comentario de Batres.

¿En realidad su expresión es la aportación de este gobierno, excusado por él y el Presidente, para justificar la atrocidad cometida a una niña de siete años, a un año y tres meses de gobierno representado por el partido al que pertenece?

Pero el señor senador quiso ser más explícito, como para que a los que ellos llaman “pueblo sabio” se la traguen: “Ciudad Juárez lo demuestra. Trabajadoras de las maquilas fronterizas, lejos de sus ciudades de origen y sus familias, sin red de protección social, fueron las primeras víctimas”.

¡Vaya manera más ridícula de encubrir el fracaso y la inoperancia!
Un poco más de pena debiera darles el pasar por encima del dolor de quienes también son sus gobernados, madres, niñas, y mujeres en general, hoy expuestas porque las estrategias en asuntos concretos (los sistemáticos ataques a mujeres) no les reditúan ningún avance.

Claro, Batres siguió la corriente al Presidente, que en su “mañanera” dijo que la violencia contra las mujeres es consecuencia del “neoliberalismo”.

“Yo sostengo que se cayó en una decadencia, fue un proceso de degradación progresiva que tuvo que ver con el modelo ‘neoliberal’”, expresó López Obrador.

Aseguró que esta situación extrema, de la que no dan muestra de solución, “es el fruto podrido del egoísmo… Tenemos que seguir moralizando, purificando la vida pública… impulsando la integridad, la honestidad, el amor al prójimo y no lo material”.

No sé si el Presidente y Batres sepan que mientras parte de la humanidad retomaba los mandamientos católicos, que todavía en pleno Siglo XXI la mitad del mundo no los hace suyos, esos que hablan de prójimo, el mismo al que ellos hacen referencia, se debieron implementar muchas normas más para que no todo fuera infierno.

Pero, además, si el constructor de esa transformación milenaria del hombre, no ha logrado hasta hoy su cometido, ¿por qué habríamos que esperar a que Morena y sus “frailes” decreten el momento de la salvación?

Más bien, no tienen ni idea de cómo salir de los atolladeros.

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