¿Cómo se llamó el “shake”?, “La Madre de Todas las Crisis”

Fase 2 en “Coronavirus” (y vamos para la 3), Dólar haciendo trizas el Peso, petróleo “en los suelos”; saqueos, crimen organizado, inversión despreciada. Ningún otro Presidente como AMLO, con todo, todo, en contra… salvo la fe. Pero si sale avante, cuidado

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En verdad que hay que tener alma de acero o toda la fe del mundo en algo para enfrentar con una tranquilidad que asombra “La Madre de Todas las Crisis”. Ahora sí, dijera el desgraciado, se nos juntó todo.

Entonces, ¿qué hay qué hacer? Enlistar prioridades. El problema es que con el chahuistle que nos faltaba, el “Coronavirus”, todo es prioritario.

La lista ya no de apuros, sino de penas, del actual gobierno es tan grande que no va a quedar de otra que una urgente transformación de conservadores, “fifís” y neoliberales a la causa lopezobradorista, a reserva de que un verdadero milagro logre recomponer las cosas poco a poco, y el Presidente Andrés Manuel López Obrador monopolice como suyo, totalmente, el triunfo ante la desasosiego.

Cada día, las fases de una administración que no crece, sino en discursos repetitivos y mañosos, nos va ubicando en cual es nuestra próxima tarea. El asunto es que en ninguna nos aplicamos, o se aplica el gobierno, en una forma decisiva.

Ahora, por ejemplo, y en la que no debemos trastabillar, es el asunto de la salud de los mexicanos ante el acoso del “Coronavirus” que, además, nos conduce a otras calamidades nuevas, o que ya las padecíamos, pero las empeora, como, principalmente, la situación agobiante de la economía.

Esta enfermedad mundial, el Covid-19, ha provocado en parte el derrumbe del precio del petróleo, la caída de los mercados bursátiles, y el hundimiento de las monedas supeditadas al Dólar, entre ellas el Peso mexicano.

Muchas veces, la soberbia o la conducta del “Yo el Supremo”, conlleva al riesgo de que las propias desavenencias se junten con las provocadas por el contorno distinto al nuestro, político o natural, nacional o extranjero.

Y eso es lo que, para infortunio de todos los mexicanos, le ha ocurrido a López Obrador.

Realmente unas estrategias sacadas solo de su propia mentalidad han frenado la inversión nacional y extranjera -ahí está el pavoroso y calientito caso de Constellation Brands en Baja California-, que ha provocado el cero crecimiento y en el que vamos directos a una etapa mucho peor este año.

Que ha generado que el crimen organizado ande por el país como Pedro por su casa, porque “la solución (¿inmediata?) es atacar las causas”, y que Alfonso Durazo, Secretario de Seguridad nacional salga a cada rato a maquillar cifras y expresar una y otra, y otra, vez, que hay “un punto de inflexión”, que solo él ve.

Que (¡gulp!) el sector Salud esté hecho un enredo con falta de medicamentos para varias enfermedades graves, que no se surtan completas las recetas, que el sarampión resurge y llegue ya en la Ciudad de México y su zona conurbada a casi 70 casos, y que, para acabarla, a un hospital de Pemex (en Villahermosa, Tabasco) se le muera más de una decena de pacientes por la aplicación de un medicamento contaminado.

Pero que encima de todo eso, China nos eche encima un enjambre de virus que provoca, aunque, gracias a Dios, en porcentajes bastante reducidos, la muerte por neumonía, sí que la tarea para el sector Salud se pone bastante pesada.

Así como debemos decir que, al menos en los últimos 70 años, ningún Presidente de la República Mexicana ha enfrentado todo este coctel de calamidades en un solo paquete, también que, normal o no, la parsimonia oficial ha generado en mucha gente la misma actitud, dosificar la desesperación.

De ahora hacia atrás, unas cuatro o cinco décadas, digamos todo el periodo neoliberal y más, lo que haya padecido cualquier Presidente mexicano es juego de niños. ¿Gustavo Díaz Ordaz, José López Portillo, Carlos Salinas, Ernesto Zedillo, Felipe Calderón?

Este martes fue un día especial porque, por fin, en un aparente amarre de planes, el Estado reveló, luego de tres meses de iniciarse la propagación del “Coronavirus” por el mundo, lo que se supone haremos para desterrar del país al provocador Covid-19.

Resalta, aunque sobradamente, el júbilo presidencial de mencionar que tenemos 400 mil millones de pesos para la contingencia, que no es el tenerlos, sino el que se van a gastar, que nos quedaremos sin ellos, y quien sabe si nos alcancen.

Pero también, la entrada desde hoy de las Fuerzas Armadas a colaborar, con miles de sus elementos, vehículos y hospitales, en paliar la situación.

Hoy martes 24 de marzo puede considerarse un “Día D”, el inicio de nuestra guerra contra la patología de un enemigo invisible, invasor.

Sí, López Obrador tiene casi todo en contra, digamos que un 99 por ciento de situaciones adversas, pero un 1 por ciento de fe.

O, quizá, él lo vea al revés, 1 por ciento de calamidades, y 99 por ciento de fe.

Este “shake”, “La Madre de Todas las Crisis”, es la prueba más dura de muchos de los tiempos enfrentados por México en toda su Historia. Quien lo niegue debe volver a hacer cuentas.

Se han dado pasos en falso, pero dar más puede resultar trágico.

El Presidente lo dijo entre líneas, no como debió, pero si el año pasado, ante las presiones de Donald Trump, se pidió la unidad de los mexicanos, hoy tiene mayor urgencia hacerlo. Unidos en todo, fuera los errores y las extravagancias del pasado, y fuera el rencor y las mismas, u otras, extravagancias del presente.

La calma debe persistir. Y si López Obrador y el país salen bien librados de todo esto, cuidado, hasta los tiempos políticos podrían ser diferentes. Tendríamos hasta “Quinta Transformación”.

Sí, cuidado con lo que hay sobre la mesa, el “shake” puede empalagar, laxar o envenenar.

Quizá el Presidente y los mexicanos sepamos que “en la forma de agarrar el taco se conoce al que es tragón”.

Que Dios nos agarre confesados… sin traumas en el futuro, pero, sobre todo, sin virus.

 

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@RobertoCZga

 

 

 

 

 

 

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