El disparo en el pie que AMLO no quiere darse

Lo que nunca haría el Presidente, fuera realidad o fantasía, sería soltar el mando a los “conservadores”; tampoco, en la misma dimensión, cancelar sus megaproyectos. Ya lo dijo, “su nieve, ¿de qué la quieren?”

Compartir:

La pandemia del “Coronavirus” ha traído al Presidente Andrés Manuel López Obrador, más que otros datos, otros dolores.

En parte, quizá no llegue a contagiarse y sufrir el Covid-19 porque no piensa en eso en absoluto, y psicológicamente, dar a tu mente la orden de algo, es el primer paso para que ocurra.

Al Presidente le importa un bledo la mentada enfermedad que provoca el “Coronavirus”, y la mejor prueba es que ni los gestos más feroces de Hugo López-Gatell le quitan la manía de continuar repartiendo a granel saludos de mano, besos y abrazos.

Aunque quizá ahora si lo convenzan las palabras de Marcelo Ebrard, luego de leer la declaración de Emergencia Nacional Sanitaria.

El caso es que la década y media de activismo político, así como la innegable gran adhesión de masas que logró en ese tiempo (30 millones de mexicanos votaron por él en 2018), muy por encima incluso de sus propias perspectivas, son sus justificaciones para no “aislarse” como gobernante durante la epidemia, pero tampoco frenar sus obras magnas, ante la emergencia.

Desde el sábado, pero también el domingo, dejó claro que “en política nunca hay vacíos de poder, siempre se llenan”.

“Si no hay conducción, pues entonces les dejamos el terreno a estos irresponsables, conservadores corruptos. No, va a seguir habiendo conducción responsable para la transformación del país y al mismo tiempo vamos a salir airosos de esta epidemia”, expresó durante la conferencia matutina de este lunes.

Pero desde el sábado afinó el reclamo: “¿Saben qué quieren los conservadores?, que yo me aísle”.

Sobre sus grandes obras la defensa fue también a capa y espada.

“Fíjense cómo estarán de molestos, enojados los que se sentían dueños de México que sus escribanos están planteando que cancelemos estas obras, los intelectuales orgánicos recomendando que ante la crisis se cancele la construcción del aeropuerto de Santa Lucía, que se cancele la construcción del Tren Maya, que se cancele la construcción de la refinería.

“Les contesto: ‘¿De qué (sabor) quieren su nieve?’, porque estoy muy atento a sus propuestas tan racionales, tan bien fundadas, con tantos argumentos. Ni un paso atrás, al contrario, tenemos que reactivar la economía lo más pronto posible”, señaló en la “mañanera”.

“Ya les he dicho, sólo un tramo de construcción del Tren Maya -y van a ser siete- son 30 mil empleos, y los empleos que se están generando con el aeropuerto y lo que significa tener la refinería”.

Sin embargo, López Obrador se enteró de una mala noticia que se cuece en Estados Unidos. Un grupo de legisladores que comandan las principales comisiones que tienen que ver con economía, solicitarán al Presidente Donald Trump (vía Robert Lighthizer) que aplace la entrada en vigor del T-MEC, el nuevo acuerdo comercial en el cual el Presidente mexicano fincaba la recuperación del crecimiento económico que en el 2019, y lo que va de este, ha sido un desastre.

Y es que si no hay inversión, no habrá crecimiento, no habrá ingresos, ¿y entonces, como va a paliar, primero la crisis de Salud, para la que dijo tiene ya 400 mil millones de pesos, y luego la crisis económica (porque ya no le quedará nada), sobre la que Ebrard dijo este lunes que si no hacemos caso a las medidas sanitarias, el golpe a la finanzas será de aproximadamente un año?

López Obrador no tendría recursos suficientes para avanzar en obras que, además, han sido sumamente cuestionadas porque, al menos, “Dos Bocas” tiene el perfil de que se encarrera a ser elefante blanco.

El asunto para el Presidente, pero mucho más para México, no se reduce a repartir nieve de sabores.

Por lo general, por guiarse por sus propios instintos, y cuando alguno de sus más preciados asesores le indica otra cosa, prefiere contradecirlos, el Mandatario federal vive equivocándose.

Como este lunes que aseguró que Donald Trump le copió el modelo de apoyos sociales directos ante la crisis del “Coronavirus”.

Lo que el Presidente mexicano no sabe, y nadie le ha querido decir, es que esos apoyos anunciados por su homólogo Trump tienen siglos o décadas de existir en la Unión Americana, pero, además, están fincados sobre una Economía bastante mejor estructurada, y mejor administrada que la mexicana. Y si eso fuera poco, sobre un nivel educativo bastante mayor al nuestro.

No es malinchismo, sino realidad pura. Imaginen ustedes a Estados Unidos descubrir en México el hilo negro… ¡regalando dinero!

Y tampoco lo sabe, pero también el apoyo directo a la sociedad existe en Rusia, y en los Países Bajos, y en Alemania, y en muchísimas naciones más.

En fin, este lunes, el Presidente dijo también que pondrá “un ojo al gato y otro al garabato”.

Eso, sin duda, está mucho mejor.

[email protected]

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...