Ceder o conceder, el amlodipino para evitar que el hilo reviente

La reunión, de anoche, en Palacio Nacional, con los gobernadores tensó más la línea que soporta la tersa o, al menos, llevadera convivencia entre Gobierno, sectores y partidos

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En el día 4 del primer gobierno de Izquierda encabezado por Andrés Manuel López Obrador, las cosas están tan idénticas como hace una semana, un mes, un año o dos sexenios.

Tampoco se puede pedir tanto. Es como hablar de electrones, protones y neutrones en un átomo. La política, aunque sólo se vea, pero no se toque (¿o sí?), también es materia y, como tal, no se destruye; sólo se transforma.


Es muy temprano para que amanezca, aunque de amanecer temprano se haya hablado tanto en la campaña presidencial pasada.

Ayer, en Mesa de Redacción, IMPACTO TV, decía que en el día 4 no se ven indicios de que la violencia, por no decir inseguridad, cárteles, crimen organizado, esté amedrentada con el cambio de gobierno.

Pero es el día 4 de más de 2 mil y, tal vez, más.

Por eso, tiempo al tiempo. Cosas notorias se verán luego de que las iniciativas aprobadas en el Congreso comiencen a implementarse. Y los resultados no necesariamente serán a pedir de boca del nuevo gobierno. Muchas medidas, protocolos, formas de trabajo, se mantenían en un concepto consuetudinario dentro del modelo de administraciones anteriores que difieren en mucho de la concepción que ahora se les pretende dar.

Por ello, admitir la disensión y alejarse del autoritarismo será elemental en las decisiones del gobierno de López Obrador.

El Presidente deberá auto-recetarse el propio medicamento que sugirió a muchos durante su campaña, el amlodipino.

Una de las pruebas, de muchas que vienen, la tuvo anoche, con los gobernadores aglomerados en su sindicato, la Conago, que, para empezar, es uno de los ejércitos que ya enfrenta en el terreno político. Digamos que otros aguardan su turno y su batalla, como el Poder Judicial, los burócratas, los bancos, las mineras y más. Todo dentro de un todo; él imagina y el Congreso, con mayoría de su partido, ejecuta.

Para Andrés Manuel, la existencia, todavía, de dos terceras partes de gobernadores en manos del PRI, PAN, PRD, Movimiento Ciudadano e independientes, representa un dique a sus ideales, sobre todo para imponerlos a los estados.

Como es el caso, hoy, de los “superdelegados”, que sustituirían a un grupo de “delegados” que agrandaba la bola burocrática, pero que ahora, como lo dice su mote, tendrá “superpoderes”.

Éstos se encargarían de la coordinación e implementación de planes, programas y acciones para el desarrollo integral; funciones de atención ciudadana, la supervisión de los servicios y los programas a cargo de las secretarías, las dependencias y entidades. Y en todo ello van implícitos los resultados en Seguridad o no hay de piña.

Y eso no lo admiten los gobernantes estatales. Además de que sus respectivos partidos, o propia deducción, les hace pensar que, al final de cuentas, sería más que “superdelegados”, “súper operadores” políticos o electorales del recién iniciado gobierno.

Antes de su primera reunión con ellos como Presidente en funciones, dijo que les permitiría obrar en libertad y que no se confrontaría con ellos. Pero también dijo que no lo harán cambiar de parecer. Es decir, si su dedito dice sí, será sí.

Ayer, antes de la reunión, la cosa se puso brava. Javier Corral, Enrique Alfaro, Silvano Aureoles y Jaime Rodríguez “El Bronco” despotricaron contra la figura creada por López Obrador.

Quien sí la avaló fue Manuel Velasco, gobernador “de aquí pa’ llá” de Chiapas, pero qué cosa no le aplaude a Andrés Manuel.

El asunto habrá que ver hasta dónde estira.

Lo mismo ocurrirá con temas que se debaten en el Legislativo y que requieren las dos terceras parte para su aprobación, es decir, una mayoría calificada.

Y no es cosa de que al fin ya mañana terminan sus gestiones como mandatarios estatales. Algunos concluyen sus gestiones el año que entra; otros en el 2021 o 2023, o con el sexenio.

Guerras hay para rato. Pero los medicamentos o los armisticios también cuentan. Cuestión de controlar el “Yo”.

 

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@RobertoCZga

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