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Tácticas, improvisadas, con las que Josefina ha intentado paliar la ausencia de una estrategia exitosa y creativa ya han probado ser no sólo inútiles, sino, incluso, contraproducentes

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Si Josefina Vázquez Mota quiere corregir su accidentada ruta, y enfilarse hacia la casa presidencial, este domingo tendrá una oportunidad no sólo importante, sino vital, la última, sin prórroga ni retorno alguno.

Las tácticas, improvisadas, con las que Josefina ha intentado paliar la ausencia de una estrategia exitosa y creativa ya han probado ser no sólo inútiles, sino, incluso, contraproducentes.

De nada le sirvió emitir spots negativos. Menos aún el reconstruir su equipo de campaña con los “operadores” del calderonismo (esos que una y otra vez han perdido en las urnas durante este sexenio, sumiendo al PAN en una crisis electoral permanente). Su campaña ni siquiera está estancada, sino que, incluso, tiene una tendencia descendente que amenaza con ponerla por debajo, si no es que ya lo está, de la que conduce Andrés Manuel López Obrador.

Este derrotero complica aún más el escenario del domingo, pues si JVM o AMLO se muestran desmedidamente agresivos, podrían parecer desesperados.

Asimismo, es posible que les resulte contraproducente la táctica de descalificar a Enrique Peña Nieto que han venido desplegando: Ellos mismos han generado expectativas tan bajas del desempeño de EPN que seguramente las superará.

MOSTRAR VISIÓN DE ESTADO

En caso de que Andrés Manuel López Obrador y Josefina Vázquez Mota no logren dar un golpe espectacular durante el debate, y el “post debate”, sus equipos sabrán que la suerte está echada.

Si las tendencias no los favorecen, bien harán en actuar con visión de Estado y cuidar al país, evitando lo que sería la única opción al alcance de sus manos: Profundizar la guerra sucia, lo que no les daría la victoria, pero sí les permitiría seguir figurando artificialmente.

Con un ánimo patriota, entonces, tendrían que aceptar que las tendencias son irreversibles y evitarle al país el daño que significaría ver ataques personales, difamaciones y las ya conocidas tácticas de “judicializar la política y politizar la justicia”, metiendo a la cárcel a personas prominentes sólo para buscar un beneficio en las urnas.

No se trata de rumiar la derrota o sentarse sobre las manos, sino de actuar, institucionalmente, con una visión que vaya más allá del 1 de julio.

Para el perredismo se habrá dado la señal de que ya tienen un “cartucho quemado”. Lo mejor para su causa será construir lo que tanta falta les hace: Un partido genuinamente nacional, con una estructura sólida en todo el país y con procedimientos democráticos internos que terminen la permanente guerra de tribus.

Para el panismo, si JVM no logra un triunfo espectacular en el debate, comenzará la hora de tender puentes y reconstruir a Acción Nacional, prácticamente, desde los cimientos, pues poco o nada ha dejado en pie la voracidad autoritaria del calderonismo.

Ya durante el “post debate”, para los ciudadanos —muy especialmente los que participan en las redes sociales, la nueva caja de resonancia de la democracia— será un deber el dialogar sin descalificaciones ni insultos durante esta etapa, recordando que ninguna ideología o partido puede prevalecer por encima de lo que verdaderamente nos une: El ser mexicanos.

www.twitter.com/ManuelEspino

manuespino@hotmail.com

  • Ex presidente nacional del PAN y ex presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América

Ex presidente nacional del PAN y ex presidente de la Organización Demócrata Cristiana de América

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