Barreiro pagó un favor a Anaya con otro favor

Realidad y pruebas contra candidato presidencial de Por México al Frente dicen otra cosa; se trata de un caso donde coinciden varias figuras delictivas en un entorno de corrupción

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Al descubierto la red de prestanombres y empresas fantasmas que beneficiaron a Ricardo Anaya.

La recopilación de la información disponible, realizada por IMPACTO, sobre la trama financiera armada en torno a la venta de una nave industrial propiedad de Anaya en Querétaro no es lo único sospechoso del caso; afloran indicios de diversos delitos, que van desde conflicto de interés, tráfico de influencias, enriquecimiento ilícito y hasta lavado de dinero.

Las declaraciones emitidas ante la autoridad ministerial por Luis Alberto López, chofer del empresario Manuel Barreiro, vienen a confirmar una historia que comenzó en 2008, cuando, a partir de información oficial privilegiada, el hoy candidato presidencial de Por México al Frente -entonces secretario particular del gobernador Francisco Garrido Patrón- diseñó la estructura para construir un negocio que le dejó ingresos del orden de los 43 millones de pesos.

El chofer de Barreiro evidenció la existencia de este entramado criminal cuando declaró que su jefe le dio órdenes para firmar documentos que lo convirtieron en el representante legal de Manhattan Master Plan Development, la empresa “fantasma” que se constituyó para comprar a Anaya, en 53 millones de pesos, la bodega ubicada en el “Parque Tecnológico Innovación Querétaro” que había comprado antes en 10 millones.

El origen del recurso no ha quedado claro porque la empresa que le compró la bodega al candidato presidencial del PAN, PRD y Movimiento Ciudadano está constituida a partir de prestanombres del empresario amigo de Anaya, el mismo que le vendió el terreno donde se hizo el edificio comercial en una cantidad fuera del alcance de los ingresos del entonces secretario particular del gobernador queretano.

La recopilación de IMPACTO (sintetizada en un video disponible para el lector con la liga https://www.youtube.com/watch?v=nfds3ZX4o6s&feature=youtu.be) revela que, en su condición de empleado de confianza de Garrido Patrón, el presidenciable frentista conoció información y traficó influencias para que la venta de los terrenos donde se construyeron las naves del Parque Tecnológico se hiciera a dos prestanombres de Manuel Barreiro, quien, pagando el favor a Anaya, le vendió uno de los lotes.

Un caso claro de pagar un favor con otro.

Años después, el terreno se convirtió en una enorme construcción comercial en torno a la que las autoridades realizan investigaciones porque la trama financiera armada para su compra, en beneficio de Anaya, se equipara al ‘modus operandi’ de las actividades que se realizan con dinero de procedencia ilícita; dicho de otra manera, con el lavado de dinero.

Manhattan Master Plan es una empresa considerada como “fantasma” por el Sistema de Administración Tributaria (SAT), pues no tiene una actividad definida; no compra, no vende, no enajena o exporta productos; tampoco presta servicios, no tiene empleados y su domicilio fiscal es un terreno baldío.

De esa empresa, cuyos accionistas son un chofer y la esposa de un contador del empresario Barreiro, salieron los 53 millones de pesos para comprarle al candidato presidencial una bodega que le costó 10 millones de pesos.

A lo largo de las investigaciones que realizan las autoridades se han encontrado muchas inconsistencias; por ejemplo, el presidenciable de Por México al Frente dijo que quien le entregó los 53 millones de pesos no fue Barreiro, a través de Manhattan Master Plan, sino el arquitecto Juan Carlos Reyes García; esto ha sido desmentido en el desarrollo de un expediente abierto a instancias, justamente, del propio Anaya, quien, sin embargo, al verse descubierto como beneficiario directo de diversos delitos no ha dudado en decir que el caso es una persecución política en su contra.

La realidad y las pruebas en su contra dicen otra cosa. Se trata de un caso donde coinciden varias figuras delictivas en un entorno de corrupción.

Y el pago de favores.

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