Buenrostro de la 4T: el SAT esperará hasta el 30 de junio

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En definitiva, a la Cuarta Transformación no le gusta mostrar su buen corazón y prefiere justificar en la saturacion de los servidores de el Servicio de Administración Tributaria una de sus mejores decisiones en tiempos de emergencia nacional causada por Covid-19: extender hasta el último día de junio el plazo de pago de impuestos a las personas físicas, usted y yo.

Con seguridad, el Presidente López Obrador entendió o alguien lo convención de que entre morir de hambre en la punta de la crisis del coronavirus y ponerse a mano con Raquel Buenrostro, la mayoría de los contribuyentes habríamos preferido sin dudar la persecución del SAT, y por eso decidió el aplazamiento del pago hasta el 30 de junio.

Esta quizás será la mejor medida por la que el mandatario se llevará una ovación generalizada de los millones de mexicanos cautivos del SAT, compuesta en en su casi totalidad por las clases medias, cualquier que sea su denominación.

Sin embargo, tal vez porque doña Raquel no quizo mostrar su buenrostro la medida se dio a conocer la noche del miércoles sin bombo ni platillo.

O tal vez porque el Presidente prefiere que en la mañanera del jueves Lord Molécula pregunte al Presidente de todos los mexicanos y jefe del Estado mexicano por qué tomó tan sabia y generosa decisión, a fin de que explique larga y pausadamente a las clases medias que gracias al humanismo de la 4T en las peores semanas de la epidemia podrán disponer del dinero que como limite tendríamos que pagar al SAT el jueves próximo.

Hoy estaremos agradecidos con el Presidente no sólo los ancianos mayores, madres solteras, pescadores, jóvenes, que reciben becas para las universidades Benito Juárez y los millones de mexicanos beneficiarios de los programas asistenciales de la Cuarta Transformación, sino el resto de compatriotas que religiosamente pagamos impuestos cada año porque somos buenos mexicanos o por temor al SAT.

Así que en la semana que falta a abril los angustiados jefes de familia que enfrentábamos el dilema de subsidiar las necesidades de la epidemia con dinero de los impuestos, ya no tendremos el dilema de rebelarnos abiertamente o buscar un amigo en el SAT dispuesto a ayudar a cambio, cómo no, de una corta, sino que respiraremos aliviados gracias a que López Obrador decidió mostrar que también está preocupado por la suerte de las clases medias, por acomodadas que sean.

La medida que todos reconocemos fue anunciada poco antes de las 22 horas de ayer basada en cuestiones técnicas, la saturación de la página web, satid.sat.gob.mx: “Reconocemos que la alta demanda para generar o actualizar la contraseña rebasó nuestro sistema. Esta limitante en la página SAT-ID se encuentra en proceso de mejora continua para resolver las situaciones técnicas que se han reportado”, aunque, también dijo que hasta el 21 de abril había recibido 4 millones 252 mil 450 de declaraciones de personas físicas, cifra que es 32 por ciento mayor a la de 3 millones 210 mil 548 de 2019.

Lo cierto es que se impusieron otras razones superiores a las meramente técnicas, y no hay razon para que el Presidente, el secretario de Hacienda, Arturo Herrera, y la directora del SAT, Raquel Buenrostro, no reconozcan que también tiene que ver con humanismo pues comprenden los apuros económicos de los causantes cautivos agobiados por Covid-19, la crisis económica y el SAT.

En medio de tantas noticias malas, hoy si es honor dar un aplauso a Obrador.

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