López Obrador, el presidente incómodo de Sánchez Cordero

Lo grave es el mensaje de incertidumbre y las constantes contradicciones entre AMLO y su gabinete. Del equipo de transición se esperan decisiones bien fundamentadas, estructuradas y claras. NO lo han logrado

Compartir:

Tiene razón Olga Sánchez Cordero: Andrés Manuel López Obrador no puede violentar el mandato constitucional al bajar el salario de magistrados, jueces y otros funcionarios del Poder Judicial de la Federación, a menos que contradiga su postura de NO ser el Poder de los Poderes.

De igual forma, las presiones del presidente electo al Poder Legislativo para reducir sueldos de diputados y senadores NO es competencia del Ejecutivo; en todo caso tendrá que promover un acuerdo conjunto de austeridad y llegar a un proyecto por la vía legal, no de la imposición.


Abordé el tema en este espacio el 29 de julio, en la columna titulada “Por qué nadie puede ganar más que López Obrador..?” (https://goo.gl/KStr1F), donde, además, pone como límite su salario, autoimpuesto, de 108 mil pesos. Un tope, evidentemente, narcisista que saca del mercado laboral a expertos necesarios en un sinnúmero de tareas del gobierno federal.

Sin embargo, más allá de si Sánchez Cordero tiene razón o no, lo verdaderamente grave es el mensaje de incertidumbre al mundo exterior, al obradorismo, con las constantes contradicciones entre el futuro presidente y su gabinete.

Entiendo la intención, respetuosa, de Andrés Manuel con la libertad de expresión de sus colaboradores, pero después del 1 de julio son una estructura de gobierno de la cual esperamos, al menos, decisiones bien fundamentadas, estructuradas y claras.

No hay peor mensaje que la incertidumbre provocada por confusas contradicciones de quienes tomarán la gobernanza del país. En este contexto cito, nuevamente, la frase de la ex embajadora Roberta Jacobson: “Con López Obrador, Estados Unidos no sabe qué esperar”. La completo de mi pluma: “Con Donald Trump tampoco”, pero ese es problema de ellos.

En política nacional es inédito que la futura secretaria de Gobernación contradiga, abiertamente, al futuro presidente evocando la Constitución de 1857 y, a la vez, exhibiéndolo como ignorante autoritario.

¿Se trata del juego perverso del policía bueno y la policía mala..?

Al terminar el desayuno con ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en el que el ministro presidente Luis María Aguilar le presentó un proyecto de reducción de gastos de 5 mil millones de pesos anuales del Poder Judicial, López Obrador les pidió estar conscientes de que su salario debe reducirse. Y en esta cultura, la presión del presidente se traduce como orden o consecuencias.

El punto es que los dos funcionarios más importantes del gabinete NO pueden ponerse de acuerdo previo a emitir una declaración pública.

No quiero imaginarme en temas de mayor complejidad. Al final del día, la reducción salarial es un problema menor comparado con el combate al crimen organizado –“pacificación del país” en sus términos-, donde Alfonso Durazo Montaño hace malabares para explicar “el perdón” a criminales y la amnistía de su jefe.

De igual forma, en el tema de reconfigurar seis refinerías de petróleo, y la creación de dos más, NO hay especialista, fuera de sus colaboradores, que defienda el proyecto por el enorme riesgo financiero en tiempo, en obsolescencia, en desplazamiento de tecnologías, por falta de hidrocarburos adecuados y un largo etcétera.

Estos mensajes contradictorios y de incertidumbre siguen día a día. Por ejemplo, entiendo que López Obrador no tenga que informarle a Tatiana Clouthier Carrillo sobre el nombramiento de Manuel Bartlett Díaz en la CFE; el ex secretario de Gobernación formaba parte del equipo del tabasqueño muchos años antes que la hija del “Maquío” y era obvio que obtendría una función importante en su administración, sin embargo, en todo caso, es un problema moral de Tatiana continuar o no en el gobierno de Andrés Manuel, pero, indudablemente, era un conflicto previsible que no se concilió en privado hasta reventar, en los medios de comunicación, como una crisis prematura por falta de comunicación.

Hasta el momento, López Obrador es el presidente incómodo de Sánchez Cordero, pero falta ver en acción al gabinete en pleno y las posiciones públicas del presidente.

Posiblemente tenga razón y necesite reunirse con ellos diariamente, a las seis de la mañana, aunque parezca una locura de pérdida de tiempo.

 

 

SUSCRIPCIÓN A CORREO: http://ow.ly/S7Ho30igRJ7

twitter: @HugoPaezOficial 

blog: http://hugorenepaez.blogspot.mx

facebook: https://www.facebook.com/hugopaezopinion

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...