Durazo, cara a cara con Aburto, asesino de Colosio; ¿a la caza del autor intelectual..?

En la Secretaría de Seguridad Pública, Durazo tendrá acceso a Mario Aburto y a escarbar en la historia de la trama detrás del asesino material, en busca del autor intelectual. Se lo debe a su amigo Colosio

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Alfonso Durazo tendrá la oportunidad de ver cara a cara a Mario Aburto y escarbar en la historia detrás del asesino material de Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Una de las responsabilidades del secretario de Seguridad Pública son los penales federales y la custodia del cumplimiento de sentencias de los reos.


No podrá llevarlo a juicio, nuevamente, por el asesinato del ex candidato del PRI; ya fue juzgado y sentenciado, y, al final de las apelaciones, purga 45 años de prisión, sin embargo, podrá ampliar la investigación y aportar elementos para aclarar la autoría intelectual del magnicidio, una idea sustentada en la certeza intelectual del sonorense.

En una entrevista posterior al Foro de Paz en Michoacán, donde fue cuestionado por los ex autodefensas Hipólito Mora y José Manuel Mireles, Durazo confesó que NO podría perdonar a Mario Aburto.

La amistad y relación de trabajo de los sonorenses Colosio y Durazo -el primero de Magdalena de Quino y el segundo de Bavispe- fue profunda y afectiva; el asesinato, ocurrido el 23 de marzo de 1994 en Lomas Taurinas, en Tijuana, Baja California, marcó el declive del PRI y la sospecha de un crimen de Estado en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari.

Durazo pasó del priísmo a la secretaría particular de Vicente Fox Quesada, donde presentó una escandalosa renuncia por las pretensiones presidenciales de Marta Sahagún; posteriormente al PRD y, por último, a Morena con López Obrador.

En marzo de este año, Duranzo declaró, en el programa Proyecto Puente, que el asesinato de Luis Donaldo Colosio fue fraguado, desde o en los alrededores del poder presidencial de 1994, durante el sexenio de Carlos Salinas de Gortari: “Es una herida nacional que está ahí, permanece, dolió a todos los ciudadanos… año con año brota, de nuevo, la indignación y agravio de su asesinato”.

Jesús Lemus, un periodista acusado de narcotráfico y, posteriormente, liberado por falta de pruebas, convivió con Aburto en el penal de Puente Grande, Jalisco, y registra uno de los más recientes relatos del magnicida en el libro “Los Malditos”.

Lemus preguntó a Aburto más de una vez: “¿Fuiste tú quien mató a Colosio..?”; dice que le respondió con una leve sonrisa: “NO fui yo; eso lo sabemos Dios y yo, y los que lo mataron y me metieron en esta bronca, pero nunca le ganaría la batalla de mi inocencia al gobierno”.

Es una declaración con todas las reservas del caso y victimización de la parte interesada, en contraste con la evidencia fotografiada y grabada en Lomas Taurinas, pero, a la vez, develar la verdad es una oportunidad de oro para Durazo y para el proyecto ético y profundamente moral del gobierno de Andrés Manuel López Obrador de la Cuarta Transformación de la República.

El próximo secretario de Seguridad Pública tendrá frente a frente a Mario Aburto y todo el tiempo para escarbar en la historia de la trama detrás del asesino material y confeso de Luis Donaldo Colosio.

No puede perder la oportunidad; se lo debe a su amigo, a su ex jefe y frustrado candidato que pudo cambiar la historia de México, según las virtudes que le atribuyen Durazo y sus cercanos a Colosio Murrieta.

Si Durazo NO perdona a Aburto, tampoco ha perdonado a quienes dice que fraguaron, desde o en los alrededores del poder presidencial de 1994, el asesinato de Luis Donaldo.

El destino le puso esta oportunidad en las manos.

¿Treinta millones fueron engañados..?

 

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