Fallaron las puñaladas; Anaya sale del tercer debate con el voto útil

Llegó amenazado al tercer debate, con un video de última hora, y salió con el cinturón en las manos ante un López Obrador exhibido, 'impuro', demagogo, incapaz de estructurar ideas sólidas

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No funcionaron las puñaladas por la espalda contra Ricardo Anaya.

Llegó amenazado al tercer debate, con un video de última hora, presunta segunda parte del chafa primer capítulo de Juan Barreiro, pero en la última campanada de la contienda salió con el cinturón del voto útil en las manos y la imagen apresurada de Andrés Manuel López Obrador, al que la rabia le impidió despedirse del hombre que lo exhibió como “impuro”  ante la sospecha, probada, de beneficiar con contratos dudosos, en la Jefatura de Gobierno, a su amigo y consultor del Nuevo Aeropuerto, José María Riobóo.


Basta con una mirada objetiva al tercer debate para comprender que la tendencia, en encuestas, favorable a López Obrador es directamente proporcional al hartazgo y la indignación social. Nada más.

No hay forma de rescatarle un razonamiento estructurado, una idea sólida, profunda, de fascinación intelectual o pensamiento científico-social. El candidato de Morena representa, eminentemente, el acopio de la náusea ciudadana y la esperanza de revancha con una mezcla de demagogia añeja, durante tres sexenios, que ha perfeccionado la adulación popular, lo que quiere oír la gente.

Frente a Ricardo Anaya Cortés y José Antonio Meade Kuribreña, Andrés Manuel no tiene más armas que las palabras “corrupción” y “mafia del poder”, ahora totalmente autodevaluadas por el fichaje, en su equipo, de Napoleón Gómez Urrutia, Alfonso Romo y Elba Esther Gordillo.

El tabasqueño repite las pocas líneas que puede retener a partir de un concentrado muy básico preparado por sus asesores, con la pretensión de explicar sus proyectos con grandes generalidades, además de dar respuesta a cuestionamientos, como el del problema energético, que responde con la anacrónica idea de construir refinerías, a contracorriente del avance tecnológico que desplazará, en pocos años, al petróleo por energías limpias y renovables.

De igual forma, plantea la demagógica idea de erradicar la pobreza con un idealismo presupuestal que no tiene sustento. En fin, la misma rola que nos presenta ahora en versión “retro”.

Sin embargo, en todo este escenario que podría cambiar el rumbo del país, al meterlo en una espiral populista, hay un maquiavelismo tenebroso para impedir lo que claramente se vio en el debate de Mérida: La preeminencia de Ricardo Anaya sobre López Obrador, Meade Kuribreña y Jaime Rodríguez Calderón, en ese orden, analizado, a detalle, en un nutrido panel organizado por el periódico Reforma en las tres ciudades más importantes del país.

La tenebra que apunta a Anaya no puede explicarse sin el aparato gubernamental, capaz de manipular videos e información utilizados con precisión para bajarlo de la contienda ante la promesa del panista de llevar a los corruptos ante la justicia, la bandera arrebatada a la alianza Juntos Haremos Historia de Morena.

Ahora, ni esa revancha ofrece Andrés Manuel por tratar de afianzar el triunfo con un Pacto de Impunidad con el gobierno federal, ofertando el perdón a corruptos y a criminales, con la justificación que escuchamos, nuevamente, en el debate celebrado en el Museo del Mundo Maya de Mérida: “NO soy un hombre de venganzas”.

Esperemos que ninguno de los candidatos lo sea, pero sí de justicia, transparencia y rendición de cuentas.

No obstante, en esta recta final, el tiempo cuenta segundo a segundo y las escenas del debate son una veta de dónde obtener invaluables spots de lo exhibido por cada uno de los candidatos con sus idearios, con el nivel intelectual en la exposición de ideas; también en sus necedades e incompetencias ante cuestionamientos y careos entre ellos.

De acuerdo al puntaje de Reforma en tres grandes ciudades: Anaya obtiene 57%, AMLO 20%, Meade 19% y Rodríguez 4%, de los que el 52% afirma que el derrotado de la noche fue López Obrador. El cabeceador del periódico lo resumió: “Gana Anaya 3 a 1”.

Las puñaladas NO funcionaron; NO subieron a Meade; exhibieron a AMLO y NO hay más oportunidades. La bomba yucateca despejó las dudas sobre el voto útil, comprobado al final de la jornada y antes de abordar el avión de regreso a la CDMX con el alarido desesperado de Andrés Manuel (Jr.) López Beltrán contra la pareja Anaya Martínez.

Así las posiciones en la recta final.

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