Ayotzinapa, ahora en manos bastante cercanas a los hechos

El terrible caso ya pasa de los cuatro años, pero, desde al menos dos, no me imagino otra verdad que la que todos sabemos -o nos han hecho saber- y que algunos rechazan, pero resulta la más creíble. Municipio y Estado donde ocurrió el ‘otro 2 de octubre’ eran gobernados, en la fecha fatal, por la Izquierda

Compartir:

Sobre el caso Ayotzinapa, el PRI no se defendió ni un solo milímetro durante cuatro años luego de que los largos colmillos de la Izquierda mexicana le achacaran al Gobierno federal (priísta), prácticamente, la culpa del asqueroso episodio de Iguala, y que todos nos enteramos, nos informamos, vimos fotos, detenidos y hasta imágenes de campañas anteriores, de que quien estaba embarrado hasta el pescuezo era gente del PRD, PT, Morena y otros partidos más del “ala progresista”.

Desde el sábado pasado, el PRI ya no es gobierno nacional. Y creo que para que lo vuelva a ser, sinceramente, tendría que inventarse una “quinta transformación” y los dinosaurios sean un simple chiste del pasado.


Ayer, el Presidente Andrés Manuel López Obrador firmó un decreto para la creación de la Comisión de la Verdad sobre el caso (¿otra?, ¿en verdad, verdad, existe otra?), algo que desde hace un mes y medio se había dirimido para su conformación.

El Mandatario federal aseguró que no se va a encubrir a nadie y se echó sobre la espalda el compromiso de encontrar y castigar a los culpables. Yo diría que el asunto no tiene tantas vueltas. Creo que ni siquiera una. Lo que nunca ha estado en duda es de dónde salió y quién dio la orden.

Pero ni así, ni siendo oposición el PRI, ni ningún otro partido, sale a cuando menos decir que muchos de los involucrados militan en la Izquierda.

Si no es con esos temas con los que puede la oposición, bastante disminuida, por cierto, volver a hacer camino, no entiendo, entonces, con cuáles.

Aquel fatídico año, la vergüenza para la Izquierda (representada entonces por el PRD) fue tanta que su entonces dirigente nacional, Carlos Navarrete, decidió abandonar el cargo asumiendo que el asunto los había golpeado estruendosamente. Morena hacía sus pininos.

Y de ahí para adelante, hasta los propios familiares saben quiénes armaron el zafarrancho, pero todo se volvió más un contrapeso mediático y político. Era (y fue) el punto medular para patear el sexenio de Enrique Peña Nieto. Y no lo digo en defensa de éste porque ni las manos metieron. Lo digo porque no es honrado esconder la mano, y menos una tan roja.

Vaya, la única cuña que permitía meter al Gobierno federal al lodo era mencionando la nunca ni siquiera asomada participación del Ejército en la agresión a los normalistas. Sí, cierto, existen datos en los que se comprueba que no desearon participar, que era un asunto local, que ninguna autoridad habría esperado un desenlace tan diabólico.

Vaya, si el Ejército hubiese intervenido (lo que muchos de la Izquierda lamentan hoy que no haya ocurrido) tendrían a las Fuerzas Armadas, como dijo alguna vez Andrés Manuel, “apergolladas”.

Por ello tantas veces las zonas militares, 35 de Chilpancingo y el 27 Batallón de Infantería en Iguala, de Guerrero, han sido provocadas hasta con bombas molotov.

En su más reciente informe, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos señaló que no hay indicios de la participación de soldados en los hechos de hace cuatro años, pero tampoco los borró: “Hay que investigar”, expresó el ombudsman nacional, Raúl González.

Menciona, sí, que no tuvo una intervención oportuna para ayudar a los jóvenes, porque, incluso, atendieron a varios, pero eso es muy distinto a ser los culpables de la agresión. Esa afirmación, como la aceptación de que en el basurero de Cocula sí se incineró hasta a 19 personas, disgustó a los familiares de los jóvenes.

Luego de asegurar que “no nos vamos a lavar las manos; (porque) este es un asunto de Estado”, y de tildarlo de “triste” y “doloroso”, el Presidente habló sobre la vía en que muchos insisten, la del Ejército.

“La investigación tiene que incluir a todo el gobierno, a todas las personas involucradas”, dijo.

“Considero que en el supuesto de que elementos del Ejército estuviesen involucrados, en lugar de debilitarse esta institución, tan importante para la vida pública de la población, se fortalecería; se hace un deslinde”.

Al Presidente López Obrador lo escucharon los familiares de los muchachos, así como colaboradores y encargados de organismos y dependencias, entre ellos Alejandro Gertz Manero, Alejandro Encinas, el General Luis Cresencio Sandoval, el Almirante Rafael Ojeda, Olga Sánchez Cordero y Alfonso Durazo, entre otros.

Todos tomaron y tomamos nota.

 

[email protected]

@RobertoCZga

 

 

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...