Carlos Eugenio Ruiz Hernández, quebranto financiero a la vista

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El pasado 22 de noviembre se cerró la convocatoria para elegir rector de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach); 23 se apuntaron para sustituir la trágica administración del decadente rector Carlos Eugenio Ruiz Hernández y, desde luego, sujeto a responsabilidad penal.

Lo malo es que, de los registrados, más de uno es candidato de relleno y sin ningún mérito académico. Con seriedad y posibilidades de representar dignamente a la Universidad Autónoma de Chiapas no son más de cinco los con trayectoria dentro de la máxima casa de estudios.  De ese reducido grupo se advierte la presencia de la doctora María Eugenia Culebro Mandujano, directora de Investigación y Posgrado, quien, en su registro, estuvo acompañada por alrededor de 200 mujeres que apoyan a la que podría convertirse en la primera rectora de la universidad chiapaneca.


El doctor Víctor Rumaya Farrera tiene a su favor el haber sido destituido por el sedicente rector Carlos Eugenio Ruiz Hernández. Con ello queda absolutamente deslindado de la corrupción universitaria. Cometió la falta de expresar su decisión de participar como candidato a rector y aceptar el apoyo recibido por alumnos de diversos campus de la institución.

En un atentado al ejercicio académico y a la legítima aspiración de Rumaya Farrera, Ruiz Hernández lo destituyó domo director de Extensión Universitaria y bajo la severa advertencia de abstenerse a participar como candidato a la rectoría. Sólo que esa amenaza no quedó más que en un desplante histérico del decadente rector.

Participa también en el proceso sucesorio el doctor Laureano Rodríguez Ortiz, sociólogo egresado de la Facultad de Ciencias Sociales Campus San Cristóbal.  Tiene el mérito y la trayectoria necesarios para sustituir a quien académica y financieramente destruyó la universidad cuyos alumnos de la Escuela de Derecho de San Cristóbal exigían educación superior en Chiapas desde la época del presidente Adolfo López Mateos, los.

El doctor en Economía Jorge López Arévalo ya fue secretario general de la UNACH, pero sin que se distinguiera por algún aporte valioso en favor de la educación superior y con una trayectoria exenta de cuestionamientos personales.  Apenas el pasado 21 de noviembre, el diario “Ultimátum” dio cuenta de una causa penal por abuso sexual instruida en contra del académico aspirante a rector.

De ser cierta su detención y reclusión en el penal de El Amate deberá dar cuenta de su conducta a la sociedad y a la comunidad universitaria. Si no tiene cómo desmentir el delito imputado, automáticamente queda descartado como aspirante a rector.  Todo acto atentatorio en contra de la dignidad de las mujeres por posición docente, jerarquía laboral o ejercicio indebido del poder es lo más aberrante que un “hombre” puede cometer.

Una trayectoria de prestigio que la Junta de Gobierno deberá de analizar con detenimiento es la candidatura del doctor en derecho Carlos Natarén Nandayapa.  Actualmente se desempeña como director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Unach y responsable de la licenciatura, maestría y doctorado en derecho.

Natarén Nandayapa fue, además, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México, así como cercano al doctor Diego Valadés Ríos, ex procurador general de la República y ex ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, quien por invitación de Carlos Natarén puso en marcha las reformas a la Constitución Política del Estado de Chiapas.

La candidatura de Enoc Hernández Cruz, esa sí constituye un atentado a la academia, la docencia y la decencia, y un insulto a la sociedad.  Ex presidente municipal de San Cristóbal entre 2001 y 2004, y ex diputado local, se le recuerda por su infausta trayectoria como periodista.

En el gobierno de Roberto Albores, de 1998 a 2000, era común verlo desfilar por la coordinación de Comunicación Social, y otras dependencias gubernamentales, para recibir los infaltables sobornos disfrazados de publicidad oficial en una época en que el ayuno diario era obligado, en tanto que hoy dispone de amplios y dudosos recursos  financieros para su promoción personal.

Como munícipe lucró, al lado de su padre, Walter Hernández, desde las páginas del periódico “Siglo XXI” para chantajear a funcionarios y a cuanto incauto se tropezaba en su camino.

Su ignorancia supina quedó de manifiesto cuando, en un programa de radio, el dos veces Premio Nacional de Periodismo, Miguel González Alonso, y el autor de la columna “Fichero Político”, Ángel Mario Ksheratto, ambos colaboradores del periódico “Cuarto Poder”, criticaban severamente la pésima actuación de Enoc Hernández como presidente municipal.

Con descompuesta y tipluda voz irrumpió en el escenario para calificar de zalamero a González Alonso.  Mordaz como era el gran Miguelón, le refutó al aire: “Le voy a regalar un diccionario al señor presidente municipal para enterarlo de que zalamería no es sinónimo de crítica, sino de excesivas muestras de afecto”.  Así de mediano es Enoc Hernández, siempre dispuesto a funcionar como esquirol.

Sin embargo, quien resulte electo como rector va a enfrentar el desastre institucional y financiero heredado por Carlos Eugenio Ruiz Hernández.  Deja una deuda, impagable, de un mil 800 millones de pesos y sin que se refleje en una mayor infraestructura universitaria, mejores niveles educativos y excelencia académica en el cuerpo docente.

Por el contrario, su proyecto educativo, presentado a destiempo, con un año de retraso, tiene todos los signos del fracaso.  Así lo comparten alumnos y docentes. Y se suman a esa deuda multimillonaria las observaciones que la Auditoría Superior de la Federación ha hecho a su fraudulenta administración.

Por hoy sólo dos comentarios a las observaciones hechas, por 417 millones de pesos, en sus malos manejos con los dineros de la Unach.  En la auditoría 646 de la cuenta pública 2016 de la Federación se estiman daños y perjuicios por un monto de 105 millones 754 mil pesos, más los intereses acumulados, al realizar traspasos indebidos a cuentas distintas a las autorizadas en el presupuesto de egresos.

En la auditoría 2017, correspondiente al ejercicio 2015, se estiman también daños y perjuicios por la cantidad de 60 millones 952 mil pesos “porque la UNACH no acreditó haber realizado más de 60 mil trabajos con relación a diversas minutas, asambleas y programas para el funcionamiento adecuado de la universidad”.

Así, Carlos Eugenio Ruiz Hernández es candidato a ser procesado penalmente por malos manejos en la universidad y el quebranto financiero de la Secretaría de Salud en Chiapas.  Ampliaremos…

 

P. D. Si Rutilio Escandón ha dicho que gobernará con los mejores, de antemano, el doctor Jorge Morales Messner queda descartado como secretario técnico del gabinete. Fue detenido por la Procuraduría General de la República, como secretario del Transporte participó en el fraude de la compra y operación de los 91 autobuses del Conejobus y la Junta de Gobierno de la Universidad Autónoma de Chiapas lo ha declarado persona non grata, pero este es otro tema.

 

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