Circo periodístico para aniquilar a Manlio

Si bien es de asombrar su reciedumbre, hoy debe estar más atento que nunca porque parece que alguien se interesa por sacarlo de circulación

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He observado muy de cerca a Manlio Fabio Beltrones en muchos de los trances más difíciles de su vida política (algunos familiares también) y sólo puedo decir que me sigue asombrando su reciedumbre, pero hoy debe estar más atento que  nunca porque parece que alguien se interesa por sacarlo de circulación.

Y ese alguien cree que la mejor manera es destruir la relación política y amistosa que mantiene con Enrique Peña Nieto.

¿Cómo destruirla?

Construyéndole la falsa imagen de un político caprichoso y la indigna de aceptar ser sacado  “de incógnito, oculto en un automóvil y  por la puerta de atrás”, de Los Pinos después de rechazar un puesto en el gabinete ante la no aceptación de sus  supuestas condiciones.

Para completar la hilarante versión, sólo faltó  que dijeran que Manlio aceptó salir de Los Pinos escondido en la cajuela del carro.

A raíz de la renuncia de Luis Videgaray a la Secretaría de Hacienda, el 7 de septiembre, el periodista José Cárdenas escribió, a las 11:15, en su cuenta de Twitter, que su “buena fuente” aseguraba que Manlio iría a Gobernación y Miguel Osorio Chong a Sedesol. Advertía, sin embargo, como buen reportero experimentado, la necesidad de “esperar para confirmar”.

En nada acertó Pepe.

Al día siguiente,  en su columna “Serpientes y Escaleras” de El Universal, Salvador García Soto  dio por “Confirmado” que “Manlio Fabio Beltrones sí estuvo ayer en Los Pinos”; relató, además, que se reunió con el Presidente, y que antes de anunciar los cambios  en el gabinete, Peña Nieto le ofreció Sedesol. Según esto, Beltrones no aceptó, y por eso fue que Luis Miranda salió de la Subsecretaría de Gobernación para ocupar la oficina que abandonó José Antonio Meade para suplir a Videgaray.

Resulta un tanto extraño que ambos columnistas no confirmaran su información con el personaje central del rumor, con quien, por cierto, mantienen una magnífica y añeja relación, en especial mi “consuegro”, Chava.

Un día después, el viernes 9, publiqué en este espacio: “Confirmado: Manlio  no estuvo en Los Pinos la mañana del martes, antes del anuncio de los cambios en las secretarías de Hacienda y de Desarrollo Social, y como no estuvo, difícilmente despreció el inexistente ofrecimiento del Presidente  de suceder a José Antonio Meade en la dependencia asistencialista”.

Y explicaba: “No cejan quienes intentan lastimar la relación de Manlio Fabio Beltrones con el Presidente Peña Nieto”.

No tenía la versión de “buena fuente” ni empeñaba mi palabra para ser creído; simplemente hice lo elemental: Pregunté al interesado.

El asunto parecía finiquitado; ni Pepe ni Salvador ni yo tocamos más el tema, pero ayer, en su columna de Excélsior, Pancho Garfias fue más lejos del rumor original.

Sus “fuentes” de la bancada priísta en  la Cámara de Diputados le aseguraron que no sólo “le ofrecieron a Manlio la Sedesol”, sino que “puso condiciones (y que como) no se las aceptaron. La negociación abortó”.

Más aún, sus fuentes dijeron a “Garfias”  que  para “sacar discretamente a Beltrones de la residencia oficial de Los Pinos  fue todo un circo.  El político sonorense  tuvo que salir de incógnito, oculto en un automóvil y  por la puerta de atrás”.

Ignoro por qué Pancho tampoco acudió a Manlio para confirmar su “exclusiva”, pero lo único cierto de todas estas historietas es lo publicado en IMPACTO y que hoy reitero: Manlio no estuvo en Los Pinos la mañana del miércoles 7 de septiembre y no le ofrecieron la Sedesol, razón por la cual nadie puede decir que puso condiciones, pero mucho menos habría aceptado someterse al indigno circo de salir  de “incógnito” y “por la puerta de atrás”.

Más aún, el Presidente Peña Nieto, todo formas y fondo, jamás habría sometido a Manlio, o a cualquier otra persona, a semejante trato.

En realidad, el único circo es el que traen quienes reproducen versiones falsas.

¿A quién preocupa Manlio?

 

 

 

 

 

 

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