Broma o locura lo de la bomba en el Zócalo, pero…

Hay antecedentes de que sobran locos dispuestos a lo que sea y que contra sus acciones no hay seguridad que valga, ni siquiera la brindada por el pueblo

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Lo aconsejable es no dar importancia al estremecedor mensaje, en las redes sociales, sobre el supuesto deseo de la empleada de una aerolínea que, de haberse hecho realidad, habría constituido la peor tragedia de nuestra historia, pero sería irresponsable dejarlo pasar porque, en cierta medida, refleja la polarización que vivimos y el peligro que afrontamos, día a día, con el manejo, sin freno, de las redes sociales.

Confío en que se trate de una broma de evidente pésimo gusto o que algún nauseabundo individuo hackeara (si este es el término apropiado) la cuenta de Xiime García, a quien se atribuye la publicación, porque nadie en sus cinco sentidos podría desear que una bomba nos hubiese hecho “el favor” a “todos” de caer en el Zócalo capitalino durante el primer grito de Independencia del Presidente López Obrador, al que acudieron más de 100 mil personas, según cifras oficiales.

La broma, porque no descartemos que hay quienes, por hacerse notar, son capaces de publicar este tipo de barbaridades en las redes sociales a sabiendas de que un buen trabajo de inteligencia puede identificar al autor, o lo que haya sido, debe alertar al gobierno.

No en el sentido de que la mafia del poder, los neoliberales, conservadores, porfiristas o fifís, estarían dispuestos a acudir a recursos extremos como el evento casi imposible, a menos que se cuente con un bombardero, de “dejar caer” una bomba sobre el Zócalo en una ceremonia encabezada por el Presidente para evitar la consolidación de la Cuarta Transformación, pero tomar conciencia, sí, de que un sector de la población, minoritario o insignificante, comparado con el porcentaje de mexicanos que admira a López Obrador, está a disgusto, a grado de recurrir a este tipo de ocurrencias de obligada descalificación.

Hay antecedentes de que sobran locos dispuestos a lo que sea y que contra sus acciones no hay seguridad que valga, ni siquiera la brindada por el pueblo.

La noche del lunes 15 de septiembre de 2008, manos criminales arrojaron dos granadas de fragmentación a la multitud de casi 30 mil personas que coreaba las arengas del gobernador Leonel Godoy en la Plaza Melchor Ocampo de Morelia, Michoacán. Murieron 8 personas y más de 100 resultaron heridas; algunas sufrieron amputaciones.

A la fecha no se ha determinado, con certeza, la identidad de los criminales ni sus intenciones. Las investigaciones coinciden en que fue el crimen organizado, pero lo único cierto es que todo tipo de autoridades, desde las estatales hasta las federales, que operaban en la entidad no tomaron en serio los reiterados mensajes advirtiendo de que habría “un desastre el día del Grito”.

Insisto, es mejor que el mensaje atribuido a “Xiime” se trate de una broma de pésimo gusto, pero dado el antecedente de Morelia, lo aconsejable es poner atención a lo que sea, hasta lo que parezca locura.

 

 

 

 

 

 

 

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