El viernes, Joaquín López-Dóriga vivió uno de sus momentos más difíciles de su larga estancia en el noticiario de Radio Fórmula; de moderador de un debate entre los coordinadores de los tres candidatos presidenciales mejor ubicados, poco faltó para que terminara convertido en réferi de un encuentro a golpes.
Y todo por la cacareada honestidad valiente de Andrés Manuel López Obrador.
Cualquiera sabe que asesores y colaboradores del candidato de las izquierdas se reunieron en casa de Luis Creel (primo del dos veces precandidato perdedor a la candidatura presidencial del PAN, Santiago del mismo apellido) a pasar la charola a un grupo de empresarios. Se trataba de reunir unos 6 millones de dólares, que a valores actuales son casi 90 millones de pesos.
Del audio, publicado por El Universal, es posible inferir que quienes se pongan a mano con López Obrador y el candidato de las izquierdas a jefe de Gobierno del DF les irá a toda madre los próximos seis años.
Las insinuaciones son tan obvias que Mancera se apresuró a presentar una denuncia en la procuraduría de Justicia del DF, de la que fue titular, por el uso, sin autorización, de su nombre.
El viernes, con Joaquín, el coordinador de la campaña de AMLO, Ricardo Monreal, fue arrinconado contra las cuerdas y no tuvo manera de defenderse. Polemista articulado y orador reconocido en el Congreso, no encontró manera de eludir los golpes de Roberto Gil y Luis Videgaray, en especial los de éste, que coordina la campaña de Enrique Peña Nieto.
Intentó una debilona defensa contraatacando con el hallazgo de 42 asesores, entre extranjeros y mexicanos, al servicio de Videgaray. Su mejor golpe fue la mención de la lista de asistentes a una supuesta encerrona de emergencia en Tabasco, para enfrentar los estragos ocasionados en la campaña priísta por la encuesta de Reforma que coloca a López Obrador a 4 puntos de Peña Nieto.
Una y otra vez mencionaba los 42 asesores e insistía en los extranjeros, sobre todo en estos, hasta que Videgaray le aclaró que uno de los personajes aludidos, un experto extranjero, es un hombre de edad que se encuentra hospitalizado en Estados Unidos.
Ricardo ya no supo qué contestar y de los argumentos pasó, emulado por Videgaray, a las descalificaciones e insultos. Para entonces ya estaba en la lona, boqueando.
El réferi se afanaba por situarse en medio de los pugilistas y acudía a su derecho a pasar unos anuncios comerciales, sin que nadie le hiciera caso.
Sólo faltó que Monreal y Videgaray se mojaran con saliva las orejas y se dieran de trompadas a la salida de la cabina.
Mera anécdota, pero quien puso el asunto en su cabal dimensión fue el coordinador panista, Roberto Gil, una especie de convidado de piedra durante la pelea.
Como López Obrador asegura que Luis Mandoki (su cineasta favorito, el mismo que lo convirtió en mártir de la democracia en un documental sobre el 2006), el uruguayo Luis Costa Bonino, que pasa por asesor en las campañas de Mitterrand y Luiz Inacio Lula da Silva, y Adolfo Hellmund, que será miembro del gabinete del candidato de las izquierdas, pasaron la charola sin él saberlo, y como Mancera ya interpuso denuncia por el uso de su nombre sin su consentimiento, Gil aconseja ir más lejos: Denunciar por fraude.
El supuesto del panista es que Creel, Mandoki, Bonino y Hellmund aprovecharon la campaña para sacar un billete a un grupo de empresarios, pidiendo su ayuda a las campañas de los candidatos con el señuelo de que en el próximo sexenio les iría bien, por lo menos en el DF, donde el triunfo está asegurado.
Es un hecho que Mancera es ajeno al pase de charola porque, en caso contrario, hombre de leyes al fin, no habría interpuesto denuncia por uso de su nombre. Habrá que ver si la ratifica.
López Obrador, que siempre espera que creamos en su palabra, se deslindó, de inmediato, del pase de charola. No es extraño; lo mismo hizo cuando René Bejarano se embolsó los billetes y las ligas de Carlos Ahumada, aclarando que su jefe, AMLO, sabía que estaba ahí haciendo lo que hacía; igual se deslindó de su tesorero, Ponce, sorprendido jugando en un casino de Las Vegas y preso en La Loma, así como de su ex escolta militar, arraigado por supuesta vinculación con el crimen organizado.
Hoy puede ocurrir el segundo round, pues Videgaray y Monreal se encontrarán de nuevo, pero en terreno favorable a López Obrador, el noticiario de Carmen Aristegui.
