Calma, buitres y zopilotes, que el PRI no es carroña

Proclama bien podría ser un primer llamado a la guerra por el rescate del partido

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Porque parece resumir el pensamiento y la actitud de una gran cantidad de militantes priístas que no fue derrotada el primer domingo de julio, sino mucho antes, transcribo el escrito que un buen amigo priísta sonorense me hizo llegar de manera anónima.

Tocará a los adivinadores intentar saber quién escribió esta proclama que bien podría ser un primer llamado a la guerra por el rescate del PRI:


“Quienes dan por hecho que ya nos enterraron no olviden que somos semilla, y los que ahora nos lanzan piedras sepan que con ellas construiremos una nueva escalera para regresar a la cima.

“El Partido Revolucionario Institucional está hecho con el temple de aquellos hombres que hicieron la Revolución. Esos que no temieron derrotas ni perder su vida. Que este gran partido es embrión y génesis del sistema político mexicano. Que más que un partido es toda una cultura, esa cultura en la que todos los demás aprendieron de sus enseñanzas. Muchos que ahora nos denuestan fueron sus pupilos y acabaron expulsados o desertaron por ineptos, traidores u oportunistas.

“Mi gran PRI es ese que se nutre, todos los días, de patriotismo, que jura bandera y entona, emocionado, nuestro Himno Nacional.

“Y sí, desafortunadamente, es cierto. Se desvió de sus ideales y lo convirtieron en una maquinaria electoral, en agencia de colocaciones que abrigó a su clase política renovando sólo algunas de sus élites temporalmente; también ha sido trampolín para gobernantes. Es cierto, duele también tener que aceptar que fuimos testigos mudos y complacientes escoltas y aplaudidores de arribistas sin carrera partidista y, menos, sin formación ideológica ni conocimiento de su recia historia, que jamás estuvieron en una trinchera de alguna batalla electoral.

“Tanto perdió su identidad que surgió una extraña simbiosis en la que a los empresarios los hicimos políticos y los políticos terminaron de empresarios.

“En el recuento de su desvarío podrá agregarse un cúmulo de expresiones y causas de esta estrepitosa derrota que no nos debe desmoronar ni desunir; por el contrario, que sea acicate para sacar la entereza del guerrero indomable que nos heredó este gran partido de esos enormes patriotas que formaron las instituciones de este nuestro querido México.

“Tenemos fuertes raíces, portamos los colores de la patria y por eso México y el PRI somos uno solo.

“Lo ocurrido, consummatum est. Dice Borges que el futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer. Dejemos atrás los lamentos y disputas. No perdamos tiempo; preparémonos, desde ahora, para la siguiente contienda; estarán en juego la Cámara de Diputados, el Poder Legislativo y las gubernaturas en varios estados donde también habrá elecciones. Entonces, estemos prestos a reagruparnos y a consolidar esa unidad amenazada por el coraje, el desencanto y la desesperación.

“Pensemos, reflexionemos, aportemos y debatamos ideas para la solución, y no nos desgastemos en acusaciones ni señalamientos personales que sólo hacen no sólo más profundas  las heridas, sino también el hoyo del problema en el que estamos.

“En el 2000 y el 2006 nos extendieron esquelas, las publicaron y hubo hasta quien asegura haber asistido a nuestro funeral, pero, como el ave fénix, supimos resurgir movidos por la lealtad y la pasión, como esa ave que canta, aunque la rama cruja; recordemos la hazaña porque, a diferencia de la guerra, en política nadie muere; sólo se transforma, evoluciona o adapta. Apuesto ahora, como siempre, mi lealtad y convicción a la institución que me dio formación política, me educó cívicamente y me hizo querer más a mi país.

“Exhorto a mis compañeros a evitar las descalificaciones personales, trátese de quien sea. A entender la lectura de este proceso electoral con madurez, prudencia y cautela, pues los judas acechan a atizar el fuego y propiciar la lucha fratricida.

“Si bien el futuro mucho tiene de azahar, también se construye; es cierto, también se imagina y se prepara. Que sea, pues, ésta la gran oportunidad de hacer de nuestra organización la organización de todos y nunca jamás de un solo hombre, de un grupo o de una pandilla. Hagamos de la diversidad fuerza, y del debate y diálogo una fortaleza. Un partido que sea eso. Un partido, y no un entero, donde todas las expresiones tengan cabida y espacio de participación.

“Recobremos el valor de la militancia y repongamos el candado de que para ser candidato se tenga carrera partidista y no demos paso a los improvisados.

“Desde el fondo del alma, de ahí donde duele y hace nudo la garganta, donde el aliento se ahoga y entrecorta de coraje, de impotencia y de tristeza, que surja nuestro grito de guerra, que se sepa que el PRI, nuestro gran PRI, está de pie, más vivo que nunca. Herido, lastimado, derribado, pero no destruido; puesto y dispuesto a seguir dando la batalla. Que somos los invencibles guerreros. Como decía y, por cierto, muy bien y seguro… somos….

“¡ORGULLOSAMENTE PRIÍSTAS! Y que ¡viva el PRI!

“¡¡¡Este también es mi grito de guerra!!!”.

Todo indica que inició la lucha por el PRI.

 

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