¿Confiaría AMLO su espalda a Velasco?

El cuestionamiento surge ante la especulación de que el chiapaneco (con ya una estrategia mediática orquestada) sustituiría, en Gobernación, a Sánchez Cordero

Compartir:

Mal y de malas empezaríamos el año si sólo porque Olga Sánchez Cordero resultó derrotada en la elección del nuevo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la Cuarta Transformación hubiese decidido echarla de la Secretaría de Gobernación; peor estaríamos si tuviese un mínimo de verosimilitud la especulación de que su lugar sería ocupado por Manuel Velasco Coello.

Es indudable que Andrés Manuel López Obrador le tiene gratitud, incluso afecto, al chiapaneco (gobernador-senador-gobernador-senador) por su proclividad a servirle de puente, desde la campaña electoral, en todo lo que se le ofrece (con el gobierno anterior y con la familia Moreno Valle) y a obsequiarle los diputados necesarios para tener el dominio total de la Cámara de Diputados, pero premiarlo con la temeridad de entregarle Gobernación equivaldría a reconocer que el Presidente sí cree que la providencia lo cuida.


No es recomendable confiar la espalda a Velasco Coello.

En realidad exagero. Su antecesor, Juan Sabines, confío en él y nada mal le fue.

Un año atrás, en este espacio escribí:

“En la caja fuerte del gobernador de Chiapas duerme un legajo de 135 páginas que registra, debidamente documentadas, algunas de las, en el lenguaje de contadores, irregularidades o anomalías, pero que para los chiapanecos son una de las tantas trapacerías cometidas con o sin conocimiento del entonces gobernador y funcionarios estatales durante los dos últimos años del mandato de (Juan) Sabines Guerrero, u ordenadas por él.

“El informe, de contundencia asombrosa, realizado por la prestigiada empresa PricewaterhouseCoopers S. C. (PWC) para uso exclusivo de la Secretaría de Hacienda estatal, está en manos de Velasco mucho antes del 29 de 2015, cuando Sabines se convirtió en Cónsul de México en Orlando, pero, inopinadamente, el gobernador lo mantuvo lejos de la mirada del Gobierno federal y lo mantiene lejos de los ojos de sus paisanos.

“¿Por qué? Él sabrá”.

A nadie le interesó.

Velasco no sólo encubrió las trapacerías de Sabines (hizo suyos a sus más importantes colaboradores, como Raciel López Salazar, que controló la justicia chiapaneca durante nueve años, como procurador y fiscal, y el contralor Humberto Blanco Pedrero), sino que gestionó, con eficacia, su exilio dorado como cónsul en Orlando, Florida, una vez que en Acapulco ya no contó la protección que le brindaban sus amigos.

Juan Sabines, antecesor de Velasco, tuvo buen ‘exilio’ en Orlando gracias al ahora senador

Pero dejemos un poco Chiapas y a sus verdugos de los últimos sexenios, bien conocidos por el subsecretario de Gobierno, Zoé Robledo, por cierto, hijo del también ex gobernador Eduardo Robledo Rincón, que sólo estuvo dos meses y medio en el cargo debido a la presión que ejerció el Subcomandante Marcos sobre el gobierno federal.

Zoé Robledo, subsecretario de Gobierno, algo sabrá

 

¿SÁNCHEZ CORDERO, EN CRISIS?

La pregunta es si, en apenas un mes de gobierno y cinco meses de transición, la situación de la ex ministra de la Corte Olga Sánchez Cordero ha hecho crisis, a grado tal que ya se “cocina” su remoción.

Es indudable que, de origen, permitió a Andrés Manuel López Obrador desmantelar a la Secretaría. Gobernación ya no es lo que fue. Se supone, al menos en el papel, que conduce la política interior, pero difícilmente lo conseguirá con las herramientas que le dejaron después de destruir la supersecretaría que Enrique Peña Nieto permitió construir a Miguel Osorio Chong con el compromiso de contener el índice de criminalidad, a la par de mantener la gobernabilidad.

No le bastará con su prestigio, como no le bastó a don Fernando Gutiérrez Barrios cuando la relación con la prensa y el manejo de los servicios de información del Estado mexicano pasaron a otras manos.

Don Fernando todavía podía ejercer presión sobre sus interlocutores porque se suponía que, aún sin contar con lo que fue la Federal de Seguridad y, luego, el Cisen, sabía todo de todos porque sobre su escritorio estaba el Quién es Quién en política, iglesias, sindicalismo, empresarios, periodistas, etcétera.

La ministra Sánchez Cordero nada tiene de esto; si acaso debe guardar algunos secretos de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de la participación de jueces, magistrados y ministros en asuntos turbios, pero nunca fue beneficiaria de los pájaros en el alambre ni de las cocas en el refrigerador.

Además, como Gutiérrez Barrios, no sabe quedarse callada.

Según reveló Patrocinio González Blanco, don Fernando fue relevado por su oposición a la segunda visita del Papa Juan Pablo II, cuando lo cierto fue que hubo quienes creyeron que usaría Gobernación para apuntalar sus aspiraciones presidenciales.

En realidad, en aquella época, el Presidente Salinas tuvo hasta cuatro secretarios de Gobernación simultáneos, Gutiérrez Barrios, José Córdoba Montoya, Emilio Gamboa y Manuel Camacho. Cada uno tenía asignadas áreas específicas.

Si don Fernando no ocultaba su juarismo, la ministra no se guardó su pensamiento en el diferendo entre el Ejecutivo Federal, del que es empleada, con la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de la que formó parte.

Desde luego que su retórica, contrastante con la del Presidente y de sus corifeos en el Congreso, Ricardo Monreal y Mario Delgado, así como su empeño en influir en la sucesión del presidente de la Corte, Luis María Aguilar, no pasaron desapercibidos en el primer círculo de Andrés Manuel.

De hecho, a las vistas es la única voz que se mantiene independiente en un mundo en el que todos se esfuerzan en ser más papistas que Andrés Manuel. Baste recordar que Porfirio Muñoz Ledo lo concibe iluminado, cruzado y auténtico hijo laico de Dios, pero además lo ha visto transfigurarse, lo que, sin embargo, no debería extrañarnos, dado el estado habitual del presidente de la Cámara de Diputados.

Otro que se atrevió a mantener su voz independiente, como Alfonso Romo, vive ahora en el hermetismo porque, como jefe de la Oficina del Presidente, no se puede dar el lujo de contradecirlo ni ofrecer sus expresiones personales, pues se supone que cuando abre la boca lo hace a nombre de Andrés Manuel.

Alfonso Romo, de voz independiente, pero en el hermetismo

Quien no logra mantener la boca cerrada es Javier Jiménez Espriú, y no hay quien, si no es por solidaridad, al menos por caridad, se atreva a aconsejarle no enturbiar más el ya turbio asunto de la cancelación del NAIM. En cada ocasión que habla mete en un lío adicional al Presidente.

Javier Jiménez Espriú, titular de la SCT, dice y dice…

En cualquier caso, quienes han hablado de más y la han regado es porque aceptan, sin discutir, las ideas de su jefe y a la hora de aterrizar propuestas, por disparatadas que sean, son capaces de decir barbaridad y media. La cuestión no es ir contra él.

Digamos que, a la hora del balance, al secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, le costará un gran esfuerzo convencer a quienes saben de números que México no perdió miles de millones de pesos con la cancelación del NAIM. Hoy mismo no sabe cómo explicarlo.

El problema de Sánchez Cordero es que vivió muchos años en el Poder Judicial de la Federación y en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y, cosas de la vida, ahora sirve a quien pretende que jueces, magistrados y ministros, como ella lo fue, se sometan a una política de austeridad que sus ex pares equiparan como atentado a la autonomía del único Poder Federal que se mantiene sin sujeción al Ejecutivo.

Quizás el problema de la ex ministra sea que en este tema es juez y parte; peor aún, jugó sus propias cartas en la renovación de la presidencia de la Corte y de la Judicatura Federal, y perdió.

 

UN GÜERO POR UN MORENO

Por eso, en automático surgió la versión de que Velasco Coello se alista a romper récord de chambas en la Cuarta Transformación, en la que ya ha sido gobernador, senador, gobernador interino, senador una vez más y quizás hasta secretario de Estado.

Es probable que el rumor lo impulse el propio Manuelito, como se le conoce, porque siempre está atrás de todo: Él difundió sus supuestos servicios de enlace entre el entonces Presidente Peña Nieto con quien sería su sucesor para amarrar los pactos necesarios; suya es la especie de ser quien convenció a la familia de Rafael Moreno Valle de tomar la llamada telefónica del Presidente López Obrador; él… siempre él.

Entre quienes rodean a Sánchez Cordero, Zoé Robledo parece ser el único que realmente está cerca de la Secretaria.

Sin duda, el hijo de Eduardo Robledo conoce a fondo a su paisano como para estar obligado a alertar a su jefa de que, en efecto, va por su puesto y que ya ha puesto en marcha una estrategia mediática para minar su posición.

Manuel Velasco está en busca de ser secretario de Gobernación porque si lo consigue le resultará apenas natural buscar desde ahí la Presidencia bajo el lema que después de un moreno, el país querrá un güero, lo cual suena a vacilada.

 

 

 

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...