Blanco, astro del futbol y de las féminas

Escándalos de alcalde de Cuernavaca comienzan con su mayor debilidad, las mujeres

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La vida del astro del balompié y político Cuauhtémoc Blanco ha estado marcada por claroscuros.

Su infancia se desarrolló en Tlatilco y Tepito, en la Ciudad de México, donde forjó su bravo carácter; una vez que saltó a la fama, al ingresar al club América, cambió esas calles por las Lomas de Chapultepec, mujeres, autos y  una cuenta bancaria que mes con mes registraba unos 100 mil dólares.

Los escándalos de Blanco comienzan con su mayor debilidad, las mujeres. Casado con Marisela Santoyo, y madre de su progenitor, el futbolista se divorcia de ella por sostener una relación sentimental con Liliana Lago,  mejor conocida como “La Nacha Plus”.

Santoyo, al enterarse de la infidelidad, levantó una denuncia penal, acusándolo de lesiones y amenazas de muerte.

Bares y discotecas eran los centros de entretenimiento donde Blanco se dejó ver con varias de las actrices de la pantalla chica, y donde los paparazis obtenían sus mejores gráficas para las portadas de revistas del mundo del espectáculo.

Después de bajarle la novia a Enrique Garay, comentarista deportivo con el que “La Nacha Plus” tenía una relación sentimental, el “Cuau” se dejó ver con Galilea Montijo, con quien hasta de boda se hablaba.

Sin embargo, Blanco no se conformó con la conductora del programa “Hoy”, a quien dejó por Lilí Brillanti y a quien engañó con su mejor amiga, Rossana Nájera. Una canita más al aire fue la violinista Sandra Montoya.

Cansado un poco de la farándula, Blanco puso sus ojos en la empresaria sinaloense Gladys Gallardo, pero  ahí no pararon los romances; el “Temo” le bajó la esposa a su compañero Pavel Pardo, por lo que Cristina forma parte de la lista amorosa del astro y a la que también engañó con la actriz Ivonne Ley.

El ahora presidente municipal del Cuernavaca, Morelos, también se ha visto envuelto en pleitos con periodistas, a quienes les ha gritado “pinches muertos de hambre”.

Pero no sólo han sido insultos; los golpes forman parte de su manera de solucionar las cosas; muestra de ello es el pleito que protagonizó que el comentarista televisivo David Faitelson, a quien  le dio un puñetazo, escondido en un vestidor, luego de un partido en Veracruz.

No conforme con ser una estrella del deporte, el ídolo del barrio bravo de Tepito se perfiló a la política, hasta alcanzar la presidencia municipal de Cuernavaca, donde la legalidad de su triunfo está en duda

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