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Columna invitada

Con un doctorado en Derecho, el futuro jefe de Gobierno habrá de imprimir su sello formativo

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El ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas abrió brecha en el gobierno del Distrito Federal y, a partir de entonces, la legitimación de la izquierda ha sido cada vez mayor.

Cuauhtémoc Cárdenas obtuvo en la votación un millón 800 mil; por Andrés Manuel López Obrador la cifra se contrajo; fue de un millón 600 mil electores. A partir de la candidatura de Marcelo Ebrard, la cifra se dispara a 2 millones 200 mil, un indicador que parecía récord, pero que con Mancera se fue muy adelante: Tres millones de votos.

Los votos por López Obrador fueron un referéndum al mandato de Cárdenas; a lo largo de estos sexenios, el mejor refrendo social al ejercicio del gobierno capitalino fue a favor de Marcelo Ebrard.

Al recibir su constancia de jefe de Gobierno electo, Mancera señaló que “asumía con toda responsabilidad y recibía la constancia de mayoría, a fin de atender los pasos legales, jurídicos, que irán acompañando este proceso electoral, hasta estar en condiciones de que sea concluido y poder servir a la ciudadanía”.

Con un doctorado en Derecho, el futuro jefe de Gobierno habrá de imprimir su sello formativo, dándole a la “civitas” la certeza en todos sus ámbitos, como lo hizo desde la PGJDF, haciendo del Distrito Federal una ciudad segura.

Ha ofrecido Miguel Ángel Mancera una mejor relación entre el gobierno central y las jefaturas delegacionales a través de las tres demandas prioritarias señaladas por cada colonia o barrio.

La fortaleza del jefe de Gobierno depende, en mucho, del trabajo que establezca con los jefes delegacionales; de por sí, hablar de gobierno central supone una periferia que coloca a las afueras de la toma de decisiones a los gobiernos locales.

Sigo creyendo que la vinculación entre el jefe de Gobierno y las 16 demarcaciones es prioritaria.

Como jurista, los temas de la reforma constitucional para el DF no son una sorpresa al jefe de Gobierno electo: Nada distinto de lo que señala la Constitución sobre los municipios debe obtenerse para las jefaturas delegacionales.

La reforma del Estado 32 que se echó encima, como un compromiso, Alejandra Barrales en el Senado será la suma de libertades para los poderes y sus gobiernos locales: La misma libertad que merece el jefe de Gobierno, también, la necesitan la ALDF y las jefaturas delegacionales.

Creo que todavía se puede hacer mucho en la ingeniería financiera del GDF y las demarcaciones, con tal de obtener mejores resultados en obra pública y derechos sociales. Ebrard demostró que sin la tenencia era posible allegarse más recursos sin apretar los bolsillos de los capitalinos.

Miguel Ángel Mancera trae innovadores proyectos a convertir en planes de gobierno y acciones encaminadas al bien colectivo. Los 3 millones de votos son un compromiso ineludible para el buen mandato, no un cheque en blanco.

  • Diputado por el PRD ante la ALDF

http://guillermosancheztorres.blogspot.com/

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