Caos gasolinero, Aladino y la lámpara de donde no sale ni genio, ni ingenio

¿Quién embarcó al Presidente con la gran idea de que, para golpear al ‘huachicoleo’, lo mejor era cerrar las válvulas de los ductos que llevan los energéticos líquidos a todo el país? Si todo esto no es una crisis, se parece mucho

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En el tema de seguridad, dice el Episcopado, el Presidente Andrés Manuel López Obrador no tiene la lámpara de Aladino.

Y, en serio, ni en ese ni en ningún otro.


Pero el caso no es la lámpara, sino querer parecerse a Aladino como dueño de un genio que concede todos los deseos.

Eso parece ocurrir en el caso que mexicanos de ya muchos rumbos del país padecen con la adquisición de gasolina, un problema generado, dice el Gobierno federal, ante las acciones tomadas para combatir el “huachicoleo”, robo de combustible, a Petróleos Mexicanos.

Sin embargo, lo que Jesús Ramírez, Coordinador General de Comunicación Social de Presidencia, afirma que no es una crisis, a la vista de expendios con larguísimas filas en la Ciudad de México, entidad más reciente agregada al pánico, verificado por este relator, se parece mucho a ello.

Ayer por la mañana se hablaba de filas largas en una gasolinera de Santa Fe, otra en Tlalpan, otra en Iztapalapa y una más en la colonia Del Valle.

Pues así fue pasando el tiempo, como dice la canción, y, a medida que transcurrían las horas, el pánico se apoderó de los automovilistas, que, sin pensar si había o no desabasto, colmaron las estaciones de gasolina.

Por la tarde, la desesperación era generalizada; gasolinera que uno se topara, gasolinera que acumulaba más de 20 o 30 clientes. Las compras de pánico provocaron caos vial.

Pero el asunto fue más allá. Algunos expendios cerraron porque en realidad ya no tenían combustible que vender. En otras, los trabajadores, desde lejos, movían sus brazos señalando que no había servicio.

A paliar el asunto, durante el día, además de Ramírez, salieron Octavio Romero, Director General de Pemex, y Mario Delgado, coordinador de los diputados de Morena.

Y aquí es donde sin lámpara, ni genio -ni ingenio-, pero, pareciera, sí intentando emular a Aladino, el Gobierno federal frota y frota, buscando, de una vez por todas, que aparezca un signo de arrodillamiento del crimen organizado, ante lo que la gente comienza a notar, también demasiado temprano, como una promesa difícil de cumplir.

Para ello, algún genio no encriptado en ninguna lámpara, menos de luz, embarcó al Presidente a que la gran idea para golpear al “huachicoleo” era cerrando las válvulas de los ductos que llevan los energéticos líquidos a todo el país.

Entonces comenzó el desmadre.

¿Hay o no hay desabasto? Sí, en varias zonas del país.

¿Hay o no hay gasolina? Pienso que sí, y mucha.

Entonces ¿qué pasa? Primero, ante los iniciales casos de cero combustible en algunos expendios el fin de semana pasado, el propio gobierno crea una situación de pánico: “Es una estrategia para golpear al ‘huachicoleo’”. “No se preocupen”, es la frase diaria de consuelo que ya lleva casi una semana.

Dudo que el genio, en realidad, haya golpeado a los “huachicoleros” tanto como a los automovilistas.

Pero este es un asunto en el que debemos meternos con astucia porque hay partes en el que se convierte en un laberinto, claro, del que sólo nos sacaría un genio. Lástima; no todos los mexicanos tenemos lámparas como Aladino.

A ver, porque del cierre de ductos (cuyas válvulas ya abrieron después de generar escasez de combustible en expendios y que, entonces, volvieron a ser presas de “huachicoleros”), el problema pasó a las pipas.

Que ya no se las roban, al menos el contenido de sus tanques, es la buena noticia del Gobierno federal.

El lunes, López Obrador anunció que de mil 100 pipas desviadas al día, bajaron a 36. Ayer modificó la cifra, que “antes del plan eran 787 pipas diarias robadas; ahora, con el plan, se ha bajado a 177 pipas diarias”.

El genio (el de la lámpara) no está de genio.

Bien, ya se roban mucho menos pipas, entonces, ¡debería haber más gasolina en los expendios!

Ya se espantó a los “huachicoleros”; entonces, ¡debería haber más gasolina en los expendios!

Pero ¿en verdad, genialidad, sin genio ni ingenio de por medio, ya se espantó a los ladrones de combustible?

En lo que esto escribo, hace apenas dos segundos, me llega una alerta de Excélsior: “En el municipio de Acambay, Estado de México, ‘huachicoleros’ se enfrentaron a balazos a policías”.

Y uno más: “Se sancionará a gasolineras que realicen campaña de pánico: Secretaría de Energía”.

Genial laberinto.

Insisto, como muchos otros, en que el propio gobierno muestra una necesidad de crear la imagen de que todo está cambiando, pero sin hacer nada.

Pero, además, nadie puede exigirle a este ni a ningún gobierno resultados a un mes una semana de haber asumido.

Obrar de manera desenfrenada es hacerse harakiri, y luego las chapuzas se descubren.

Bien dicho lo dicho por el Episcopado: El Presidente no tiene una lámpara de Aladino, aunque a su equipo bien le caería tener una linternita.

Por lo pronto no hay Aladino; no hay lámpara; no hay genio, ni ingenio… No hay gasolina…

 

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@RobertoCZga

 

 

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