¿Austeridad o mojigatería?

Sensata, inteligente y políticamente muy redituable, postura de presidente electo; maneras precisas en que vaya a expresarse deben ser analizadas con cuidado, a efecto de que no corran el riesgo de ser confundidas

Compartir:
Andrés Manuel López Obrador. ¿ Su patriotismo y su conciencia lo salvarán de tentación?

‘Y si Juárez no hubiera muerto, todavía gobernaría…’

Estribillo popular oaxaqueño


 

El diccionario nos ofrece los siguientes sinónimos de “austeridad”: Continencia, templanza, temperancia, moderación, sobriedad, abstinencia, mesura, parquedad, frugalidad, en tanto que define “mojigatería” como la  actitud de la persona que finge humildad para lograr una cosa. El presidente electo Andrés Manuel López Obrador  ha proclamado a la “austeridad republicana” como una de las banderas y consignas centrales del gobierno que muy pronto encabezará. Es una postura sensata, inteligente y políticamente muy redituable por su contraste con los excesos y corruptelas, sólo el tiempo dirá qué tan reales o imaginarios, o exagerados, del gobierno que termina. Sin embargo, las maneras precisas en que esa austeridad vaya a expresarse deben, a mi juicio, ser analizadas con cuidado, a efecto de que no corran el riesgo de ser confundidas con mojigatería y pierdan, así, su efecto deseable sobre la salud pública moral y financiera del Estado mexicano. Tal puede ser el caso de la decisión de abandonar la residencia oficial de Los Pinos o rematar el avión presidencial, con toda la costosa infraestructura de seguridad y telecomunicaciones que en ambos casos se desperdiciaría. En su discurso, y en la iconografía de la que se hace rodear, AMLO invoca, como figura paradigmática, al ilustre masón y héroe, al benemérito Benito Pablo Juárez García. En tal virtud cabe preguntarnos qué tan austero y honesto en lo patrimonial era, en realidad, Benito Juárez, y con ese fin invoco el auxilio de un destacado  historiador que ha estudiado a fondo su vida y su figura.

Cito a continuación la entrevista que el periodista Arturo García Hernández hizo a Ricardo Orozco, autor de “Los Juárez”, quien describe a un personaje de carne y hueso. La historia oficial ha hecho de Benito Juárez un héroe de bronce, pero el historiador Ricardo Orozco se propuso bajar del pedestal al prócer y recordar que también fue un hombre de carne y hueso que a veces mostraba el cobre. Es lo que hace en la novela histórica “Los Juárez”, en la que explora la vida familiar del benemérito y centra la atención en dos personajes fundamentales en su existencia y su trayectoria política: Su esposa y madre de sus 12 hijos, Margarita Maza, y su yerno, esposo de su primogénita, el cubano Pedro Santacilia. El autor habla, en entrevista, de sus intenciones al escribirla: ”Me interesaba bajarlo del pedestal y presentar al ser humano que tiene necesidades y arrebatos, que a veces se enferma, que a veces se enoja, que comete errores, que posee una voluntad férrea, capaz de arrostrar los mayores sacrificios en bien de lo que considera importante para el país, y que también tiene su parte mezquina. Esa es la aportación que quise hacer con este libro”.

Si de algún personaje histórico se han escrito ”toneladas de libros” -dice Orozco- es sobre Benito Juárez “y quería recordar su vida sin caer en la trillada biografía, tratando de darle un enfoque original. Vi que era un poco difícil. Entonces, creí interesante abordarlo desde su familia, contando también la vida de Margarita Maza, su esposa, y de Pedro Santacilia”. Ambos juegan ‘un papel importantísimo en todas las decisiones del hombre, especialmente durante la intervención francesa y el imperio de Maximiliano.

Margarita Maza -muy joven, a los 17 años- se casa con Juárez, que ya es un hombre maduro, de 37, y a partir de entonces vive al tanto de todas las vicisitudes de su esposo. Como conocemos por la historia, en ocasiones vive la gloria del presidente y en otras tiene que trabajar para enviarle dinero cuando es perseguido. Siempre lo apoya. Y cada que se encuentran tienen un apasionadísimo romance que se convierte en un nuevo hijo. Esa es una síntesis de la vida de Margarita. Ricardo Orozco considera que es un personaje al que habría que darle mayor importancia: ”Es una verdadera piedra angular en la vida de Juárez. Suele considerársele la compañera útil, pero hay que imaginar lo que fue tener 12 hijos y, además, enviarle dinero al marido para que pudiera vivir en el extranjero cuando era perseguido. Es todo un personaje al que hace falta estudiar”.

El proyecto de Margarita Maza no era sólo amoroso, sino también político. Ella hacía cosas políticas para ayudar a su esposo. Por ejemplo, cuando ella vive en el exilio, en Estados Unidos, el gobierno de ese país, para manifestar que está con Juárez, recibe y trata a Margarita como la esposa del presidente de México. Es respetada por los altos personajes políticos. Son los momentos en que asume una auténtica función política. Fuera de eso, vive supeditada a las disposiciones del marido.

Sin embargo, es fundamental entender de qué manera Pedro Santacilia ayudó a Juárez. Se conocieron en Nueva Orleáns y se hicieron amigos. Santacilia trabajaba en una casa comercial estadounidense que era proveedora del gobierno de Juárez. Por ejemplo, Santacilia, junto con Domingo Goicuría, surtía de barcos al gobierno de Juárez. Esto hace que se establezca una correspondencia entre ambos y que, más tarde, Santacilia viaje a México. Santacilia ha estado luchando por la independencia de Cuba y coincide con Juárez en sus ideas de libertad y autonomía de sus respectivas naciones. ‘Posteriormente conoce a Manuela, la hija primogénita de Juárez. Se casan un mes después de la derrota del ejército mexicano en Puebla, en 1863. Su luna de miel es prácticamente seguir a Juárez en su gobierno itinerante.

Después, Santacilia cobra mayor importancia porque Juárez lo comisiona para que lleve a la familia a Nueva York. Allá se establecen durante cuatro años y fracción. Es quien provee de todas las cosas, quien cuida de la familia, el que da educación a los hijos, el que manda informes a Juárez y el que de alguna manera es su portavoz ante los exiliados que viven en Nueva York. Fue un personaje de primerísima importancia. Esto se manifiesta más tarde; cuando Juárez ya ha triunfado, y está en el poder, le confía a Santacilia el manejo de  su patrimonio, lo que le permite acumular una considerable fortuna. Baste decir que, hasta la fecha, sus descendientes poseen, entre otras muchas propiedades, vastas extensiones de tierra en el árido y extenso municipio de San Felipe “Torres Mochas” Guanajuato, en las que se apacientan finos toros de lidia que tienen acceso a agua de mejor calidad que la que beben los paupérrimos ejidatarios del poblado vecino.

Me atrevo, entonces, a preguntar ¿si Juárez es el modelo, quién será el Santacilia de AMLO? Y el paladín que luchó 18 años, tenaz e invencible, como el benemérito, por nuestra democracia ¿resistirá, mejor que el héroe, la tentación de perpetuarse en el poder? A Juárez, un infarto mortal lo salvó de pasar a la historia como dictador. Confío en que a López Obrador lo salven de esa tentación su patriotismo y su conciencia.

 

[email protected]

 

Compartir:
Comentario anónimo
Comentar vía Facebook

is loading comments...