Cada quien con sus aluxes y sus silencios

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PUES YA NI LA ARRASTRAN, la neta es que cada quien puede creer en las cosas que quiera, ya sea porque las ha visto o porque le han contado o porque cree que las vio, total, cada quien con sus ALUXES y nadie puede decir que es pecado creer en ellos o verlos, total, si usted no le pega a la hierba buena es su problema, pero estoy seguro que muchos los han visto cuando andan de fiesta por los montes y pensando que andan en la vil naturaleza y eso tampoco es pecado ni falta a la moral, total, en seco, sin ningún vicio, se ven cosas peores y malvadas y eso no es culpa de uno por andar en orden y a la línea.
Si confiamos en los datos del pueblo sabio pues existen los ALUXES, cuando menos que digan eso en parte de Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Puebla, Yucatán, Quintana Roo y no me digan que todos andan viendo cosas raras porque son fumadores sociales de la hierba santa o cosas por el estilo, no, son simples historias y tradiciones, seguro que muchos los han visto y por ello las creencias tan fuertes. Hace algunos años, recorríamos con Don Pedro Ferriz Santacruz, Yucatán, y tuvimos una cena con Don Víctor Manzanilla Schaffer quien era el gobernador del estado, cuando llegamos a la casa de Don Víctor, este nos indicó que vendrían también a cenar unos investigadores españoles que estaban haciendo estudios en algunos centros de Yucatán y cuando ellos llegaron, dos de ellos, una científica española y otro historiador o etnólogo comentaron, durante la cena, que estaban fascinados con sus trabajos y por las facilidades que se les brindaron por parte del gobernador para realizarlos en las zonas arqueológicas y contaron que, además, era fascinante porque de vez en cuando se aparecían los ALUXES y les movían todos los aparatos y las cosas y ahí comenzaron las historias y les aseguro que no habíamos tomado xtabentun, ni fumado nada, ni andábamos en la juerga o se pretendía impresionar a Don Pedro que era un reconocido investigador de la vida extraterrestre y profundo creyente de los platillos voladores y tampoco le pegaba a nada a pesar de las bromas que le hacían algunos cómicos con eso de que: “Un mundo nos vigila”, pero en realidad lo que investigaba no eran cuentos ni historias salidas de las fumadas o de la ingesta de hongos o peyotes o cosas por el estilo, eran una cosa seria y pues, por esa razón, digo que cada quien con sus creencias y con sus experiencias y cada quien con sus ALUXES…
Yo no sé si alguna vez se han metido a las selvas del país, ahí se siente la vida en todo su esplendor, el verde fatiga y cansa y cuando se va dominando el silencio y se logran ver los diferentes tonos del verde y se escuchan los pájaros y se pueden distinguir entre los árboles comienza en verdad a sentir la vida de los montes y las sabanas, se escuchan los insectos y se sufren en la piel, el calor es húmedo y sofocante, los pies se hinchan y se van apestando las botas y uno en la realidad no fácilmente se ajusta a los huaraches que por ello son utilizados en esas zonas por su enorme comodidad, las alimañas impresionan y se pueden ver las tarántulas que brincan y los grupos de hormigas que con toda facilidad destrozan cuerpos de animales muertos o pelan árboles y acarrean frutos, las noches son estrelladas y el silencio de cantos de grillos y de sonidos misteriosos por el viento dan cuerpo a las historias, ahí comienzan las historias de los aparecidos, de los brujos, de los nahuales, de los ALUXES y cada uno tiene una nota de verdad en ese mundo misterioso de soledades y de silencios, por ello las lumbradas se ven desde muy lejos y si pone uno atención los sonidos del silencio existen y no anda uno con fumadas o cosas peores, no, el tema es ese el mundo mágico en donde miles y miles de indígenas nos van acompañando por años y siglos por historias contadas de boca a boca por los tatas, los abuelos, las abuelas cuando bordan o cuando tejen o cuando se les acompaña al monte a cortar la leña o a traer el agua, todo es magia pura en esas zonas y hay razones, los indios vienen sufriendo de mucho, de persecuciones, de violencia, de traiciones, de soledades, de abandonos, así sobreviven en su magia y con su magia, ellos saben leer los sonidos de las llamas en los fogones, ellos interpretan los cantos de los pájaros y saben cuando llueve o vendrá la sequía y con ella el hambre y la soledad y la muerte, ellos saben que cuando les llega la tos no hay mucho por hacer sino traerles las hierbas santas de los campos y cantar y rezar para que tenga mejores días y los tiempos de la muerte no les alcancen, por ello, nuestros indios son tan solidarios en la vida y en la muerte y en las dos cantan y chupan pisto y toman aguardiente o sotol o mezcal o fuman cigarros de hoja y solamente los hombres sabios fuman la marihuana o se llegan a emborrachar porque en esas fugas del alma es como ellos ven lo que pasa y pueden curar o darse por perdidos, así interpretan al nacimiento los animales que cruzan por la choza y son los tonales de los niños, son sus animales de protección y es cierto, los señores nahuales son verdad, son los viejos curanderos que de pronto desaparecen y se transforman en animales feroces o mansos según el caso que se trate y las señoras sabias ayudan a dar a luz y ellas saben con un simple hilillo si es niña o es niño y en esos sonidos del silencio la verdad es que aparecen los ALUXES y de pronto se van y no vuelven por muchos años hasta que, nuevamente, alguien les brinda la vida pensando en ellos y se hacen reales para que sigan las historias… así que cada quien con sus ALUXES Y SUS SILENCIOS….

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