López Obrador no puede sacudirse a Nicolás Maduro; las causas

El presidente de Venezuela mantiene una relación construida por Hugo Chávez desde el 2006, en precampaña de AMLO. Proselitismo del embajador Roy Chaderton en la UNAM. En el 2017, la maniobra conjunta de Morena y la canciller Delcy Rodríguez en la cumbre de la OEA, y mucho más...

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Andrés Manuel López Obrador no encuentra la forma de sacudirse a Nicolás Maduro. El presidente de Venezuela mantiene una relación construida por el comandante Hugo Chávez desde la precampaña presidencial del candidato del PRD, López Obrador, en el 2006.

La relación continúa; las últimas señales públicas se dieron en junio del 2017, en maniobra conjunta de Morena y la canciller venezolana Delcy Rodríguez en la cumbre de la OEA en Cancún.


Existe demasiada información de los cercanos a López Obrador con los presidentes venezolanos como acervo de inteligencia de la relación extramuros entre países con intereses comunes entre partidos políticos, empresas y figuras notables.

Los viajes entre Caracas y México proliferaron; destaca el proselitismo del ex embajador Roy Chaderton a grupos alternos y estudiantes de la UNAM, algunos frente a José Narro Robles desde antes de la rectoría, injerencias con las FARC de Colombia y el caso de la guerrillera mexicana Lucía Morett, y un caso que relaté sobre el explosivo Semtex en ataques a instalaciones de Pemex, un compuesto originario de la Libia de Muamar el Gadafi que llegó a México vía Venezuela, información que me dio José Luis Santiago Vasconcelos y publiqué el 24 de febrero del 2011 (La mano de Gadafi en México a través de Venezuela https://goo.gl/pv2VVw), muerto en el extraño avión en el que viajaba el secretario de Gobernación de Felipe Calderón, Juan Camilo Mouriño.

En el artículo registro: Las explosiones en las instalaciones de Pemex se dieron un año después de las elecciones presidenciales en las que se acusó al gobierno de Hugo Chávez de apoyar la campaña de Andrés Manuel López Obrador. En Impacto documentamos una operación de proselitismo operada por el embajador Roy Chaderton que financiaba a diversos grupos de la UNAM encabezados por Guadalupe Carrasco “La Pita”. Los apoyos iban desde entrenamiento y dinero para células en México, remedo de las células bolivarianas, hasta la infantil entrega de libros de la constitución de Venezuela en el Zócalo capitalino.

Un ejemplo claro de estos mecanismos de inteligencia y su utilidad es la grabación del “comes y te vas” que difundió la inteligencia cubana sobre Vicente Fox Quesada en marzo del 2002, una plática entre el mandatario mexicano y Fidel Castro Ruz en la víspera de la Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en Monterrey.

La última operación conjunta entre Maduro y Morena se dio a mediados del año pasado, semanas antes de la cumbre de la OEA en Cancún; la entonces secretaria general Yeidckol Polevnsky organizó un grupo de apoyo a la delegación que enviaría Nicolás Maduro a Quintana Roo, encabezada por la canciller Delcy Rodríguez, en previsión a la postura crítica del anfitrión México en el evento, en voz del canciller Luis Videgaray Caso y de los países afines.

Como presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador se mantendría al margen, en espera de concretar el triunfo de Delfina Gómez Álvarez en el Estado de México, pero no se dio.

Los amigos de Maduro en México prometían ser una poderosa avanzada por la escandalosa salida de Venezuela de la OEA, programada para el 2019. La fuerza morenista sería una amenaza disuasiva frente al gobierno de Enrique Peña Nieto, y previsible el fracaso de Alfredo del Mazo Maza (Yeidckol y Morena prepararon apoyo a Maduro en Cancún, pero… https://goo.gl/1sZvja).

Sin embargo, López Obrador falló el golpe mexiquense; peor aún, se estima que la difusión de fotografías, en redes sociales, de Morena CDMX y Polevnsky en maniobras de acercamiento con la embajadora de Venezuela, María Urbaneja Durant, pudieron contribuir a la derrota.

En el primer encuentro del presidente electo con embajadores de Latinoamérica y el Caribe aparece Urbajena en primera fila, con previa plática privada con López Obrador, y posteriormente en un encuentro en petit comité, a puerta cerrada, en el Club de Banqueros con el futuro titular de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard Casaubón, y su esposa, Rosalinda Bueso, donde se habló de compromisos sólidos con Venezuela y la asistencia de Nicolás Maduro a la toma de protesta el 1 de diciembre (12/sep/2018 https://goo.gl/D2D6tn).

El hecho es que no es sólo una invitación a la toma de protesta el 1 de diciembre; tampoco es una actitud hipócrita de la oposición con Nicolás Maduro, en comparación con las formas diplomáticas que presuntamente fueron aceptadas en los gobiernos de Enrique Peña Nieto y Felipe Calderón.

Maduro no es Hugo Chávez y la situación de Venezuela no había escalado de los crímenes de lesa humanidad al apocalipsis actual, con persecuciones políticas, el éxodo migratorio a Colombia y Brasil, y cambios constitucionales encaminados a una dictadura adaptada a los nuevos tiempos.

López Obrador no puede sacudirse a Nicolás Maduro; las causas son evidentes.

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